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El feminismo rural y surrealista de ‘Destello bravío’ deslumbra en Málaga

Las actrices no profesionales de un pueblo extremeño dan voz a la España vacía y el feminismo periférico en una película más emocional que narrativa

Destello Bravío

«Empezamos unos talleres de cine en un pueblo en el que nunca pasa nada y nunca pensamos que esto iba a llegar donde ha llegado», explica Carmen. Esto es Destello Bravío. Donde ha llegado es el Festival de Málaga compitiendo en Sección Oficial después de estrenarse con grandes críticas en el Festival Internacional de Cine de Róterdam. El quién lo resume también Carmen, actriz no profesional: «Las amas de casa de un pueblo pequeñito de Extremadura».

Al pase de prensa de Destello Bravío en el Teatro Cervantes de Málaga Ainhoa Rodríguez, la directora, que debuta en el largometraje, compareció escoltada por cuatro de sus actrices cantando a coro canciones tradicionales de la comarca de Tierra de Barros, provincia de Badajoz. Para preparar la película, la cineasta vivió durante un año el municipio de Puebla de la Reina, impartiendo entre las vecinas un taller de Mujer, Cine y Miradas Normativas mientras se convertía en una más del pueblo.

«La principal materia prima de la película es el tesoro que me han regalado ellas, son sus vidas. Es oro molido: sus experiencias, sus cuerpos, sus voces…», contó Rodríguez en el Cervantes, casi emocionada. «En el taller hablamos de nosotras, de cómo el cine nos ha representado. Fuimos creando un espacio de confianza en el que desarrollar nuestras fábulas».

El proceso de construcción de la película se basó en ese taller y en las fábulas e historias del pueblo. El mismo casting cambiaba el guion sobre la marcha hasta cerrar el definitivo, una historia entorno a la desaparición del modo de vida tradicional del rural y el peso de la tradición sobre los hombros de las mujeres.

La directora financió ella misma toda la producción hasta prácticamente la sala de montaje «para poder hacer la película como creía que tenía que hacerla». Más adelante se unió Eddie Saeta. El productor Luis Miñarro, presente en la sala, explicó que al visionar varias secuencias: «Vi que era una película importante, que refleja el momento actual, con la España vaciada y el empoderamiento de la mujer».

Destello bravío, contingente y necesaria

El feminismo rural y surrealista de 'Destello bravío' deslumbra en Málaga 1

Destello Bravío es algo menos de dos horas de paisajes extremeños y de costumbrismo surreal que a veces juega al falso documental y otras, conforme más avanza, se sumerge directamente en la fantasía. La acción abarca dos días y un salto en el tiempo hacia la Semana Santa del pueblo con una historia de emancipación como hilo conductor y un disparo lejano como amenaza, pero es casi lo de menos.

El espectador que espera o necesita narrativa convencional solo puede chocar contra la película -no todo va a ser Operación Camaron-; Destello Bravío debe asimilarse a un nivel más emocional. No merece la pena intentar desgranar por escrito una descripción, baste saber que la película nos acompaña a experimentar la decadencia de un pueblo en desaparición y la claustrofobia del machismo rural, y nada más.

Hay una secuencia mediada la película en la que la Asociación de Mujeres de Puebla -que existe de verdad, con Carmen, la actriz que interpreta a la presidenta, como presidenta fuera de la pantalla también- celebra una fiesta que acaba, sino en orgía, en disfrute sensual compartido. Rodríguez la bautizó de secuencia en el espectro opuesto a Fellini o Buñuel, puesto que muestra a mujeres maduras y no normativas disfrutando de sus cuerpos.

Isabel, una de sus actrices no profesionales, confesó que en otros tiempos, sin que dicha escena suponga tanto, hablar de esas cosas «valía para que te llamasen la fresca del pueblo», y recordó su vieja aspiración de niña «de ser artista, porque actriz no se decía en aquella época». Un tiempo en el que su madre la ayudaba a hacerse vestidos de papel para representar comedias con sus amigas, pero que al crecer le advirtió que no podría realizar su sueño porque eso del artisteo «no se veía bien visto».

Destello Bravío, con su mezcla de barroquismo y sencillez, de surrealismo y documental, es de momento la película de la Sección Oficial de Málaga que más se sale de lo esperado pero se acerca más a lo necesario más que a lo contingente. Sobre todo por ser la que responde más conscientemente a lo que afirma su propia directora, que contar historias «es esencial en cualquier sociedad para encontrar un sentido a la existencia», y quien está expulsada de lo primero es como si lo estuviese de lo segundo.

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