Series españolas
Élite T7: Bienvenidos a Riverdale

En la temporada 7 de Élite Omar regresa a Las Encinas como mediador estudiantil, aún traumatizado por la muerte de Samu, pero incapaz de enfrentarse a ello. La investigación del tiroteo que cerró la temporada anterior depara algunas sorpresas, y, por supuesto, se unen nuevos alumnos y profesores al elenco, incluyendo una joven de la que lo primero que conocerá la mayoría será un vídeo sexual filtrado. Aunque lo más interesante sobre ella pueden ser los planes de su madre, relacionados con una información secreta sobre sus nuevos compañeros.
En nada dicen adiós Cuéntame cómo pasó (2001-2023) y Amar es para siempre (2013-2024) así que, si no fuese porque Los misterios de Laura (2009-…) sigue viva tv movies mediante, Élite, con una octava entrega confirmada, se convertiría en la serie española de ámbito «nacional» más longeva aún en emisión —la resucitada L’Alqueria Blanca, de 2007, es valenciana—. Así está la cosa en esta transformación industrial del panorama televisivo, cuyo precio para la mayor diversidad y calidad creativa ha sido un recorte en temporadas, episodios —y lo que nos queda—, la fidelidad… y una precarización de las distintas profesiones del sector, pero eso lo comentamos otro día.
En cuanto a Élite, en su temporada 7 sigue siendo su propia peor enemiga porque necesita siempre el más alto, más guarro y más punki pero también, como se vio en la entrega anterior, contentar a un público muy sensible con temas que es imposible no pisotear si solo quieres rodar orgías con cuerpos esculturales e impactar mucho. Servidor no es precisamente fan de Euphoria (2019-…), pero es obvio que ambas dialogan a su manera. La gracia es compararlas con productos que sí van dirigidos a un público de la edad de los personajes, como Hearstopper (2022-…), Sex Education (2019-2023) o nuestras locales Ser o no ser (2022-…) o SKAM España (2018-2020).
Con faldas pisadas y a lo loco

Llegamos aquí solo con los tres primeros episodios. La temporada 6 acabó tan a lo loco que era imposible que el arranque de la 7 no pareciese al ralentí. Hay un par de polvos a lo bestia en sitios públicos, giros imposiblemente enrevesados de la trama acerca de las relaciones entre los personajes, presentación de nuevos y regresos epatantes de los algunos viejos, pero nada fuera de lo común para el tono de la serie. De hecho, para su nivel, es un arranque «de tranquis», colocando a los personajes para alguna traca final.
Claro que «de tranquis» en Élite significa que Maribel Verdú en su segundo diálogo ya está diciéndole a un chulopiscinas trajeao: «Cuando soy buena, soy muy buena, pero cuando soy mala, soy mejor». Y luego se pone el traje de colegiala de su hija para calentar al susodicho corbatitas. Y uno piensa: es tan paródico, recogiendo el cachondeo de las redes con las edades de los actores que hacen de adolescentes, que tiene que ser queriendo. Que quieren hacer una ida de pelota a lo Riverdale (2017-2023) y que no nos tomemos nada en serio ni por casualidad, pero no acaban de pillarle el tono.
Al menos el intento me parece bien. Hay una subtrama que no podemos ni debemos desvelar que directamente responde al meme de «oye, si matan a un alumno por temporada, ¿la Policía no debería hacer algo?». Meten un personaje okupa, punki y antisistema de baratillo que acaba metiendo en líos a dos de los protagonistas que juntan más ítems progres en su contra si te encuentras con la Policía: la chica negra y el chico trans. Y, como en realidad ya se hizo un poco en la temporada 6, vienen a decir que si eres rico eres menos negro, como comentaba hace poco Iñaki Williams. Es ya autorreferencia muy loca, pero funciona para sus cosas.
Cuando los pobres ganan dinero

La parte problemática seguro que la analiza mejor la chavalada en Instagram, TikTok o donde sea que lo hagan ahora cuando se estrene. Básicamente está en la subtrama de la nueva alumna de la que se filtra el vídeo sexual, interpretada por Mirela Balić (a la que se le nota que dejó el instituto hace tiempo, así que alguna escena con actores más cercanos a la edad de los personajes parece infanticidio, pero bueno, es casi lo de menos eso ya). Aunque hacen como que se esfuerzan en que sea un personaje complejo con motivos para ser como es, les sale su enésimo despiporre misógino castigando a un personaje femenino por estar demasiado despendolado en la cosa sexual.
Por otra parte, al menos en lo poco que hemos visto, se rebaja la parte de estar contemplando fantasías sexuales adultas y se intenta muy fuerte, no todo el rato sin que chirríe, pero al menos se intenta, meter una representación realista de las relaciones de abuso dentro de la pareja y darle una vuelta a lo de las clases sociales. De hecho, aunque al final se pierde entre el folleteo, hay por fin un personaje de los que, presuntamente, vienen de lo más bajo, que hace lo que pedía Roberto Bolaño a los pobres que ganasen dinero: regalarlo a otros pobres para que fuesen a colegios pijos.
Como ya va tocando la campana y se acaba el recreo —que también, ¿en ese instituto se da clase alguna vez?—, vamos a decir que Élite temporada 7 es… Élite, más o menos como siempre, intentando demostrarnos muy fuerte que es muy relevante, pero por lo menos, a la séptima, ha conseguido suficiente sentido del humor como para reírse de sí misma. Ya se rumorea que la octava entrega, con regreso de algunos de los personajes de las primeras entregas que siguen vivos, puede ser la última. Yo espero que lleguen a la décima ya convertida completamente en una parida autorreferencial y sin complejos. Por su bien y el de una ficción española completamente despendolada.


Jose A. Cano