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Hombre muerto no sabe vivir: Si no fuese en serio, tendría gracia

El cóctel de violencia despendolada y tópicos de mafiosos sería divertido si no intentase tanto ser épica

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Hombre muerto no sabe vivir nos presenta a Tano, mano derecha de un importante mafioso de la Costa del Sol, que se enfrenta a la decadencia de la organización, la competencia de nuevo traficantes que quieren quedarse con el negocio y su vejez y la de sus propios compañeros de banda. De su habilidad para lidiar con una violencia de la que ya está cansado depende ahora su propia supervivencia.

Hombre muerto no sabe vivir es para público que disfrute de las películas de mafiosos y que no se ralle mucho cuando se nota que algo está rodado con el presupuesto justo. Si es capaz de perdonar los tics propios de ambos fenómenos y está dispuesto a pedirle a la cinta más épica que consistencia argumental, bienvenido, está usted en su casa. Si no, todo está perdido.

Entre lo bueno de la película es que está protagonizado por una pléyade de eternos secundarios que encabeza Antonio Dechent, casi todos ya con más mili que el cabo de Finisterre. Son una especie de selección de veteranos de un remake ibérico de Reservoir Dogs, en misión casi suicida. Ver a Antonio Dechent, Nancho Novo o Juanma Lara haciendo de los más duros de los duros salva momentos que de otro modo serían inverosímiles.

Crítica de Hombre muerto no sabe vivir con spoilers

Hombre muerto no sabe vivir: Si no fuese en serio, tendría gracia 1

Vamos por partes. El director Ezekiel Montes, en la presentación de su película en el pasado Festival de Málaga, dedicaba la cinta en los créditos, y cito textualmente, «a mis huevos, mi carácter y mi personalidad, por darme lo necesario para hacer esta película». Claro, semejante declaración sitúa la lectura que uno pueda hacer sobre el asunto. Porque no es lo mismo hacer una de mafiosos más o menos clásica con cuatro duros sabiendo lo que estás haciendo o no.

Claro, porque Dechent en las entrevistas cuenta que a él lo que le gusta de su trabajo es cuando lo contratan para salir en una película con un papel que consiste en llamar gilipollas al protagonista e irse. Si le pones una pistola en la mano y le dices «Antonio, haz de hijo de puta durante dos horas y media», la cosa es que haya cierto nivel de sentido del humor en la propuesta. De autoparodia, de saber que esto no puede ir en serio. Y resulta que no, que «mis huevos, mi carácter y mi personalidad».

Es decir. Hombre muerto no sabe vivir sería «buena» si admitiese por sí misma que es un producto POP despendolado que ver sin pensar mucho o al menos entendiendo que lo que aquí se representa no es «realista» ni pretende tener un discurso elaborado sobre los temas que trata. Pero sí la concepción de la película es que esa violencia estilizada y esa épica de baratillo son «en serio» o naturalistas, entonces es «mala» porque es imposible tomarse en serio incluso las escenas, sobre el papel, más desagradables.

Droga dura

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En fin, lo del casting: Rubén Ochandiano va despendolado porque el papel lo pide y porque a él le gusta, Juanma Lara se lo pasa en grande haciendo del personaje más cabrón en una película llena de cabrones, Manolo Caro ejecuta su papel de chivato mediamierda de siempre y Nancho Novo es la mano derecha discreta que todo mafioso de película necesita.

En fin, lo del narco: el McGuffin de la «droga nueva» -no le llegan a poner nombre- que quieren introducir los mucho más violentos y amorales mafiosos jóvenes te da un poco la clave de la inconsciencia de la movida. Tano es un es mafioso «bueno» que aunque comercia con heroína dona a un centro de rehabilitación porque él mismo fue drogadicto, y él su equipo solo quieren seguir «como siempre», con estupefacientes inofensivos y de andar por casa. Nada en contra de darle épica a estas cosas si se está intentando, de nuevo, que sean un poco en broma. Si se supone que esto es un planteamiento «en serio», entonces es impresentable.

Resumiendo, como decíamos al principio: si uno es muy cafetero del cine de mafiosos hasta el punto de perdonarle cualquier cosa si le da épica de club nocturno y narco-cosas, esta es su película. El reparto le da gran parte del carisma a un guion que quiere tocar todos los palos y, pese a todo, es entretenida y no dejan de pasar cosas. Con tomársela menos en serio de lo que hace su director es suficiente.

Imágenes: Hombre muerto no sabe vivir.
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