Industria
Los festivales de cine en España ganan impacto económico y social, pero con presupuestos más cortos

El Kursaal durante la edición 2024 del Festival de San Sebastián. ©Festival de San Sebastián
Hay más festivales de cine en España que nunca, pero más de la mitad funciona con un presupuesto de menos de 50.000 euros y personal casi exclusivamente voluntario. En la última década el número de eventos se ha multiplicado casi por dos, a pesar de la pandemia más de dos tercios ha gozado de continuidad y el nivel de asistencia se ha incrementado un 24% y el de recaudación un 31% solo desde 2022, certificando la recuperación pospandemia. Buenos datos que no ocultan esa precariedad general, pero que refrendan el papel de agente cultural a pie de calle de la industria cinematográfica.
Son datos del estudio ‘Radiografía de los Festivales de Cine en España’, promovido por la Federación Pantalla, que agrupa a 185 certámenes cinematográficos agrupados en 8 federaciones territoriales de toda España. Un informe que ha contado con el apoyo del Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) y se ha elaborado a partir de los datos aportados por los socios, se ha presentado en el Encuentro Nacional de Festivales de Cine de Zaragoza y ha utilizado datos de los 133 certámenes que han tenido lugar, en una modalidad u otra, en territorio español entre 2022 y 2024.
Así, más de un tercio de los certámenes analizados (36,09%) trabaja con un presupuesto de menos 25.000 euros, a los que se suman el 15,78% que está entre los 25.000 y los 50.000. Apenas el 9,77% supera los 200.000 euros. En la misma medida, un 50,5% del personal de los evento es voluntario, y apenas un 13,7% es personal fijo, proporciones casi coincidentes con las antes mencionadas. El mismos estudio señala que «este mapa presupuestario sugiere un ecosistema diverso pero desigual, donde coexisten festivales muy consolidados con otros de carácter emergente o altamente dependientes del contexto institucional de cada territorio».
Recuperación post-pandemia
Uno de los eventos de alto impacto, el más relevante a todos los niveles de los festivales de cine en España, es el Festival de San Sebastián, que ha publicado igualmente dentro del Encuentro de Zaragoza su ‘Informe de impacto económico’ de la edición 2024. El mismo sostiene que el certamen generó en la economía nada menos que 47,97 millones de euros, de los cuales 18,3 corresponden a la propia organización , 13,7 millones a la movilización de públicos a la ciudad y 15,9 a impactos indirectos. La organización del certamen donostiarra añade un estimado de impacto en el PIB de 27,1 millones de euros y un retorno para las administraciones de 8,4 solo en impuestos.
La ‘Radiografía de los Festivales de Cine en España’ recoge como, con una inmensa son de programación presencial —el 77,4% de forma exclusiva, el 21,8% híbridos, apenas un 0,8% online—, la asistencia ha pasado de 552.472 espectadores en 2022 a 699.863 en 2024. De ese total 172.301 espectadores lo fueron de San Sebastián. La recaudación de los 133 certámenes estudiados alcanzó los 1,16 millones de euros, un 31,8% más que en 2022, aunque el 58% de las proyecciones fueron gratis. Según la Federación Pantalla, «evidencia una recuperación postpandemia [… ] y en muchos casos, una profesionalización creciente en la gestión de la taquilla y otras fuentes de ingresos».

El estudio también constata como el 55,29% de los ingresos totales de los festivales de cine en España, más allá de la recaudación, procede de fuentes públicas, con el Gobierno a través del ICAA como principal aportador pero autonomías como Madrid o Cataluña aportando de forma significativa a los 35 millones de ayudas del periodo 2021-2024. Señala así como «esta elevada dependencia pública plantea, al mismo tiempo, interrogantes sobre la estabilidad a medio plazo de muchos proyectos […] La clave, por tanto, no reside únicamente en la cuantía de las ayudas, sino también en la capacidad de los festivales para diversificar sus ingresos y consolidar una base financiera».
El papel público y la profesionalización
En este aspecto, el del equilibrio entre de la profesionalización y la dependencia pública, se subraya también en las estructura empresarial. La mayoría de los festivales de cine en España son impulsados por entidades sin ánimo de lucro, que representan el 71,7 % del total. En segundo lugar, las empresas —principalmente productoras audiovisuales y agencias del sector cultural— organizan el 17,6 % de los eventos «aportando una lógica más profesionalizada y orientada al mercado». Las administraciones públicas, «pese a su peso en financiación», sólo promueven el 9,3 % de los festivales, «lo que sugiere una preferencia por modelos de colaboración o apoyo indirecto».
Así, la ‘Radiografía’ de Pantalla recuerda como «a medida que crece el presupuesto, y presumiblemente también la capacidad organizativa, se amplían las fuentes de financiación y se reduce ligeramente el peso relativo de las subvenciones, lo que apunta hacia una mayor autonomía financiera. Este patrón refleja un ecosistema donde el apoyo público cumple una función compensatoria clave, especialmente en los niveles más frágiles del tejido festivalero». Los festivales de cine en España, pues, estarían en ese modelo dual entre una gran base casi amateur y un puñado reducido de megaeventos, algo por otra parte lógico.
Dicha polarización se constante en que apenas el 19,12% de los festivales se celebra en municipios de menos de 20.000 habitantes y el 44,85% se celebran en grandes ciudades. Donde sí que se ha avanzado es en igualdad de género: el 44% de las películas programadas en secciones competitivas del periodo 2022-2024 estaban dirigidas por mujeres y un 42,06% del total de estrenos en los festivales de cine España fueron obra de cineastas femeninas. Un avance similar aún pendiente en accesibilidad y en igualdad y equilibrio territorial queda pendiente.

Jose A. Cano

