Industria
Más personajes con cuerpos no normativos, pero sin trama propia o centrada solo en su aspecto

'Cerdita' (2022), de Carlota Pereda
El audiovisual español representó en 2023 al doble de personas gordas que en 2022, pero asociándolas a estereotipos sobre la comida, retratadas de forma humorística y en la mayoría de los casos sin trama propia más allá de su aspecto no normativo. Son algunas de las conclusiones del segundo ‘Informe contra la gordofobia’ del Observatorio de la Diversidad en los Medios Audiovisuales (ODA), presentado ayer, y que por primera vez incluye la variante de clase social, desvelando que el 84% de los personajes con cuerpos no normativos son de clase media o baja.
El Informe ODA ha analizado 101 películas y 70 temporadas de series estrenadas en 2023 y se ha realizado en colaboración con el Ministerio de Cultura a través del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) y de las empresas socias Diamante de ODA, Netflix en España y Filmin. El resumen operativo disponible en la página de ODA sin suscripción no incluye una explicación del criterio de qué se considera «persona gorda» o «persona no normativa» a efectos del análisis.
En términos generales, se ha recogido un incremento de presencia de personajes gordos. En 2022 había un 5,4 % de personajes en películas y un 4,7 % en series, en 2023 las cifras han ascendido al 8,83 % en cine y al 8,2 % en ficción seriada. Según ODA «siguen siendo cifras muy alejadas de la realidad del Estado español, donde el 55,6 % de les adultos y un tercio de les menores no entran en lo definido como normopeso», según datos del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN).
El informe apunta a que «la presencia de dichos personajes está muy condicionada por estereotipos como señalar la pasión por comer como un rasgo de las personas gordas o los comentarios jocosos sobre su aspecto«. «No es casual», sostienen desde ODA, «que se acuda con frecuencia al humor como vehículo para interpretar la gordura, mostrada habitualmente como una otredad ridícula».
La clase social en el informe contra la gordofobia
El Informe ODA sobre la gordofobia 2024 ha implementado un test cualitativo inspirado en el llamado ‘Test de Vito Russo’, que mide la relevancia real de los personajes LGTBIQ+ en función de su peso en la trama de las obras. En este caso se ha bautizado como ‘Test Divine’. Los resultados apuntan que tan solo el 24,29 % de los personajes con corporalidades disidentes en películas y el 19,75 % en series tienen tramas importantes que no giran exclusivamente alrededor de su apariencia, y más de la mitad de los restantes ni siquiera tienen trama propia.
Por otra parte, el análisis apunta a que no existe una distribución por género concreta. En cine aparecen más hombres con corporalidades no hegemónicas que mujeres, mientras que en series son las mujeres gordas las que tienen más presencia. ODA apunta a «ellos reciben más burlas en tono cómico sobre su cuerpo cuando tienen que correr o realizar alguna actividad física, ellas tienden a ser víctimas frecuentes de la hipervigilancia hacia su aspecto mediante comentarios que parten de la cultura de la dieta o de la presión estética».
Este año, como novedad, el Observatorio ha implementado la variable de clase en su análisis, la cual señala que existe una vinculación entre gordura y pobreza, pues alrededor del 84 % de los personajes con corporalidades no hegemónicas pertenecen a clases medias o bajas.
Igualmente «la edad sigue condicionando la representación de la disidencia corporal en las pantallas». Tanto en hombres como en mujeres, la mayoría de estos personajes se concentran en la franja de mayores de 50 años, de manera que en el cine encontramos aquí al 50 % de los personajes gordos y al 40 % de aquellos con otra corporalidad. Lo llamativo, según ODA, es que «mientras que en los hombres su corporalidad es tratada con más cotidianidad, las mujeres se ven sujetas a burlas e incluso se utiliza su sexualidad cuando se encuentran en la tercera edad en clave de humor».
Finalmente «quienes más sufren la violencia de la gordofobia son los personajes menores de edad, pues la aparición de la gordura en esta franja va de la mano de burlas hacia su apariencia. Esto, junto con la escueta representación de diversidad corporal en niñes, hace que los pocos referentes gordos que pueden encontrar en el audiovisual están condicionados por el discurso de odio».

Redacción Cine con Ñ