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Un pastor tradicional y un laboratorio que experimenta con animales aprenden a entenderse en ‘Fauna’

El documental de Pau Faus se estrena en cines y streaming contando la historia de vecindad entre el Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) de Barcelona y un pastor tradicional que sufre una grave enfermedad

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En 2020, en un bosque de la provincia de Barcelona, un laboratorio de investigación médica y un pastor tradicional son vecinos. Ambos trabajan con ovejas. Uno las cría y, a su manera, las explota para vivir, y los otros experimentan con ellas, entre otras cosas, buscando una vacuna para la COVID19. Sobre ese equilibrio se construye Fauna, el documental de Pau Faus que reflexiona sobre nuestra relación con los animales y la imposibilidad de controlar la naturaleza. Dicho en román paladino, y como es el propio laboratorio en el que se ha grabado: de ponerle puertas al campo.

“Nos atrajo mucho el contraste del centro con el pastor”, explica Faus al teléfono. “La productora, Nanouk Films, quería un documental sobre investigación médica durante la pandemia, y decidimos alejarnos de los hospitales y lo que en ese momento era la inmediatez de las urgencias y el día a día”. El Centro de Investigación en Sanidad Animal (CReSA) de Barcelona, “un espacio de aspecto distópico, de ciencia-ficción” tiene unos enormes ventanales desde los que se ve el bosque que lo circunda. “Recuerdo que dije: si encontramos una historia al otro lado, ahí está la película”. Y encontraron al pastor.

Dos mundos vecinos que se contemplan el uno al otro en su día a día pero rara vez coinciden, aunque ambos tengan en común “vivir” de los animales… y que el pastor sufre una enfermedad que necesita de los últimos avances médicos para ser tratada. Algo a lo que el equipo de Fauna llegó, dice el director: “con la intención no de generar polémica, sino de hablar de una contradicción. Se conoce muy poco esa parte de la medicina moderna que es la experimentación animal, y este tema lo abordamos en un momento, como ha sido la pandemia, en el que se supone que se nos ha informado más que nunca de cómo funciona la ciencia”.

Un pastor tradicional y un laboratorio que experimenta con animales aprenden a entenderse en 'Fauna' 1

La duda que asalta al espectador de Fauna es hasta qué punto la intervención cinematográfica ha construido la realidad que se presenta ante la cámara. Faus explica que todo lo que se ve ocurrió de verdad, pero se grabó “preparando dispositivos en los que los recreamos para la cámara”. “Para mi el documental es una interpretación creativa de la realidad”, aclara. En su anterior documental, Alcaldessa (2016), siguió la campaña de las municipales de 2015 de Ada Colau. En ese caso “bastaba con granar lo que pasaba. A veces ocurre que puedes interpretar esa realidad simplemente encendiendo la cámara y dejando que capture lo que pasa por delante”.

Los primeros meses fueron el trabajo de comodidad con los pastores o los científicos, acostumbrándose a la cámara. Lo siguiente fue generar la confianza suficiente como para sugerir conversaciones en las que reflexionar sobre el futuro del trabajo del pastoreo… o sobre el tiempo. “Era importante humanizar el laboratorio, retratarlo como un entorno de trabajo corriente”, comenta el director. “La idea de que la mayoría de la gente que esta ahí no son mentes extrañas, sino gente normal que podrías encontrarte en cualquier lado”.

En una secuencia, los investigadores se enfrentan a un enemigo temible: un insecto de dos centímetros. Las condiciones de estanquedad necesarias para las investigaciones del CRESA son tan estrictas, que la entrada de un simple gusano o un escarabajo, que pueden colarse pegados a algunos de los animales que se usan allí con fines experimentales —cerdos, ovejas u otros— puede obligar a una revisión completa del centro. Esto se ve en Fauna, paso a paso, “casi como una metáfora de la pandemia. Una lucha titánica contra un enemigo minúsculo y la consciencia de que la naturaleza es incontrolable”.

Un pastor tradicional y un laboratorio que experimenta con animales aprenden a entenderse en 'Fauna' 2

Los mundos del pastor y los investigadores acabarán por encontrarse más allá del ventanal desde el que se miran a diario, pero no explicaremos cómo. Baste decir que para el equipo fue muy importante combatir la sensación de idealización del pastor frente a la ciencia, mostrando lo que ambos pueden tener en común a través del contraste. Mientras la música de guitarra acompaña a las ovejas en el bosque, la electrónica nos introduce en el CRESA, pero todas las personas que trabajan en uno y otro lado se parecen más en sus vidas de lo que aparentan.

Esa ventana del laboratorio separa 12.000 años de historia, porque es posible que ya hubiese pastores allí haciendo ese mismo trabajo hace doce siglos, pero al mismo tiempo los dos coinciden en un tiempo y en un lugar. “Ni el pastor vive en un mundo idílico, al contrario, la suya es una profesión que está desapareciendo, ni el laboratorio está tan aislado como parece. La película es ver cómo se relacionan”.

Tras pasar por festivales, Fauna ahora llega a Filmin y permanece en algunas salas de toda España. Un documental accesible que no sermonea, tan solo muestra la complicada relación que seguimos teniendo con una naturaleza que no podemos considerar dominada, aunque a veces haya quien se lo crea. Ni pastores ni investigadores “con trajes de astronauta”, la película nos invita a preguntarnos sobre el futuro tanto de las formas más tradicionales de tratar a los animales, supuestamente más respetuosas, como las más modernas, que por crueles que nos parezcan ayudan al avance de la medicina actual.

Imágenes: Fauna – Nanouk Films
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