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El Internado: La Cumbres: Un reboot que pule al original

Correcta actualización de lo que funcionaba en la serie de Atresmedia de hace 14 años.

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El Internado: Las Cumbres nos sitúa en un correccional privado de localización casi inaccesible, en las montañas, junto a un viejo monasterio que aún funciona como tal. Las brutales maneras de la directora y parte del profesorado provocan que varios de los alumnos intenten escapar. Aunque fracasan, la desaparición de uno de ellos desvelará que el bosque, el monasterio y el propio internado son más de lo que parecen. Un asesinato ritual acabará precipitando los acontecimientos mientras algunas alumnas se dan cuenta de que saben más sobre lo que está ocurriendo de lo que ellas mismas pensaban.



En esta segunda entrega del 2021 nostálgico de Atresmedia va por una vía completamente diferente de la que escogió Física o Química o las que previsiblemente veremos en Los hombres de Paco o Los Protegidos. Esto no es una continuación, aunque el cameo de Blanca Suárez y Yon González haga que la serie original y la renovada compartan universo, sino un reboot o reimaginación, en el que el contador vuelve a cero.

Los dos puntos tras en el título de El Internado: Las Cumbres , además, permiten que esto se pueda prolongar eternamente si a la empresa le encaja y el equipo de guión se atreve. El Internado: Las Playas. El Internado: Las Cuevas. El único reto será que siempre haya chavalería que dé bien a cámara con chaquetita repipi.

Como terror adolescente El Internado: Las Cumbres es más que correcta, atreviéndose incluso con algunos límites que la original apenas rozó y que el género en España ha tocado pocas veces fuera del trash. No es que sea una revolución absoluta, pero tampoco pretende ser un cajón donde meter todos los tópicos con calzador como lo fue la primera en su arranque o un American Horror Story a la española.

El equipo creativo ha preferido centrar el tiro y «arreglar» los problemas que tenía el formato de las series hace no tanto tiempo. Menos capítulos, más cortos, un arco cerrado con sus subtramas para jugar pero que rimen con la principal. La verdad es que, puestos a ejecutar este tipo de jugadas resucitando marcas no tan añejas, lo mejor es hacerlo así.

 

Crítica de El Internado: Las Cumbres con spoilersEl Internado: Las Cumbres

En realidad es mejor no desvelar demasiado de El Internado: Las Cumbres, aunque los giros de algunas tramas -sobre todo la del monje con dudas de fe encarnado por Alberto Amarilla- se ven venir desde lejos. Las de los protagonistas también, aunque, como es normal para el salto de casi 15 años, son muchos más diversos y menos tópicos. Incluso el personaje de Amaia (Asia Ortega), que se presenta como joven rebelde genérica, acaba teniendo el giro de su sordera, que es explotado con acierto pero sensibilidad mejorando la tradición del género.

Este internado de Las Cumbres es más hostil que el de Laguna Negra, más sucio y desagradable. Basta media hora del primer capítulo para quedarse un poco fuera de lo que se ve ante lo exagerado de las medidas disciplinarias que usa la dirección, perfectamente calificables como tortura en algunos casos.

Es hasta inverosímil que el «monje bueno» Elías no haya cogido el teléfono y plantado allí a la Guardia Civil antes de que empiece la serie. Si se asume que el punto de vista es, en realidad, el de los alumnos, entra mejor. Es el tono, son las reglas. Si no las compras, te quedas fuera.



Porque claro, que El Internado: Las Cumbres centre tanto el tiro tiene sus «desventajas» según para quien. Esta es más puramente juvenil que la original -venga orgías, cómo se lo deben pasar los chavales de ahora-. Aquella sufría el síndrome de «la señora de Cuenca» que lastró tanto tiempo a la ficción en abierto intentando arrasar con todas las franjas de audiencia posibles.

Así que las tramas de los personajes adultos son más tópicas -si cabe- o más exageradas -si ello era posible- que las de hace una década, y su peso es más anecdótico. Curiosamente eso pasa con una Mina El Hammani empezando a huir de su personaje de Élite con fortuna y empezando a interpretar a personajes de su edad.

 

El nombre de la cosaEl Internado: La Cumbres: Un reboot que pule al original 2

Para este El Internado: Las Cumbres la ventaja, ya se ha dicho, es que da más miedo, porque se puede soltar la melena. La emite una plataforma con presencia en todo el mundo que compite por atraer a audiencias frente a una oferta muy segmentada. Ya no se trata de parecer familiar, no está un canal en abierto que esquiva como mucho a Mediaset y al fútbol y cree que necesita que la abuela y el nieto quieran ver lo mismo. Así que en este remake mueren niñas, y lo hacen en off, sí, pero de manera particularmente horrible.

Los villanos finales sufren un poco el síndrome de los comunistas nazis del espacio exterior -en este caso orden secreta medieval satánica, muérete de envidia, Dan Brown- y conforme avanza la trama se ven venir. Esto se puede interpretar de dos maneras, la primera que siembra bien, la segunda que es previsible.

Probablemente es una mezcla de ambas, pero al menos el conjunto de la trama resulta sólido y para el tono que busca resulta satisfactorio, que es de lo que se trata. Además es evidente que volveremos a Las Cumbres más pronto que tarde y esto encierra la promesa de un equipo creativo que cuando ruede irá a más.

(Por cierto, servidor de ustedes aquí, con cuidadín para no reventar demasiado hasta después de avisar que vienen spoilers, y algún medio generalista ha reventado la solución en el titular de su crítica).

En resumen: como actualización de la serie original es más que correcta en el sentido de que traslada bien los elementos que hace 15 años la hicieron triunfar y los pule para hacer un producto adaptado al gusto actual. En su otra pata, la del terror adolescente, no se complica y aunque tiene algún patinazo consigue disimularlo con la solidez del tono común del conjunto.

 

Jose A Cano (@caniferus)

Puedes ver El Internado: Las Cumbres online aquí.

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