1. Críticas
  2. Hermana muerte: Los espíritus trolean un convento de la España franquista

Hermana muerte: Los espíritus trolean un convento de la España franquista

Paco Plaza (‘REC’) cultiva un terror bastante sobrio en este siniestro cuento de posguerra en el universo de ‘Verónica’

Hermana muerte: Los espíritus trolean un convento de la España franquista 1

El codirector de la saga [•REC], Paco Plaza, dio en la diana con Verónica (2017), un caramelo de terrores nacidos de una tabla de ouija y amenizados con canciones de Héroes del Silencio o jingles publicitarios. Entre las imágenes de esa película destacaba una poderosa presencia secundaria: una veterana monja de ojos ciegos y maneras rotundas. Plaza, que ya había firmado otra precuela ([•REC]³: Génesis) a lo largo de su carrera, ha dedicado una película propia al personaje: Hermana Muerte.

El realizador de La abuela ha apostado por una historia de orígenes ambientada en la España de posguerra. La protagonista se nos presenta como una joven novicia, con un pasado mitificado como niña santa, que llega a un convento para recluirse. Es una chica amable que esconde las dudas que siente sobre su propia experiencia (¿realmente vio a la virgen, realmente vivió un milagro?) y sobre su capacidad para tener fe, para creer sin ver (o sin volver a hacerlo). 

El resultado es un sólido cuento de terror. El consabido troleo sobrenatural, materializado a través de ruidos, objetos que ruedan por el suelo y mensajes inquietantes dibujados en paredes, se despliega con una cierta pausa. La inclusión de varias pesadillas perturbadoras facilita que los aficionados no echen en falta un número mayor de situaciones inquietantes o imágenes perturbadoras. Todo ello consolida a Plaza como un autor que intenta fijar un dialecto propio, cercano a a la lengua franca del cine de terror globalizado y globalizador, pero que se distingue de este en algunos puntos. 

Diga no al jump scare (o al abuso de este)

Hermana muerte: Los espíritus trolean un convento de la España franquista 2

Las obras de Plaza han ido aportando rasgos de una cierta identidad. Como la presencia de un humor de tonalidades variables, a veces bastante negro, que conecta con el impulso lúdico y a veces un tanto cruel del fandom fantástico. En Hermana Muerte, además, el cineasta valenciano continúa refinando una concepción del terror fílmico que no resulte groseramente dependiente del susto, del sobresalto. 

El autor de El segundo nombre (2002) aporta otro elemento de distinción: si existe un cine negro con abundancia de escenas diurnas intensamente iluminados (véase Chinatown (Roman Polansky, 1974), por ejemplo), ¿por qué no puede haber terror donde abunden los rayos de Sol? Como hallando inspiración en la blancura de los hábitos de la protagonista, el equipo del filme supera el habitual apego al uso de la oscuridad como elemento precursor de miedo. Esta vez abundan la luz que entra por las ventanas y los porticones de las estancias conventuales. 

La hermana muerte, una espiritista ‘glocal’

Hermana muerte: Los espíritus trolean un convento de la España franquista 3

Con todo, la propuesta de Paco Plaza continúa encajando con los flujos de un terror mainstream al que pertenece de facto (el apoyo y la difusión de Netflix puede entenderse como un signo de ello). Al fin y al cabo, se parte de la concepción del espiritismo fijada por las narrativas pop occidentales. De nuevo, tenemos a fantasmas atrapados en bucles de repetición de los que deben ser liberados. Y a una médium que, como la Lorraine Warren o la hermana Irene del universo cinematográfico iniciado mediante Expediente Warren, mantiene un credo cristiano aunque se relacione libremente con su dogma.

Plaza y su coguionista Javier Guerricaechevarría (Veneciafrenia, Hasta el cielo) incorporan un elemento característico local, de la historia nacional, en todos estos clichés globales: la violencia anticlerical que tuvo lugar durante la Guerra Civil. Otro elemento narrativo más es la cerrazón posterior, los silencios del nacionalcatolicismo franquista. 

No parece que haya que entender Hermana muerte en clave de metáfora política, aunque aporte una posible pincelada crítica del clericalismo y de los poderes que emergieron de la Guerra Civil. Lo más distintivo es que los responsables acaban cultivando una inusual simpatía hacia el espíritu airado. Transgrediendo esa mirada bíblica que identifica el ansia de conocimiento con un impulso vanidoso (¡o demoníaco!) susceptible de ser castigado o autocastigado, el conocimiento acaba siendo facilitando una liberación. Aunque esta tome forma de la correspondiente venganza violenta, quizá más cercana a la fiesta sangrienta de [•REC]³: Génesis que a la triste ejecución del monstruo con que concluía Halloween: El final.

Imágenes: Daniel Escale – Netflix (Montaje de portada: Cine con Ñ)
Menú