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Películas españolas 2026

Un cel de plom: Una historia de resistencia

La película dedicada a la vida de Neus Català evita la invulnerabilidad o la lástima sin complicaciones
Un cel de plom: Una historia de resistencia 1

Un cel de plom cuenta el regreso a casa de Neus Català, dirigente política y combatiente republicana durante la Guerra Civil que pasó parte de la Segunda Guerra Mundial prisionera en un campo de trabajo nazi junto a otras mujeres españolas y catalanas. Català recuerda cómo organizó el «comando de las gandulas», un grupo de presas comunistas que boicoteó la fabricación de munición para los alemanes, mientras intenta adaptarse a la frustración de una paz en la que en España se mantiene la dictadura de Franco.

Miquel Romans debuta en el largo de ficción con un tema que ya había tocado desde el corto documental: el de los supervivientes catalanes republicanos de los campos de concentración nazis. En parte se basa en la novela del mismo título publicada por Carme Martí en el año 2015, en el cual Neus Català cumplió 100 años y fue homenajeada como la última española entonces con vida que había pasado por Ravensbrück. También recoge detalles de la propia autobiografía de la protagonista, cuya importancia, además de su papel en la resistencia, reside en su defensa de la memoria de aquellos días.

Un cel de plom es bienvenida, entre otras cosas, por la escasa filmografía desde la ficción existente sobre republicanos españoles en campos nazis, más allá de El fotógrafo de Mathaüsen, que era la historia fácil y conocida y aún así no tuvo cuerpo hasta 2018. También dialoga con otro estreno reciente y en catalán, El fred que crema, producida en paralelo, aunque allí la Segunda Guerra Mundial y los nazis son más un trasfondo que sirve para hablar de la protagonista y su búsqueda de una verdadera civilización, por decirlo así, y aquí Català pelea por mantener su humanidad y su espíritu combativo en el centro del mismo horror.

Los republicanos en campos nazis

Un cel de plom Neus Català

Un cel de plom es eficaz en transmitir la historia de Català como una de resistencia. Aunque su etapa anterior a ser una refugiada en Francia no se explora, o el filme habría sido interminable, se deja claro que hay un hilo conductor entre su actividad como comunista en el exilio, boicoteadora en el campo de prisioneros y exiliada superviviente final. Es la base del personaje real y de su legado, y la película, como la novela que usa como base, lo tienen como motor.

En ese sentido, dentro de que se nota un poco la falta de medios que, por ejemplo, la mencionada El fred que crema disimulaba mejor, la parte del campo de concentración evita caer en clichés habituales de este tipo de filmes centrándose en como las presas se apoyan unas en las otras para llevar a cabo su misión de boicot. Aunque el jefe del campo es tan ridículo que parece una caricatura, es original y muy poco habitual ver a los nazis intentar actuar de manera, digamos, diplomática, y admitiendo que «necesitan» a sus cautivas.

Por otra parte, el peso emocional acaba recayendo en la adaptación de Català a la «libertad», en su caso al menos en parte con la conciencia de una España que sigue sojuzgada por el fascismo. Entre la culpa de la superviviente y la incomprensión de su experiencia por parte de sus seres queridos, la antigua guerrillera debe preguntarse cuál es su forma de combatir en ese momento. Esa vía, como deja bien claro la escena final, con moraleja y rótulos incluidos, será la de la memoria.

Una mujer con una misión

Un cel de plom Neus Català

Romans huye hábilmente de los tics del documental construyendo la historia a base de flashbacks dentro de flashbacks, con la protagonista de Un cel de plom evocando la prisión desde el «presente» de la Francia liberada de 1945 y luego teniendo recuerdos del periodo anterior a ser denunciada y detenida, aún con su marido en libertad y con vida. Esa presencia de la normalidad, encarnada en un matrimonio feliz y hermanado en sus objetivos políticos, es el símbolo de todo lo que la guerra y el fascismo arrebatan a las personas.

Por otra parte Neus no es una protagonista diseñada para «dar pena», sino todo lo contrario. Es humana, sufre al tener que volver a ponerse sus ropas de prisionera para una foto divulgativa de lo ocurrido en los campos y lo pasa mal por la incomprensión de parte de su familia, pero es una guerrillera con unos objetivos. Un cel de plom es una historia de resistencia y de valores, no de invulnerabilidad ni de lástima.

Como último parte, concluiremos que Un cel de plom es una película efectiva, que no se complica pero sí toma las decisiones que necesita para explicar la experiencia de su protagonista. Un alegato que quizás en documental habría tenido menos fuerza, por previsible, en cuanto a transmitir el compromiso con la libertad y la memoria de una generación que pagó caro el precio de derrotar al fascismo y cuyo testimonio sigue vivo .

Imágenes: Un cel de plom – Filmax
Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.