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Series españolas

El grito de las mariposas: Rugiendo contra la tiranía

Disney+ estrena esta serie sobre la persecución y asesinato de las hermanas Mirabal por la dictadura de Trujillo en República Dominicana clasicista y correcta en la forma y reivindicativa en el fondo
El grito de las mariposas: Rugiendo contra la tiranía 1

El grito de las mariposas cuenta la persecución y posterior asesinato de las hermanas Mirabal, conocidas como ‘las Mariposas’, por parte de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana en los años 50. Perseguidas por su oposición política, pero también por su actitud desafiante como mujeres, al no dejarse doblegar por las prácticas machistas del régimen, que en algunos casos las atacó directamente, tanto a ellas como a su familia.

Esta serie es una de fechas: se estrena el 8 de marzo y cuenta el origen del 25 de noviembre como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, por ser la fecha en la que fueron asesinadas las hermanas. Una reivindicación del movimiento feminista latinoamericano de los años 80 y que la ONU oficializó en 1999, que incluye mucho en cómo se cuenta lo que se cuenta aquí, porque básicamente es por lo que se cuenta.

El grito de las mariposas es, por cierto, la primera producción española considerada un original de Disney+, aunque sea en coproducción con Argentina y cronológicamente esté lejos de ser el primer estreno (antes han llegado las adolescentes La última y La chica invisible). Su proyección internacional la convierte, con diferencia, en el producto más ambicioso de todos cuantos ha estrenado la multinacional con ‘Marca España’, ya que de hecho es un título que, en otros tiempos, habría sido un largometraje de los que arrasan en premios.

La ONU y las mariposas

El grito de las mariposas serie Disney+

Es curioso que el caso de las hermanas Mirabal no se hubiese abordado con este despliegue de medios con anterioridad, aunque llamativo que se haga ahora como una mezcla de reivindicación de lo latino (o lo hispano) en EEUU y como un subrayado de su causa feminista. En el fondo, habla de que todo el debate del empoderamiento es, en última instancia, comercial, y El grito de las mariposas —’roar’, rugido, en su mucho más poético título en inglés— es uno de los productos que nos vamos a hartar de ver en próximas fechas.

Esto hace que la dictadura de Trujillo se aborde no desde la oposición estudiantil a la que pertenecía Minerva Mirabal, que apenas es mencionada en los diálogos cuando la serie arranca, sino desde las agresiones a las mujeres que eran norma en este totalitarismo —y en todos, echen un ojo a La muerte de Stalin (2017), de Armando Ianucci, que para hacerlas asumibles tira por el humor negro—. Y que el personaje foráneo, la española residente Arantxa (Susana Abaitua), juegue en esa ambigüedad entre la alianza con los opositores y la complicidad de las potencias extranjeras, pero siendo también una blanca que asume el lidiar con cierto nivel de violencia simbólica como necesaria para sobrevivir.

Así, se obvian o resumen datos de la relación de la familia Mirabal con el régimen, para agilizar esa narración, y se roza el larguero cuando parece que el único pecado de Minerva es rechazar al dictador en sus avances sexuales. Por un segundo, cuando el padre de las hermanas es detenido y otros opositores ofrecen solicitar un habeas corpus para perjudicar la imagen del régimen, parece que la única arbitrariedad sea perseguir a las mujeres que caen mal al dictador. Luego la serie avanza y profundiza, pero ese momento está ahí.

Por otra parte el despliegue de medios de El grito de las mariposas es notable, con una recreación muy efectiva del Santo Domingo de la época, o al menos del que se puede ver en los documentos gráficos de la época. El trío de directores que conforman Mariano Hueter, Leandro Ipiña e Inés París no se complica, y busca una narración clara, directa y centrada en unas emociones concretas. Una muy cercana al tipo de filme para hartarse de premios hace 20 años que mencionábamos más arriba.

Hay alguna referencia, muy nominal, a La muerte y la doncella (1994), de Roman Polanski, lo cual no deja de tener su doble vuelta irónica, pero es que ese caso ficticio creado por Ariel Dorfman, un autor argentino, emparenta con la militancia feminista inspirada en las Mirabal de la América de los 80. Solo que allí los intérpretes eran todos anglosajones haciendo de latinos, y aquí no.

España y República Dominicana

El grito de las mariposas serie Disney+

En El grito de las mariposas Willy Toledo tiene un papel secundario, pero bastante relevante, como Asier Oyamburu, exiliado nacionalista vasco y padre del personaje de Susana Abaitua. Es curioso verlo, tantos años después, en esta versión amarga y un poco al límite de su muy secundario, casi un cameo, personaje en El misterio Galíndez (2003), de Gerardo Herrero, adaptación de la novela de Manuel Vázquez Montalbán donde los torturador dominicanos jugaban un pequeño papel. Porque aquí la oposición un poco de boquilla de los republicanos antifranquistas se trata con condescendencia o se escenifica como una performance con exceso de testiculina, más bien ridícula e inútil, tanto contra Trujillo como contra Franco.

También es gracioso que, en esa lectura política soterrada de El grito de las mariposas en su diálogo con la actualidad, el embajador español que entrega una condecoración a Oyamburu como empresario español sea… Manuel Aznar Zubigaray, el periodista y diplomático franquista, que efectivamente se encontraba en Santo Domingo en las fechas en la que la dictadura persiguió a las Mirabal por primera vez. Así que un Willy Toledo impotente en su lucha contra los fascismos se ve obligado a estrechar la mano de un Aznar por supervivencia y por estrategia dentro de la ficción, que subraya el parentesco de la familia con el franquismo fuera de ella.

El grito de las mariposas es muy consciente de esta pata de su lectura en 2023, así como de que está emparentando a las Mirabal con las mujeres del #MeToo. Trujillo y compañía son, de manera obvia pero no exhibicionista, enlazados con Harvey Weinstein y compañía, tanto en las agresiones reales como en las ficcionadas. No es que haga falta mucha imaginación, pues el sistema de soborno e intimidación no es muy original, pero el uso de la cultura como medio de promoción del régimen y de atracción de víctimas, estrictamente histórico, no deja de ser curioso.

En fin, El grito de las mariposas es una serie notable en sus medios y su narración, buscando el clasicismo y la claridad, y un poco menos revolucionara en el fondo de lo que cree. Su mayor innovación, al final, es certificar que este tipo de historias de lucha por la libertad y la autodeterminación de las mujeres no tienen que limitarse a un único tipo de protagonista y de enfoque, y que, aunque sea por la vía de lo comercial, incluso la más depredadora de las multinacionales puede ceder y no limitarse a un feminismo blanco, burgués y complaciente con el poder.

Imágenes: El grito de las mariposas – Disney+
Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.