Críticas
Alaska Revelada: Los ricos están todos locos

Carteles de 'Alaska Revelada'. ©Movistar Plus+. Montaje: ©Cine con Ñ
Alaska Revelada presenta en tres episodios, titulados Salud, Dinero y Amor, el particular mundo de la cantante, presentadora y actriz Olvido Gara, por nombre artístico Alaska, icono de la Movida madrileña y referente generacional para algunos sectores de la cultura popular española. De su propia boca, la de su madre y conocidos y compañeros de trabajo, se explica su llegada desde México, su triunfo como cantante en el ambiente del Madrid de los 80, el posterior despegue de su carrera gracias a la popularidad televisiva y su ascenso al estatus de icono experimentado las últimas décadas.
A Movistar Plus+ les funcionan bien las miniseries biográficas a medida para caras conocidas de la música en una cierta horquilla de edad. Esta miniserie se habla de forma directa con Bosé Renacido (2023), entre otras cosas porque Alaska aparece en aquella y el ínclito Miguel Bosé en esta y porque comparten una de sus directoras, Pite Piñas. Se intuye que apuntan a un público, por edad y gustos culturales, bastante similar y cercano al usuario medio de Movistar Plus+.
A diferencia de la del cantante madrileño, eso sí, la de la diva se permite más alegrías estructurales y formales, alejándose de la biografía al uso y huyendo de polémicas que, justo es decir, su protagonista no ha tenido.
Alaska Revelada, eso sí, es otro ejercicio de adoración absoluta y ausencia de contexto histórico o cultural más allá del que le interese destacar a la interfecta para alzarse a ciertos altares. Se intuye que Gara no es tan egomaníaca como algunos de sus contemporáneos y protagonistas de documentales de este tipo, así que no se pasa de frenada, pero la sensación de estar escuchando a alguien que está forradísimo dándonos la turra con lo especial que es su vida y como se merece pagar menos impuestos que nosotros pese a tener muchísimo más dinero no consigue desaparecer en ningún momento del metraje.
Alaska Renovada, España no

La Transición fue una transacción comercial horrible desde toda consideración ética que culturalmente estuvo capitaneada por una panda de hijos de papá a los que desde las instituciones se les rieron las gracias porque resultaban totalmente inofensivos para los intereses de las clases dominantes. Gente que llegó a la edad adulta creyendo que sus cuitas personales poseen un valor político y social y son, por tanto, relevantes para la plebe, y que se hartó de ganar dinero haciendo el mamarracho, sin tener ningún talento ni capacidad de trabajo especial, desde muy joven, por cual carece de cualquier conocimiento práctico sobre la realidad de la vida.
Algunos de ellos son personas completamente tontas a las que, por alguna razón, hay quien sigue considerando referente y les da espacio, y más espacio, para que sigan viviendo la vida muelle. El resultado de todo ello son documentales como el mencionado Bosé Renacido o el Alaska Renovada que nos ocupa.
Y ojo, que Alaska es la menos analfabeta de toda esta ralea de chiquilicuatres. Como recuerda el documental, se dedicaba a debatir hasta altas horas de la madrugada con Antonio Escohotado (o a escucharlo en silencio con admiración, según ella misma)… mientras se ponían tibios de LSD. Dentro de que siga siendo filosofía para pijos egocéntricos y un poco bobos, como es todo el libertarianismo moderno, y que lo formule, de forma bastante irónica vista desde fuera, como una «pérdida del ego» en mitad de un documental dedicado a su persona que se titula Alaska Revelada y se está rodando en El Escorial.
Así que un poco Alaska se presenta como un precedente de los actuales «criptobros estoicos», que utiliza conocimientos presuntamente eruditos pero muy alejados de cualquier componente de aprendizaje sistemático o crecimiento personal para la misma cháchara narcisista de autoayuda de siempre. Individualismo, autocomplacencia, lógica de guardería y blablabla existencial del tres al cuarto. Lo de siempre, pero mejor formulado que otros individuos.
Tengamos en cuenta que con las mencionadas temáticas de Salud, Dinero y Amor, el episodio de la salud gira alrededor de su enésima operación de cirugía estética. Y el de las pesetas es la nonagésimo quinta cháchara esta semana de un rico diciendo que sabe lo que es pasarlo mal y luego contarlo como su madre, para mudarse de México a España, vendió una carísima pieza de oro incrustada de esmeraldas (no me lo invento) que ella años después recompró. ¿Saben ustedes quién vende joyas de nosecuantos quilates? La gente que las tiene.
Alaska Revelada en analógico

Vamos, es que en Alaska Revelada los dejan grabar en El Escorial y va y dice «esto es un sitio de poder» mientras se aleja el dron. Y luego te dice que ella siempre ha estado como aparte de la sociedad y del mainstream en off, con imágenes de archivo de todas las entrevistas en tele, radio y prensa que daba una vez al mes con veintipocos añitos. Una perseguida, la pobre.
Lo gracioso es que se siga tratando como «rompedor» que Alaska diga que le gustaría tener algo con Chewbacca (sí, el bicho de Star Wars) porque le fascinan los físicos extremos, cuando cosas como fijarte en Spock en vez de Kirk (es otro ejemplo que pone) es el actual mainstream. Para comprobarlo basta un vistazo a cualquier espacio de fanfiction de internet o salirse de los cuatro influencers criptolais o carcas a los que se da coba en intentos de profecía autocumplida sobre ser la juventud. Alaska puede seguir sintiéndose malota porque el entorno conservador en el que se ha movido siempre sigue mandando, y así ella destaca. Es la disidencia controlada.
Mi pregunta sería si esas generaciones más jóvenes, gente que ahora tenga de 30 para abajo y que ha crecido en cierta cultura de lo antes considerado como trash ahora convertido en mainstream —es decir, que de trash ya poco—, que entendería esta idea de la autoconstrucción, el artificio para llegar a la verdad interior y la búsqueda de la identidad, conectan con esta señora y su panda de ancianos, todos ricos y con el riñón bien cubierto. No digo la mía, que ya vamos camino de nuestra primera inspección de próstata y fuimos engañados con que lo importante era el interior y que estudiar una o dos carreras universitarias te garantizaba un futuro.
Mira, bajándome ya. Alaska Revelada es otra miniserie documental de ego-trip para un icono de una España inexistente y una culturilla oficial ridícula. Es más interesante que la media porque su protagonista es, con mucha diferencia, la menos tonta del grupúsculo, pero aún así no consigue huir de su condición de hiperprivilegiada narcisista y cansina. Será apto para los fans que esta mujer o su entorno tengan, pero para los demás dará ganas de firmar el manifiesto de Luigi Mangione sustituyendo «CEO» por «pijos que se creen underground«.


Jose A. Cano