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Entrevistas

«Queríamos juntar a dos personas que se sienten incompletas»

Los ganadores del Goya 2021 al Mejor cortometraje de ficción estrenan su primer largometraje: 'Josefina'
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Es un tándem que lleva años haciendo cine, y ahora parece haber llegado a nueva fase de su carrera. Belén Sánchez-Arévalo (Ciudad Real, 1982) y Javier Marco (Alicante, 1981) ganaron el año pasado el Goya al Mejor cortometraje de ficción por A la cara y ahora presentan su primer largo -mientras ya preparan el siguiente-: Josefina, una película que protagonizan Roberto Álamo, Emma Suárez o Miguel Bernardeau.

Tras una década con una gran actividad haciendo cortometrajes, Josefina ha supuesto un viaje paralelo de varios años para ambos. Finalmente, tras presentarla en la Sección New Directors del Festival de San Sebastián, estrenan en cines esta historia en la que un encuentro nada fortuito entre un funcionario de prisiones (Roberto Álamo) y una madre (Emma Suárez) que va a visitar a su hijo a la cárcel se convierte en una ambigua relación. Sánchez-Arévalo y Marco hablan con Cine con Ñ sobre el proceso de gestación de la película, de la soledad y de los detalles que la habitan.

¿Cómo nació esta historia?

Belén Sánchez Arévalo (BSA): La idea vino de un camino que hicimos Javier y yo en un autobús, yendo a casa de unos amigos en el campo. En una de las paradas bajó muchísima gente, donde se veía a lo lejos la cárcel de Soto del Real. Le comenté que estas personas que iban ahí llevaban un peso emocional muy fuerte detrás, teniendo allí a sus familiares y luego volviéndose a casa. De ahí surgió la semilla del personaje de Berta (Emma Suárez). En torno a ella, todo empezó a surgir poco a poco. Luego vino el personaje de Juan (Roberto Álamo) y ambos se unieron para formar la historia.

Y desde ese gérmen hasta aquí.

BSA: Hace muchos años, en 2015, presentamos una sinopsis a DAMA Ayuda. Desde entonces el guión se fue desarrollando: con nuestro trabajo como cortometrajistas hemos ido cambiando también nosotros y el guión se ha ido adaptando. Luego también ha sido importante la incorporación de este equipazo que hemos tenido, que han puesto todo de ellos mismos y su trabajo también se ha visto reflejado en el resultado final. Hemos tenido la suerte también de pasar por diferentes laboratorios que nos han impulsado mucho. Un proceso largo, pero muy constructivo.

Javier Marco (JM): Todo empezó en 2015 con esa sinopsis y luego bueno, fuimos yendo a eventos, a foros y ahí seguimos conociendo gente. Conocimos a Sergy Moreno de White Leaf Producciones, leyeron el guión y les gustó mucho. Y desde 2017 se empezó a levantar la película. La rodamos al final en cinco semanas de rodaje en este 2021 en Madrid, abril-mayo. Al día siguiente de terminar el rodaje nos fuimos a la sala de montaje con Miguel Doblado, que es el montador de la película, para tener una primera versión para poder mandar a San Sebastián a finales de julio.

Habéis comentado que la historia nace de Berta, pero Josefina empieza desde el punto de vista de Juan. Un funcionario de prisiones en su vida rutinaria. ¿Por qué arrancar desde él?

JM: Siempre hablábamos aquí del punto de vista, de donde empezábamos la historia. Veíamos que lo interesante era arrancar con la rutina que tenía Juan en su trabajo, cuando va al mécanico, de sus encuentros con el vecino… y que luego, de repente, le pasara algo: ve a esta mujer, a Berta, en un autobús y se siente atraído por algo que tiene en la mirada. Esa mirada perdida que tiene. Juan se siente identificado y empieza a sentirse un poco atraído por ella. Y entonces en ese momento cambiamos el punto de vista hacia ella. Vemos cuál es su vida, cómo está con su marido en la cama y cómo tiene a su hijo dentro de la cárcel. Y luego ya después, cuando ya se produce ese encuentro en el autobús, el punto de vista es compartido. Y a lo largo de toda la película vamos a ir ya con los dos a la vez.

Ambos personajes se encuentran y parecen compartir algo: su soledad. ¿En qué medida esa soledad es uno de los temas de Josefina?

