Películas españolas
11M: Balance y tragedia

La película documental de Netflix sobre el 11M resume los hechos desde el atentado en 2004 hasta el juicio de 2007, contextualizándolo en las actuaciones del terrorismo islámico de la época y también de la política española. A medio camino entre la revista de prensa y los testimonios, los familiares de las víctimas sirven de hilo conductor frente a los relatos de políticos, periodistas o expertos.
El documental de Netflix adolece de cierta tendencia a la narración plana, casi de revista de prensa, de otros muchos del mismo formato en la plataforma, aunque se salva por un principio y un final potentes. Quizás lo que más lo lastra es su propósito de resumir toda la información posible sobre el caso en apenas una hora y media, de manera que repite información que para un público español general, es más que consabida, por joven que pueda ser.
Porque, aunque dirigida por el español José Gómez -responsable de la interesante Not a Game–, la película es una coproducción destinada a un público internacional y pensada originalmente para la televisión británica. Eso hace que su abordaje de la política española o la parte en la que se encaja en un marco mayor la acción de los terroristas y se especula con la autoría intelectual de los atentados sea más desapasionada
Crítica de 11M, el documental

Cabe preguntarse hasta que punto este estreno apresurado, a más de 15 días del aniversario redondo de los 18 años del atentado, viene de un deseo de adelantarse a la futura miniserie de Prime Video, El desafío: 11M, que sigue la estela de la bastante bien considerado El desafío: ETA. Desde luego es poco probable que la de versión de Prime, si decide caminar por los jardines de política interna española que lo hace este documental, lo haga en el mismo tono.
Lo llamativo, quizás, es la conclusión, recordemos que pensada para un público internacional: los terroristas consiguieron sus objetivos, pero no por las razones que podamos pensar -la retirada de las tropas de Irak-. En la parte de la disputa política española de los días que mediaron entre el atentado y las elecciones del 14 de marzo de 2004, la película culpa explícitamente al gobierno de José María Aznar de «caer en la trampa» y al provocar una desconfianza de la ciudadanía hacia sus instituciones, precisamente, según los expertos, lo que buscan este tipo de atentados.
No obstante en la selección de fuentes hacia cierto sesgo que puede no ser culpa de los responsables del documental. Sería interesante conocer cómo justifican los responsables de aquel gobierno el haber atribuido a ETA lo que todos los expertos identificaron como un atentado islamista, ahora que han pasado casi 20 años y no existen ya dudas de ningún tipo, pero como los propios créditos advierten, figuras como el mismo expresidente Aznar se negaron a participar.
Sin novedad… visto desde dentro

Por otra parte los momentos más brillantes, en términos de narración audiovisual, de 11M, están en los momentos en que el atentado se recrea por boca de las víctimas y sus familiares. Fácilmente empatizable y capaz de conectar con los miedos compartidos de varias generaciones de españoles, su contundencia es tal que justifica la tendencia al «primer plano de personas hablando a cámara» tan recurrente en los documentales de aniversarios de actualidad de Netflix.
Finalmente queda el asunto de la presunta autoría intelectual del 11M, atribuida al terrorista Amer Azizi, fallecido en 2005 en un bombardeo norteamericano en Afganistán pero cuya muerte no fue confirmada hasta 2010 por la propia Al Qaeda. En parte se ha promocionado el documental como producto de una investigación novedosa que indaga en dicho aspecto, pero lo cierto es que la conexión de Azizi con el atentado se conoce desde el mismo 2005.
En resumen, un documental funcional en cuanto al resumen de los hechos, emocionante -aunque con las cartas marcadas- en la parte testimonial de las víctimas y novedoso para un público español en tanto a sus conclusiones y en cómo se presentan, objetivadas para un público internacional, las cuestiones de política interna salpicadas por el atentado.

Jose A. Cano