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El rey de todo el mundo: Lo que a Saura le interesa

El director aragonés presenta su homenaje a la música y baile de México, que no se sostiene más que en sus coreografías

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El rey de todo el mundo cuenta la historia metateatral de un director (Manuel García Ruflo) que quiere hacer un musical sobre cómo una compañía crea un espectáculo desde 0. Para llevarlo a cabo, contará con la ayuda de su exmujer (Ana de la Reguera), coreógrafa, que elige a una serie de bailarines. Su protagonista será Inés (Greta Elizondo), una joven que también lidia con sus problemas familiares. Sobre esta reflexión del teatro musical dentro del teatro musical, del cine dentro del cine, Carlos Saura construye su regreso a la ficción.

Con 90 años, el hiperactivo Saura trabaja únicamente en lo que le interesa y haciendo lo que le apetece. Después de mucho tiempo centrado en trabajar con la realidad, vuelve casí 20 años después (a excepción de la operística Io, don Giovanni) a un largo con una historia escrita y unos personajes que la habitan. Lo hace de forma continuista con lo que ha venido trabajando en sus documentales recientes: con la música y el baile. Cuerpos al son en pantalla.

Ahora lo hace con una película dedicada a la cultura, historia e identidad mexicana que rodó en 2019. Una apuesta que pretende reflexionar sobre el artificio, la representación y algunas de las heridas históricas con las que sigue cargando la sociedad mexicana actual. Todo con su música y su danza popular. Pero el resultado es de una confusión e impostura tal que pone muy difiícil recoger el guante cultural de El rey de todo el mundo.

Algunos bailes…

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La propuesta se puede entender. El director de Ana y los lobos quiere crear una ficción dentro de otra (el musical en creación que trata sobre un musical en creación) y que acabe siendo la misma. Saura juega con los mecanismos de la farsa y su puesta en escena, tanto en las tablas del teatro como en los planos de la imagen cinematográfica, para mezclarlo todo y que el baile emerja al final como el faro de la expresión artística.

De hecho, se nota -demasiado- que al aragonés realmente lo que le interesa es el potencial plástico del cuerpo en movimiento a través de la música. Este es el único nivel que tiene realmente un poco de valor en la película: alguna composición de los bailarines entrando y saliendo del cuadro, algún plano corto y su coordinación con el sonido y, sobre todo, el tratamiento de la luz, con Vittorio Storaro al frente, que pone los matices que muchas veces no tienen el resto de elementos.

… y todo lo demás en El rey de todo el mundo

El rey de todo el mundo: Lo que a Saura le interesa 2

Todo lo que ocurre fuera del escenario donde se desarrolla la historia se derrumba. Saura presenta tres tramas distintas (dos vinculadas a intereses románticos/amorosos, la otra vinculada a un drama familiar) en El rey de todo el mundo que no funcionan por ninguna parte. La forma de contar la historia, las situaciones, el desarrollo de los personajes, los diálogos, las interpretaciones… nada encaja. Todo es de una incosistencia que acaba contaminando los temas de fondo de la película, que se quedan como ligeros apuntes en el aire.

La elección de bailarines profesionales para interpretar a los personajes jóvenes principales es lo que mejor explica lo que es El rey de todo el mundo. Saura ha priorizado el tener algún primer plano de ellos en baile antes de que sus historias e interacciones tuvieran un mínimo de sostén interpretativo profesional. Eso es lo que le interesaba. No habría sido un problema si se hubiese centrado exclusivamente en las danzas populares mexicanas, pero no es el caso. Quizá estas tramas eran la condición que le habían puesto para poder rodarla, porque el desinterés es tal que roza el amateurismo.

En definitiva, El rey de todo el mundo es una película de uno de nuestros grandes sin nada ya que demostrar, con sus intereses muy marcados y pocos estímulos nuevos de los que querer estar pendiente. Ni siquiera el hacer explícita la gran mentira de la ficción funciona para justificar los bandazos y debilidades de esta película.

Imágenes: El rey de todo el mundo – Pipa Films y Pacha Inversiones y Producciones Audiovisuales.

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