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Críticas

Chinas: El bosque del cine social

La nueva película de la directora de 'Carmen y Lola' es un voluntarioso y detallista acercamiento a la comunidad china en España, pero intenta abarcar demasiado
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Chinas parte de la historia de dos niñas y una adolescente de origen chino: Lucía, Xiang y Claudia. Las dos primeras son nuevas compañeras de clase, pero están separados por realidades y personalidades muy diferentes. Lucía es la entusiasta hija de inmigrantes chinos que viven por y para trabajar en su tienda de alimentación de Usera y Xiang es la angustiada hija adoptiva de dos españoles (Leonor Watling y Pablo Molinero). Claudia es la hermana de Lucía, y vive sus primeras experiencias con los chicos.

Tras aceptar algunos encargos, Arantxa Echevarría vuelve a un cine más personal cinco años después de Carmen y Lola (2018), la ópera prima que le puso en el candelero y le dio el Goya a Mejor Dirección Novel después de una vida dedicada al audiovisual. La directora vuelve a demostrar su interés en un cine social construido sobre «El Otro»: si en su primera película se metió dentro de la comunidad gitana nacional, ahora se acerca a la china, una de las inmigraciones más silenciosas y desconocidas en nuestro país.

Presentada en la Gala RTVE en el Festival de San Sebastián, la película de Echevarría se mete de lleno en el barrio de Usera de Madrid, en sus distintas aristas y personalidades para que choquen estereotipos y realidades. Quizá, por zambullirse en este nuevo mundo, los árboles no han permitido ver del todo el bosque: Chinas es una película interesante, vivaz y áspera cuando quiere serlo, pero que deja en esbozo algunas de las líneas que va trazando.

El esmero en el retrato social

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Chinas coloca las piezas de su mosaico social con dedicación y atención a los detalles. El acercamiento a la comunidad china, de unas características culturales y sociales sobre las que pesan muchísimos estereotipos en España, es más cuidadoso y sensible que el que se hacía de la comunidad gitana en Carmen y Lola, que estaba más interesada en otros temas. Ese tratamiento le granjeó algunas críticas a Echevarría —algo injustas al parecer del que aquí escribe— y ahora parece responder haciendo equilibrismo con una realidad siempre compleja.

Esta película no quiere dejarse nada en el tintero: inmigración de primera generación con su tradicional tienda de alimentación, españoles de segunda, las dificultades de la adopción para adoptadores y adoptadas, la doble discriminación de machismo y sinofobia, la infancia, la adolescencia, la juventud… en Chinas aparecen distintos temas sobre los que Echevarría posa la cámara y las situaciones de guión para desquebrajar precisamente la mirada exotizante y el estereotipo construido desde fuera. Todo eso sin ahorrarse situaciones que a los ojos de un español puedan ser difíciles de comprender.

Chinas, explicar más que captar

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Es precisamente este generoso muestreo el que hace perder el foco a una película que está más cómoda cuando se deja llevar por la mirada infantil y su contraposición al mundo de los adultos. Echevarría es una directora muy hábil y brilla al acercarse a las niñas más pequeñas (la que interpreta a Lucía es un hallazgo absoluto), que dan naturalidad, ternura y verdadera síntesis a las distintas sensibilidades de su guión. Pierde cuando se aleja de ellas, en una voluntad de unir a todas en una búsqueda de identidad que tiene claves muy diferentes.

Al final, la película de Echevarría se ve en la tesitura de explicar más que captar, de concluir tramas, lo que termina orillando especialmente la línea argumental del personaje de Xiang, al que no se termina de llegar con la misma intensidad que al de Lucía, verdadera luz de la película. Mientras, la historia adolescente de Claudia baja a los esquematismos de la ficción de adolescentes.

En esta batidora se pierde buena parte del encanto que sí tiene Chinas a la hora de asomarse a un mundo semidesconocido e intentar que nos reconozcamos todos en él. La igualdad está precisamente en la mirada desprejuiciada y límpida de las niñas, pero Echavarría decide ir bastante más allá. Y en la noble misión se acaba desdibujando un planteamiento cinematográfica que podría volar.

Imágenes: Rodaje de Chinas – Dani Mayrit (Montaje de portada: Cine con Ñ©)

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, en 2018 cofunda y dirige el medio especializado Cine con Ñ.

Twitter: @artena_