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CRÍTICAS

A una isla de ti: El problema de la comedia romántica no era la heterosexualidad, era la comedia romántica

Una película formulaica y perezosa con más interés en servir de panfleto turístico sobre ligar en Canarias para hombres gays de alto poder adquisitivo que en contar una historia
Crítica de 'A una isla de ti', película de Alexis Morante

A una isla de ti es la historia de Harry, un chef británico al que su novio le ha roto al corazón justo cuando iban a casarse. Para consolarse, acompaña a su mejor amiga Yaiza a un viaje a Gran Canaria, de donde es ella, donde la ayudará a preparar el menú de la primera boda de su empresa de eventos. Con lo que no cuenta a Harry es conocer a Iván, un atractivo surfista con el que en seguida surge la chispa. Y el dato clave: Iván es el padre de Yaiza, al que ella está intentando reconciliar con su madre.

Bueno, otro proyecto con un ojo puesto en el mercado internacional y que tira del incentivo fiscal canario, solo que este abraza la cualidad de anuncio turístico de hora y tres cuartos que, por ejemplo, Bajo un volcán (2025) disimulaba un poco. La cosa, se supone, es que quiere hacer una comedia romántica vamos a decir «inclusiva» y que revise los tropos clásicos del género (o lo que se entiende ahora por clásico, que son los tópicos que usaba el Hollywood de los 90).

Y la cosa es que… no solo no lo hace, sino que los abraza, pensando que simplemente el hecho de que la historia de amor sea entre dos hombres vuelve todo este desastre «mejor» y menos tontorrón. Incluso si suponemos que A una isla de ti solo quiere ser una de Meg Ryan o Sandra Bullock pero en gay, está mal hecha. Muy mal hecha: le faltan escenas, ritmo, chistes, de todo. Lo básico de una comedia, vaya. Porque por encima, de remate, están la publicidad turística y la propaganda ideológica neoliberal de siempre.

A una isla de ti: capitalismo rosa

Crítica de 'A una isla de ti'

Básicamente A una isla de ti es un anuncio sobre lo teta que se lo van a pasar los guiris viniendo a quemar Grindr a Canarias. Envuelto en una supuesta historia de amor, pero se buscan excusas para enseñarte diferentes partes de las islas, la cocina tradicional forma parte del argumento y casualmente pasa por allí una fiesta ancestral en mitad de la cual tener conversaciones trascendentales. El clasismo, la toxicidad y los fallos de lógica son iguales que si Harry fuese Harriette o el papel de Iván lo hiciese Toni Acosta.

Todavía se podría tolerar si tuviese gracia, pero tarda 50 minutos, de más de 100, en que haya un chiste que haga reír a la sala. El único personaje que se defiende es, precisamente, el de Acosta, que se basa en ser una especie de cruce entre la Hierbas de Aquí no hay quien viva y el papel de Meryl Streep en Mamma mia!. La historia de Harry e Iván pasa un poco porque sí: se acaban de conocer y ya se comen los morros, luego se odian pero en verdad es que lo que se pelean se desean, y de repente son el uno el amor de la vida del otro.

En general, A una isla de ti está mal contada. A todas las tramas, incluida la principal, les faltan escenas —directamente hay diálogos que hacen referencia a momentos que no hemos visto y por ello no se entienden—. Los secundarios, e incluso algún supuesto personaje principal como Yaiza, cambian de personalidad a lo largo del metraje. En el último tercio parece que la historia de «amor» va a ser o padre-hija o de amistad (eso si habría sido de comedia romántica revisada), pero luego y hay escena tontorrona de discursito romántico. Etc.

Misoginia LGTBI-friendly

<strong>A una isla de ti</strong>: El problema de la comedia romántica no era la heterosexualidad, era la comedia romántica 1

A una isla de ti, para rematar, es el enésimo alarde de confundir hacer ficción para representar la diversidad con tratar dicha diversidad como una especie de barra libre para reproducir las mismas dinámicas estúpidas de la ficción mainstream de toda la vida. El problema de la comedia romántica neoliberal y tóxica de los 90 no era la heterosexualidad, era ese tipo de comedia romántica en sí y su forma tan ridícula de representar las relaciones sexoafectivas entre seres humanos.

De remate, A una isla de ti es la enésima obra de ficción creada por o para hombres gays con dinero cuya misoginia es tan grande que resulta observable desde la Estación Especial Internacional. La mejor amiga es infantilizada hasta extremos denunciables solo para tener enredo —al final para nada, el conflicto es con el miedo al compromiso de Iván—, y el otro personaje femenino con cierta participación es una señora mayor loca y pesadísima. Parece una versión cutre de Call me by your name (2017).

En fin, que A una isla de ti tiene argumento de película porno y desarrollo de película porno, pero sin las escenas porno y añadiéndole discursitos ñoños sobre el amor o quererse a uno mismo y ser muy emprendedor. Para colmo de males, tiene que interrumpirse cada dos minutos para indicarte lo bonita que es Gran Canaria, lo bien que se come y lo simpático y sexualmente accesible que es todo el mundo allí. Evitar a toda costa.


Dónde ver

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.

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