Críticas | D'A 2026
‘Els mals noms’: una persona ‘queer’ entre los maquis

Pablo Molinero en 'Els mals noms'
Hay historias reales que son de película. Como las experiencias de Florencio Pla Meseguer, una persona intersexual nacida en 1917 en una pequeña localidad castellonense. Pla terminó uniéndose al maquis en la España de posguerra después de haber crecido como mujer. Su figura terminó generando una cierta leyenda: uno de sus apodos (La Pastora) se incorporó al imaginario popular de los pueblos de la zona como una especie de hombre del saco. Una vez amnistiado, Florencio pudo acceder una nueva identidad legal como varón.
En Els mals noms, el director y guionista Marc Ortiz ha apostado por convertir a Pla en protagonista de un drama contemplativo con incrustaciones de thriller, o de un thriller que se acerca a los ritmos menos acelerados de la vida rural, y, en general, de la vida real. El resultado es un muy apreciable ejemplo de un cine de autor que cuida la estética, que no tiene miedo a las pausas y los silencios, pero que también despliega una narración más o menos clásica.

Ignasi Franch