Críticas | Netflix
La viuda negra: Jugando con los límites de ficcionar sucesos

La viuda negra presenta la investigación del llamado ‘caso Maje’ o ‘la viuda negra de Patraix’, el asesinato a cuchilladas en un aparcamiento en València de un joven recién casado en el que resultó estar implicada su propia esposa. La película sigue por un lado a la investigación de los policías valencianos encargados de la investigación y por otro reconstruye los hechos probados del crimen, desde la relación de la viuda con el fallecido como la identidad del autor material de la muerte, así como la extraña red de manipulación narcisista y represión tejida por la mujer.
Segunda entrega de las adaptaciones a la ficción de crímenes reales para Netflix por parte de Bambú Producciones tras El caso Asunta (2024). Dirige Carlos Sedes, que ya trabajó en Fariña (2018) y la propia El caso Asunta. Esta vez se trata de una película, en lugar de una serie, aunque eso sí, de dos horas de duración que perfectamente habrían dado para miniserie de tres episodios. Además con los cortes narrativos claramente identificados, casi como si el largometraje tuviese previsto cuando los espectadores se van a cansar y tirar de la pausa.

Jose A. Cano