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Nasdrovia T2: Mejor en la tragedia que en la comedia

La segunda temporada de la serie de Movistar Plus+ es más interesante que la primera gracias a que abraza el humor negro y elimina la mayoría de chistes que se creían muy inteligentes

Nasdrovia T2: Mejor en la tragedia que en la comedia 1

Nasdrovia T2 empieza un año más tarde del comienzo de la T1 y con los protagonistas, Edurne y Julián, ya completamente integrados, a su pesar, en el funcionamiento de la mafia rusa. Franky, el cocinero, ha huido, y ellos son los abogados de Boris, que está a punto de convertirse en el gran capo de la familia… en vísperas del confinamiento de 2020.

Esta segunda y presuntamente última entrega de la serie de MovistarPlus+ pasa del humor frívolo e irónico de la primera a la comedia tan negra que a veces es indistinguible del drama. El tono y la estructura mucho más contenidos y cerrados de la segunda escena, pese a algún exceso, hace que una serie vendida como una comedia brillante que no pasa del meh gracias al reparto suba de nivel. No demasiado, pero bueno. Al menos, se supone, acaba.

El tomate aquí está en cómo acaban de encajar la comedia urbanita, el thriller de mafiosos y la parodia de las dos anteriores. La respuesta es: a ratos mejor, a ratos peor. De hecho, por suerte, la comedia de madrileños se diluye entre humor negro y tramas de thriller llevadas con cero ironía y la autoparodia lo es de verdad, porque es cruel con lo que retrata, no un amable chascarrillo para quedar de listo. Sigue habiendo chistes ligeramente faltones que se creen rompedores, pero el tono más logrado los compensa.

Crítica de Nasdrovia T2 con algún detalle de la trama

Nasdrovia T2: Mejor en la tragedia que en la comedia 2

Nasdrovia T2 llega cuando la primera acaba de recoger el Premio MiM Series 2021 a Mejor Comedia, algo más que discutible pero que explica bien los sesgos que reparten premios o crean serie como esta. Por otra parte, la segunda entrega de esta comedia está mejor cuando no tiene gracia. Cuando las consecuencias de las acciones de los personajes se tratan desde una especie de drama que no se toma demasiado en serio a sí mismo pero no edulcora nada y adopta un tono tan deprimente como el de, obviamente, Edurne, nuestra narradora, que por suerte hace ahora mucho menos lo de soltarnos chascarrillos a cámara. Su hundimiento moral es el de la serie y así se refleja en lo que se cuenta y en cómo se cuenta.

Hay algún chiste que funciona, claro. Sobre todo porque se cuenta en tono neutro y hasta algún personaje -los policías, casi siempre- reacciona reconociendo el absurdo de la situación. Un ejemplo sería la intervención a uno de los esbirros de Boris por parte del resto de la «plantilla» de matones para reprocharle que les hable mal, poniéndoles motes, y creando un ambiente hostil de trabajo. Obviamente el mafioso malencarado es el único que reacciona con lógica mandando al resto, como no puede ser de otra forma, a la mierda.

De hecho, insistimos, la gracia de esto es que, aunque están colocadas con ritmo de comedias, las escenas que mejor funcionan son las de thriller: el tipo que es asesinado antes de hacer la llamada clave, el sicario que interviene en el momento inesperado, la conexión secreta entre dos personajes… En la subtrama de la serie que se graba en casa de Boris, además, hay un intento de autoparodia, aunque sea solo con la puntita, que se burla de las series intensas y tópicas, con un cameo espectacular de Jaime Blanch como él mismo, siempre bienvenido.

En este mundo hay más abogados que ratas

Nasdrovia T2: Mejor en la tragedia que en la comedia 3

También hay una subtrama en esta Nasdrovia T2 que roza el surrealismo cuyo tono no acaba de estar claro, y es la de Edurne y Julián tratando que un taxista que hace de drag le ceda su puesto en la final de un concurso a Boris, su jefe mafioso. Se supone que es… ¿gracioso? ¿Que dos tópicos de recia masculinidad sean drag queens más o menos en secreto tiene que hacernos sonreír con complicidad, complacidos de humor inteligente y modernura? El tiroteo final y la competición con los nombres falsos de drag nos coloca en la misma tesitura de decidir si este humor es horizontal, vertical o de Arévalo.

Como buena trama de corrupción, el chantaje al taxista supone una especie de paso irrevocable para el personaje de Hugo Silva, que en lugar de dedicarse a pasar desapercibido por primera vez participa en un crimen de forma directa. Eso justificará sus decisiones más adelante, claves para el desarrollo de la trama. Pero aún así, sigue pareciendo que esto no se ríe con la circunstancia, sino de las personas.

Sobre todo porque en la primera temporada Boris era desarrollado casi en igualdad de condiciones con Edurne y Julián, pero en esta segunda entrega es poco menos que un secundario que desaparece en capítulos enteros y es más un dispositivo de guión para que pasen cosas. La serie está llena de pistolas de Chejov y todas acaban disparadas, vaya. Pero saber hacer lo que los rusos y los horteras llaman un planting a estas alturas es lo mínimo que se le pide a estas series.

Nasdrovia T2, en fin, es considerablemente más interesante que la T1, porque aunque sigue disfrazando lo faltón o tontorrón de irónico y moderno, al menos tiene humor negro y autoparodia de verdad, y no huye de sus muchas contradicciones. Deja la puerta más que abierta a una tercera entrega que se refocile de nuevo en tópicos considerándolos lo más de lo más de lo ocurrente, pero al menos acaba con Boris, las subtramas que rozan la homofobia y, esperemos, los mundo de yupi pijos. Podría ser peor.

Imágenes: Fotogramas de Nasdrovia T2 – Movistar+

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