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El documental ‘Ángela. Una mujer de barro’ recuperará la memoria de Ángela Figuera Aymerich, poeta olvidada del exilio interior

Ángela Figuera Aymerich, en una imagen de archivo.
Ángela Figuera Aymerich nació en Bilbao en 1902, recibió una educación liberal para su época, vivió la Guerra Civil y el franquismo dentro del llamado «exilio interior» de los autores que reflejaron el desarraigo de la posguerra y la dictadura, se carteó toda su vida con Carmen Conde —la primera mujer en entrar en la Real Academia— y falleció en 1984 como una autora respetada. Y luego, hasta ahora, solo conocida en círculos literarios.
Ahora el futuro documental Ángela. Una mujer de barro quiere hacer justicia a una figura clave de la poesía española del siglo XX. La investigadora María Sánchez Saorín descubrió a Figuera durante sus estudios de Lengua y Literatura, pero por casualidad, fuera del programa, y acabó dedicando su labor profesional a investigar y divulgar su obra. Esta película, su ópera prima, es parte de ese trabajo y se empezará a rodar en Bilbao gracias a una campaña de crowdfunding que termina este fin de semana.
«Ángela Figuera es ampliamente desconocida para la amplia mayoría de la población y es moderadamente conocida en el mundo artístico», explica Fernando Camacho, productor de The Guide Unit, «lo que sí que es verdad que no es en ninguno de los casos tan conocida como debería dada su importancia poética en su tiempo. Y su calidad poética, que eso ya es para siempre, es indeleble».
Un documental para una poeta de barro
Figuera Aymerich publicó su primer libro con 46 años, en 1948, y se llamó Mujer de barro. Un año después vino Soria pura. Ambos de carácter intimista, sin la crítica al régimen franquista que luego imprimiría a su obra, ya tuvieron problemas con la censura por su contenido erótico en elipsis. En 1950 le causó aún más problemas en ese sentido Vencida por el ángel, y más tarde El grito inútil (1952), en los que ya refleja la miseria de la posguerra española y la falta de libertades de la dictadura. Esa denuncia provocó que en 1953 renunciase a publicar su siguiente trabajo, Belleza cruel, paradójicamente, su libro más famoso.
Está previsto que el rodaje del documental se alargue hasta la mitad de 2026. Pasarán por otros lugares que formaron parte de la vida de Ángela Figuera, como Soria o Madrid, entre otros, y en él aparecerán figuras relevantes de la cultura de nuestros días, como Luis García Montero o Elena Medel. Además, participarán personas como Jose Ramón Zabala Agirre, experto en la autora. La base es el ensayo de la propia directora, Flor, no: florezco. Género y reflexión poética en la obra de Ángela Figuera Aymerich en Torremozas (2025).
Camacho explica a Cine con Ñ que comenzaron a financiar vía crowdfunding «porque es lo más rápido. Empezamos a rodar con una parte del dinero ya en el bolsillo, en lugar de adelantarlo y esperar a recuperarlo finalmente después de un tiempo. Además, es una campaña de promoción, ya tenemos involucrado a un público que quiere ser partícipe. Desde aquí vamos a seguir como podamos, con otros recursos. Vamos partido a partido».
Ángela Figuera Aymerich, autora clandestina
Figuera envió el manuscrito de Belleza cruel a unos amigos exiliados en México, donde acabó ganando el Premio de poesía Nueva España, que concedía la Unión de Intelectuales Españoles de México y se publicó en 1958, con un prólogo de León Felipe. Por nuestro país circuló en ediciones clandestinas y provocó la ruptura definitiva entre el Régimen y la autora, que ya publicaría Letanías en 1962. Posteriormente, un largo silencio solo roto por poemas sueltos.
Parte del trabajo de la poeta bilbaína fue más allá de la poesía y consistió también en ser divulgadora de la cultura. En 1952 comenzó a trabajar en la Biblioteca Nacional y poco tiempo después se incorporó al servicio de bibliobuses, un sistema que se ocupaba de llevar libros a la periferia de Madrid.
En consonancia, «esperamos francamente que sea un documental para cualquier persona. Naturalmente, el que esté interesado en las letras o la poesía pues ya va a ya va un poco por delante, pero no tenemos la ambición de de ser de nicho en ese sentido. Queremos hacer una buena película para todos», apunta el productor.


Jose A. Cano
