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Películas españolas

Balandrau, infierno helado: Supervivencia mundana

HBO Max estrena el documental nominado al Gaudí, una película que sin expresarlo directamente reflexiona sobre la fragilidad de nuestro modo de vida frente a la naturaleza
Balandrau, infierno helado: Supervivencia mundana 3

Balandrau, infierno helado, cuenta por boca de los supervivientes el temporal de viento y nieve que se cobró nueve vidas en el Pirineo catalán en diciembre del año 2000. La montaña del Balandrau se convirtió en una trampa mortal durante 48 horas, en la que la suerte o la pura casualidad resultaron tanto o más determinantes como la pericia o la forma física de los montañeros para determinar quién sobrevivía.

La película de Guille Cascante llega a HBO Max en la misma semana en la que podría ganar el Premio Gaudí a Mejor Documental, que se entrega el próximo 6 de marzo. Formalmente el filme arriesga poco, mezclando testimonios directos a cámara con recreaciones ficcionadas de parte de la narración y archivo de los hechos que cuenta. Es en la carga emocional, y en lo que implica sobre la falsa sensación de seguridad que cada vez menos tenemos en nuestra sociedad, donde se encuentra su interés.

Por cierto, recomendamos humildemente ver la versión en catalán, con subtítulos si es necesario. El doblaje robótico en que la ofrece HBO Max no solo elimina la carga emocional de algunos testimonios, es que además comete errores básicos, como traducir el pasado perifrástico como un pretérito compuesto, cambiando el significado de acciones que se expresarían en castellano en pretérito perfecto simple. Esto no es una pedantada: es un documental en el que habitualmente se mencionan acciones de personas que fallecieron durante los hechos y puede provocar confusiones innecesarias que en el audio original o los subtítulos no existen.

Balandrau, infierno helado, documental de cotidianidad y fragilidad

Balandrau, infierno helado: Supervivencia mundana 1

Balandrau, inferno helado tiene cierta vocación de reportaje televisivo, aunque su acabado sea de mayor calidad de la habitual, y cuenta en parte con un público local que tiene presente el suceso que narra, pero lo cuenta de manera que quien nada sepa del caso puede orientarse. Su fuerza surge de no introducir más voces que las de los propios testimonios, de manera que los días del temporal se recrean con la introducción de algún telediario como máximo alarde.

Esto consigue un efecto de cotidianidad en las acciones de los protagonistas que subraya la principal lectura, más allá de la tragedia, de la película: la fragilidad de nuestro modo de vida frente a la naturaleza. Una estación de esquí como Baqueira Beret, montañeros expertos, un día de vacaciones de Navidad e incluso una previsión del tiempo que parece, como tantas otras, que no se va a cumplir. Y en cuestión de pocas horas, o casi minutos, la supervivencia más básica: no morir de frío con los sentidos saturados, incapaces de saber a qué distancia estamos de nuestros seres queridos a los que un segundo antes tomábamos de la mano.

Los testimonios de Balandrau, infierno helado llegan tamizados por más de dos décadas, lo que permite que sus protagonistas hayan podido procesar los acontecimientos y pasar el duelo. Uno de los protagonistas cuenta como prácticamente sintió morir a un amigo y a su pareja, extenuados por la hipotermia y la lucha contra la nieve, además de cómo él mismo sobrevivió casi de milagro. Otro valorará su suerte enorme: ni experiencia, ni forma física, ni conocimientos de experto montañero. Pura y simple suerte.

Balandrau, infierno helado: Supervivencia mundana 2

La vida y la muerte se revelan en la tragedia de Balandrau como problemas de una simpleza absoluta: cuestión de un paso dado al azar o de dos minutos en los que el helicóptero de rescate, por casualidad, alargó una pasada revisando el fondo de un barranco. En 48 horas se puede pasar de preparar un fin de semana de asueto esquiando, una suerte de lujillo burgués del primer mundo, a constatar que uno está muriendo de deshidratación y tumbarse con resignación a esperar quedarse dormido.

Quizás Balandrau, infierno helado no es un documental especialmente brillante en su forma ni original en su contenido, pero desde luego es un trabajo profesional y efectivo que consigue transmitir la angustia de quienes vivieron la tragedia y la desesperación que provocó en unos y otros los hechos de aquella Navidad del 2000. Una de esas películas que de manera sencilla se basta con poco para recordarnos nuestra extrema fragilidad, esa que cuando se ve rota nos pilla de sorpresa, pero que siempre estuvo ahí.

Imágenes: Balandrau, infierno helado – HBO Max
Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.

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