BSA: Queríamos juntar a dos personas en un momento de sus vidas en el que se sienten incompletas, en el que no tienen a otro ser vivo con el que logren conectar. Hace poco en una entrevista lo decía Emma Suárez en una entrevista: son dos personajes que están inmersos en una supervivencia emocional, del día a día. Entonces el contraste de los dos es lo que hace que se completen de alguna manera, que logren canalizar esa sensación de necesitar estar con otro ser humano, el uno con el otro. Yo creo que eso está transmitido también a través del trabajo bestial de Santiago Racaja, nuestro director de fotografía, del trabajo de los actores en esos silencios, de la luz, del arte… ha sido un trabajo de equipo para intentar contar esa soledad.

JM: El hijo de Berta que está en la cárcel (Miguel Bernardeu), el vecino, el compañero de Juan en el trabajo… todos tienen esa sensación de vacío. Son todos. Y lo que queríamos contar era eso: que el ser humano necesita afecto y tener ese abrazo. Eso es lo que queríamos contar.

Es curioso que ahora la pandemia, que no estaba cuando se pensó la película, le haya dado otra capa a este asunto de la soledad. Mucha gente se ha visto más sola o con menos contacto en esta situación.

JM: Sí, es cierto. Todo se hizo de antes, pero es verdad que la pandemia le da otra dimensión quizá para que la gente que vea la película se sienta identificada a ese nivel, desgraciadamente, porque esto no es nada positivo. Pero sí que es verdad que todo esto de no poder tocarnos, ni abrazarnos, ni nada al final hace que se pierde un poco esa sensación de estar acompañado.

BSA: Pero que también queremos que las personas que vean la película salgan con una sonrisa. Aunque sus personajes viven en un drama en sus vidas, no son lo que ellos quisieran y viven en una soledad forzada, también en sus vidas hay momentos, incluso cuando los dos protagonistas se encuentran, que te ofrecen momentos simpáticos. Con los dos personajes siempre queríamos jugar un poco a eso, a mostrar esa soledad, pero también a provocar esa sonrisa.

«Lo que queremos contar es la conexión entre Juan y Berta»

Seguramente muchos de esos momentos cómplices están en los detalles de la historia de la película, que se mantiene siempre ambigua entre lo que ocurre y lo que no ocurre. ¿Cómo trabajasteis ese nivel? Hay que controlar la información al máximo.

J. M: Sí, es verdad que desde el guión ya empezamos a trabajar en ello, y conforme se iba acercando el rodaje seguíamos quitando más y más cosas. Hacíamos muchas elipsis, no queríamos contrarlo todo sino que fuera el espectador el que construyera toda la historia que está pasando en su cabeza. Es una decisión que tiene sus riesgos, pero bueno, decidimos que íbamos a ir hacia ese camino. Esperemos que el público entre en esa historia. Creo que si entra y juega, le va a gustar.

En ese sentido, la película es abierta en sus interpretaciones, invita a la reflexión o al debate en torno a lo que ocurre o no después de verla.

J. M: Sí, lo que en el fondo queremos contar es la conexión que hay entre estos dos personajes, Juan y Berta, pero es verdad que aparece esta Josefina del título. Ahí es verdad que hay más lecturas, y que el espectador pueda tener la suya propia nos parece también algo bonito. Hay ciertas pistas, situaciones, encuentros… bueno, ahí están en la película. Ojalá que, como dices, después de verla haya un coloquio entre los que la hayan visto, mientras se toman una cerveza o lo que sea.

B.S:A: Eso sería un sueño, alargar la experiencia del cine. Ojalá cada persona que la vea, dependiendo del momento de su vida o de cómo esté en ese momento, pueda tener una película, pueda tener otra, pero que todas tengan un significado para ella y se entiendan.

¿Cómo esperáis ese recibimiento del público en los cines? Es verdad que hay mucha competencia en taquilla entre estrenos acumulados y grandes producciones de estudios.

J. M: Ojalá que a la gente le guste y disfrute de la película y que más o menos sea bien recibida para poder seguir trabajando. La idea es seguir haciendo cortos, pero también haciendo largos. Sabemos que es complicado: dicen que la primera película es difícil hacerla, pero la segunda a lo mejor incluso más. Hacerla dependerá un poco de la recepción que tenga la primera y y bueno, de la situación. Hay que tener mucha suerte. Es verdad que nuestra segunda película tiene el cortometraje en el que se basa (A la cara), y ahí ya tenemos algo que mostrar, que ya está grabado. Eso también nos ayuda. Nuestro sueño es seguir trabajando en el cine, así que ojalá que pueda ser.

B.S.A: Ojalá que llegue a muchas personas, sí. Teníamos el sueño de estrenar en salas y que lo pueda ver el máximo de público posible, que quieran ir a ver la película, que se sientan cómodos con ella y que la gente vaya más al cine a ver todo tipo de películas.


Foto de Belén Sánchez-Arévalo y Javier Marco: Arturo Tena – Cine con Ñ
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.