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La directora Izaskun Arandia reconstruye la historia de su bisabuelo durante la Guerra Civil en ‘Irailak’

'Irailak', de Izaskun Arandia
Irailak de Izaskun Arandia (Tolosa, 1972), segundo largometraje documental de la directora guipuzcoana. La historia de una «búsqueda de identidad y de reivindicación de la memoria». El filme reconstruye los pases del bisabuelo de la directora, Miguel Barga, abandonó Tolosa en 1935 para regresar a su pueblo natal en Burgos, pero en 1936 lo mataron en el contexto de la Guerra Civil.
Arandia ha explicado que Irailak «toma la historia de mi familia para profundizar en algo más grande. El proceso inacabado de España desenterrando a los muertos de la Guerra Civil. Noventa años después, miles de personas siguen esperando descubrir dónde mataron a sus familiares y por qué».
El primer film como productora de la cineasta, Agur Esatea (2012), fue una película sobre los 4.000 niños que fueron evacuados al Reino Unido tras el bombardeo de Gernika. Arandia reflexiona que «no me imaginaba entonces que, 14 años más tarde, mi propia familia sería la protagonista de otra película sobre las consecuencias de la Guerra Civil».
El misterio siempre rodeó la figura de su bisabuelo: «parte de la familia siempre ha pensado que decidió volver temporalmente a su pueblo a cuidar de sus tierras y otros que abandonó a mi temperamental bisabuela y a sus hijos. Pero, ¿cuál de las dos versiones estaba en lo cierto? o ¿es que simplemente nuestra memoria es una reconstrucción interpretativa del pasado?».
Irailak es una producción de IZAR Films y Ametza Films, que ha contado con la participación de EITB, la colaboración, entre otros, de Berria y con el apoyo del Gobierno Vasco. En el equipo técnico destaca Amaia Merino, co-directora de Non dago Mikel? (2020), co-dirigida con Miguel Ángel Llamas ‘Pitu’, y Fantasía (2021), co-dirigida con Aitor Merino, y co-directora y responsable del montaje de Asier ETA Biok (2013), dirigida por Aitor Merino.
Sinopsis de Irailak
A finales de 1935 Miguel Barga, mi bisabuelo, dejó a su familia en Tolosa para regresar a su pueblo natal en Burgos. Al tiempo, notificaron a la familia que Miguel había muerto en la guerra. Su cadáver nunca fue devuelto. Su muerte fue un tabú familiar durante décadas, hasta que en 2018 el programa de identificación de ADN de Gogora, Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos identificó sus restos. Entonces conocimos muchos datos, pero dos preguntas importantes quedaron sin responder: ¿Por qué se fue y por qué lo mataron?



Redacción Cine con Ñ