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Clásicos del cine español

‘El viaje a ninguna parte’: 40 años del homenaje a los cómicos de la legua que triunfó en los primeros Goya

En 1986 se estrenó la celebrada adaptación de Fernando Fernán Gómez de su propia novela, dedicada a una compañía de teatro itinerante en la España de posguerra
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El viaje a ninguna parte fue la primera gran triunfadora de los Premios Goya: tres ‘cabezones’ —cuando solo se repartían 15— en la primera ceremonia de 1987 para la gran obra de Fernando Fernán Gómez. Los más importantes: Película, Dirección y Guión. Solo que él no fue. Se ponía nervioso con la cosa de los premios y se quedó cenando en casa. Ni puso la tele. A la hora que dieron Película ya estaba durmiendo. Se enteró al día siguiente, al leer el periódico.

La película, disponible en FlixOlé, se basaba en su propia novela, publicada apenas un año antes, y que a su vez adaptaba una radionovela también de su autoría. La historia de unos cómicos de la legua en plena posguerra española, caminando de pueblo en pueblo para sobrevivir con lo mínimo, pero entregados al teatro. Y a los que la llegada del cine acabará arrollando, de una forma u otra.

Un homenaje a la profesión de actor que unía pasado, presente y futuro. A los entonces consagrados José Sacristán, Juan Diego, María Luisa Ponte, Laura del Sol o Emma Cohen se unía un entonces jovencísimo Gabino Diego… y un veterano de las tablas —y de esa época del teatro itinerante— como Carlos Lemos, que falleció apenas un par de años después, en 1988.

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Juan Diego, José Sacristán y Fernando Fernán Gómez en ‘El viaje a ninguna parte’. ©FlixOlé

En un programa de ¡Qué grande es el cine! de 1996, el propio Sacristán, protagonista no absoluto de un drama coral, recordaba varias anécdotas al respecto. El agradecimiento de Lemos a Fernán Gómez —hijo a su vez de una actriz de la legua— en la cena que organizó este último al final del rodaje. O los nervios de Gabino Diego que, rodeado de veteranos, era el único al que el director daba instrucciones hasta el punto de a veces interpretar él primero lo que le pedía.

España, país de cómicos

Hay en El viaje a ninguna parte un giro de los más famosos en la historia del cine español. La historia la cuenta el personaje de Sacristán, Carlos Galván, ya anciano y jubilado, recordando sus comienzos en la carretera antes de un salto al cine que lo llevó al estrellato, con giras por México y rodajes internacionales. Solo que, en realidad, esa parte es falsa. Son las fantasías de un hombre solo, cuya forma de vida ha desaparecido y que se consuela a través de ellas.

Un relato sobre ilusiones perdidas muy común en el cine español de los 80, pero al que Fernán Gómez, siempre un paso por delante, añade un matiz. Cuando Carlos fallece, a pesar de las fantasías con las que se ha  consolado durante gran parte del filme, lo hace desde la aceptación de lo ocurrido realmente. La radio anuncia la muerte de Franco, dando un cierre temporal a la obra y poniendo todo en el marco concreto de un paréntesis.

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Una representación de la compañía de ‘El viaje a ninguna parte’. ©FlixOlé

Fernán Gómez retrata a una generación anterior a la suya, que conoció más por referencias que de primera mano, la de su madre o el mencionado Carlos Lemos. En el personaje de Gabino Diego hay algo del joven que él fue —como en el que también interpretó el mismo actor en Las bicicletas son para el verano (1984)—, condenado a papeles de galán cómico cuyo sentido no acaba de comprender y rodeado por una tradición que desaparece.

Por otro lado, la España de las pensiones y realquilados en la que vive el protagonista ya anciano no es exactamente la de la posguerra. Es un país de sueños rotos, un poco triste, pero en el que la vida ya no está tan apretada, aunque la fría brillantez de la sala de cine se haya comido la experiencia directa del teatro, del enfrentamiento con el público cara a cara… en algún momento de la película, de manera literal.

Viajar sin destino final

Es lógico que una institución como la Academia, donde los actores —o los cineastas con corazón de intérprete— siempre han tenido tanto peso, decidiese convertir su primera gala, en unos 80 donde los cómicos de la legua ya eran mitología pasada, en un homenaje a los orígenes de la profesión. Que fuese de la mano de una de las voces de la conciencia del sector y de la cultura española solo lo redondeaba.

Los cómicos de Fernán Gómez son humanos, torpes, mentirosos, a veces miserables. Al mismo tiempo son admirables por su compromiso con un arte en desaparición, al que se aferran más allá de lo razonable, hasta el punto de verse expulsados de una industria tan exigente y cruel como la del cine cuando intentan reconvertirse.

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Cómicos de la legua. ©FlixOlé

Su viaje es a ninguna parte porque no necesita un destino final: solo busca otras tablas a las que subirse y desde las que denunciar la canallada que pretendía cometer el galán joven. Son actores que se persiguen, con amores de carretera que no tienen sentido en la ciudad y vidas sostenidas por ilusiones, porque no quieren admitir que su verdadero triunfo estuvo en otro sitio. Les basta con colocarse delante del público, ser otro y recibir directamente la vida que se produce al otro lado, ni real ni irreal. Que algo sea ficción no quiere decir que no exista.

Puedes ver ‘El viaje a ninguna parte’ online en FlixOlé.

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.