CRÍTICAS
Parecido a un asesinato: Mata, sobre todo, la paciencia

Stills de 'Parecido a un asesinato'. ©vicovang. Montaje: ©Cine con Ñ
En Parecido a un asesinato Eva, una galerista de arte, acaba de mudarse con su nueva pareja, Nazario, un escritor de éxito, y Ali, la hija adolescente de este. Le va mejor que nunca y empieza a establecer una relación de confianza con la niña, pero todo se estropea cuando reaparece Jose, su exmarido, un policía expulsado del cuerpo por su alcoholismo y que la maltrataba. Aunque Eva no está segura de si Jose realmente ha vuelto o es su imaginación, aún afectada por el trauma y quizás con a los secretos que oculta Nazario.
La película adapta muy libremente la novela de Juan Bolea publicada en 2015. Dirige Antonio Hernández (El Capitán Trueno y el Santo Grial, El Gran Marciano), realizador de un thriller tan correcto como Lisboa (1999) y la fantástica En la ciudad sin límites (2002). Estamos ante un thriller de los de giro sobre giro, que a media historia te señala como todo lo que habías visto hasta ahora es mentira. Escrito con el manual. Es decir, de los que demuestra, de hecho, que habría que prenderle fuego al manual y espolvorear sus cenizas al viento.
El reparto es el mismo que si la novela la hubiesen adaptado como miniserie para Netflix (solo que ahora acaba en Prime Video, a veces no las diferencio): Blanca Suárez (la única que se toma a su personaje en serio), Eduardo Noriega, Tamar Novas y la joven Claudia Mora, más Marian Álvarez y Raúl Prieto para rellenar: sus papeles solo sirven para que otros expliquen pensamientos en voz alta o recojan cosas.
Parecido a un asesinato, el de la inteligencia

Parecido a un asesinato se divide en tres partes y un epílogo. Cada uno de esos «capítulos» muestra los hechos desde el punto de vista de un personaje diferente, empezando por la teórica protagonista, Eva (Suárez), y siguiendo por otros dos cuya identidad y orden de aparición son spoilers. Desde el principio la música y la dirección nos indican que «algo turbio va a pasar», sobre todo por el planteamiento de telefilme a la hora de presentar la familia reconstituida, ya que en cualquier thriller tradicional salirse de lo normativo se castiga.
Hay que decir que los hechos fácticos que expone el caso criminal a resolver encajan, al menos dentro de la lógica de este tipo de películas. Cuando «resuelven» todo en la parte final no hay elemento lanzado en el arranque que no esté atado, incluidas las escenas que vemos dos y hasta tres veces. Otra cosa es que esos hechos fácticos y su mencionada lógica interna sean completamente oligofrénicos, no tengan sentido tampoco en la justificación del personaje «culpable» y además no impacte el giro, porque cantan desde el minuto uno.
Porque Parecido a un asesinato se cree que te va a sorprender mucho. Pero tanta miradita, tanta música de suspense de telefilme alemán de mediodía y tanto diálogo enlatado están anunciando los giros con 45 minutos de adelanto. Nada más empezar la escena de la fiesta sabes que volverás a verla con la cámara en otro sitio, y en cuanto ponen a un personaje de sospechoso perfecto con más de media hora por delante, queda claro el remate final. Es tan formulaico que aburre, pero es que además está ejecutado de forma ridícula.
Ser rarito es de criminales

Esto, para empezar, demuestra que si usted tiene en casa un manual de esos para escribir historias de suspense o películas que lo peten de los que tanto se usan en EEUU y recomiendan en algunos talleres de escritura, lo mejor que puede hacer es fumárselo o colocarlo junto al retrete. Está muy bien estructurar un guión con mimo y lo de «sembrar y recoger», pero nunca, jamás, eso garantiza que una película sea «buena», ni tampoco que el caso «encaje». De hecho, pueden ser una soberana tontería. Como Parecido a un asesinato.
Porque aparte de que el caso en sí es una memez previsible y los personajes son pijos genéricos completamente intercambiables por los de cualquier dramón televisivo de los últimos 20 años, lo peor de thrillers de este tipo son sus moralejas. Mientras nos creemos que el cine ha avanzado mucho porque las películas que se premian en festivales representan la violencia contra la mujer o la diversidad con sensibilidades hasta ahora inéditas, el mainstream son estos panfletos entre gazmoños y neoliberales.
Lee también
La caza. Irati: Copiando mal ‘True Detective’
Las 12 o 15 películas y series españolas que este redactor ve cada año similares a Parecido a un asesinato son tan misóginas que ni se dan cuenta y por defecto estigmatizan la enfermedad mental y las identidades no normativas. Y con esto no me refiero a ser LGTBI, que también, sino a que te guste el rol, seas un poco callada, alcohólico en rehabilitación o víctima de bullying. Hemos vuelto a los 80 o 90 y los policiales sirven para decir que todo lo que no sea familia nuclear y determinado tipo de vida, es peligroso.
Posdata: Lo que ve la gente en masa es este tipo de película. La relevancia social no se gana solo en charlas con secretarias o secretarios de estado —las cuales están muy bien y deben de existir—, sino combatiendo en la cultura popular el relato hiperconservador que nos empujan por la garganta constantemente.
Dónde ver

Jose A. Cano
