Críticas
La que se avecina 15: Que fácil es pensar teniendo cerebro

Making of de la temporada 15 de 'La que se avecina' ©Prime Video. Montaje: ©Cine con Ñ
En La que se avecina 15 los pisos de Contubernio 49 están trastocados. La jugada de Antonio Recio de colar a unos okupas se le ha vuelto en contra y el coma de la marquesa impide que se les pueda pagar lo que exigen por desalojar el piso, así que la temporada empieza con cada familia en la vivienda que no es. El único que está en el piso que quería es Amador, por fin propietario, realizando el sueño español. El problema es que tiene el piso… y nada más, se lo ha gastado todo, no le da ni para comer, así que tiene que apañárselas para encontrar trabajo y para ligar, su gran obsesión.
La serie de Alberto y Laura Caballero, expandidos ya por todo el multiverso del streaming —Muertos S.L. (Movistar Plus+), Machos Alfa (Netflix)— vuelve más o menos como siempre. Sin llegar a la excelencia cafre de la añorada El Pueblo (2019-2023), es tan bestia que nadie se puede enfadar, porque tiene para todos. Si quieres interpretarlo como un alegato favorable a la intervención en el mercado de la vivienda, tuyo es. Si como una andanada contra la dictadura woke, también. Mientras tanto, la serie sigue a lo suyo, haciendo el «merengue, merengue» y camino de las 17 temporadas. El lugar de confort de España: reírse del desclasamiento y no admitirlo.

Jose A. Cano