CRÍTICAS
Un hípster en la España vacía: No es que no sepa cómo es la España vacía, es que no sabe cómo es una comedia

Stills de 'Un hípster en la España vacía' ©Prime Video. Montaje: ©Cine con Ñ
En Un hípster en la España vacía Quique es un progre de postal madrileño al que mandan de su partidillo de izquierdas a salvar la España vacía. O algo así, porque el guión es tan… tan… que no queda claro si lo manda el partido, el gobierno o el Club Deportivo Tenerife. Por supuesto Quique llega con muchos prejuicios, los mismos que tienen los del pueblo hacia él, y ambos vencen sus diferencias y aprenden a entenderse, cambiando la manera de entender el mundo de nuestro héroe, quien además encuentra el amor en la persona de una atractiva vecina del lugar. Bueno, se lo pueden ustedes imaginar, todo, más o menos.
Soy un calvo de casi 40 años natural de Lora del Río, provincia de Sevilla. Soy tan blanco y hetero que comparto el meme de los huevos y ‘Don Rafael Nadal Parera’ no irónicamente y mi sábado por la tarde ideal es viendo el Betis o desnucando cantautores desde un puente (un puente sevillano, ergo, sin agua debajo). Con esto quiero decir que estoy más que predispuesto a reírme de la matraca progre y sé perfectamente cómo se las gasta el paisanaje en los pueblos. Pero esta estupidez de película, paternalista y clasista, no hay por donde cogerla. Se cree comedia, pero ni con todo lo faltona que es resulta graciosa.

Jose A. Cano