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La odisea del Aita Mari, el barco de rescate que estaba en el pueblo de al lado

Un documental de Javi Julio repasa la historia detrás del atunero que ha servido para rescatar a más de 400 personas en el Mediterráneo

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A finales de 2017, los integrantes de una ONG de Zarauz, Salvamento Marítimo Humanitario (SMH), volvían a casa después de unas misiones conjuntas que hicieron en un barco compartido. Ya de vuelta, decidieron hacerse con un vehículo propio. Después de buscar por medio mundo, lo acabaron encontrando en el pueblo de al lado, Guetaria. Un atunero que iba al desguace y que, cuatro años después, ha servido para rescatar a más de 400 personas en las aguas del Mediterráneo. Una historia que ahora cuenta el documental Aita Mari, de estreno el viernes 3 de diciembre en cines.

En aquel barco compartido en 2017 estaba también el fotoperiodista y documentalista Javi Julio, director de la película. Cuando en marzo de 2018 uno de los miembros de SMH le contó que estaban empezando a rehabilitar ese pesquero para empezar su propias misiones, pensó «que ahí había una historia. Llevaba años viajando a miles de kilómetros para contar historias y resultaba que tenía una aquí al lado de casa«, cuenta Julio por teléfono a Cine con Ñ.

Del barco pesquero al Aita Mari, también gracias al ‘auzolan’

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Así comenzó la obra, contada en Aita Mari, de convertir el pesquero en un barco de salvamento marítimo. Una operación que fue más complicada de lo que sus protagonistabas imaginaron en un inicio: los dos meses que pensaron que tardarían en poner a punto el barco (cubierta, interiores, casco…) se acabaron convirtiendo en cuatro. «Se calentaron un poco», broma Julio. Una toma de consciencia con la que, poco a poco y con mucho esfuerzo, se fue convirtiendo el Stella Mari original en el Aita Mari actual, que adoptó el nombre como homenaje José María Zubia, pescador del siglo XIX que murió rescatando a personas en la costa.

En la operación de transformar el barco no solo se implicaron profesionales, sino también los vecinos de la zona, que decidieron echar una mano para que el Aita Mari pudiera estar listo lo antes posible: «El trabajo más técnico lo hacían los operarios del astillero, pero luego había que hacer cosas, como pintar el barco, que no es como pintar una habitación, que se hace en un día. Pero aparecía un montón de gente que decidía pasar el fin de semana ahí haciéndo estas cosas«, cuenta Javi Julio.

Uno de los valores que destaca el documental es precisamente ese, el de la gente corriente uniéndose por el bien común. El director de la película, que resume este espíritu de trabajo vecinal en el tradicional término euskera del ‘auzolan‘, asegura que «es como dice la canción de Maria Arnal y Marcel Bagés: la gente no es consciente del poder que tiene hasta que ve un objetivo común y decide luchar por él«.

Lo que hay detrás del bloqueo

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Una vez terminado la gran obra de poner a punto el barco para que pudiera acoger a más de 50 personas, en SMH estaban listos para empezar su primera misión. Pero la esperada salida tuvo que esperar. «Cuando piden el primer despacho (permiso) para poder salir, comienzan los problemas y los bloqueos», explica Julio. Una negativa gubernamental inicial que se aprovecha en Aita Mari para explicar «cuáles son las políticas migratorias europeas y qué efectos conllevan».

El documental no pretende ser «una película de rescates en alta mar, con esa épica», dice Julio, «al final lo que queríamos construir era algo más pedagógico, para que, por ejemplo, mi madre entendiera qué ocurre en Europa y por qué los barcos de rescate tienen tantas trabas. La gente me decía ‘por qué no salen los barcos’ o ‘qué les pasa’. Queríamos contar que no les faltan papeles, que al final es una razón política la que hace que los barcos no salgan o no puedan atracar en un puerto».

Casi un año después de la negativa del Gobierno, el Aita Mari sí que pudo salir y completar su primera misión. El documental se sube al barco para ver lo que sucedió en este primer gran rescate en aguas libias. Escuchando a los migrantes y sin voluntad de recrearse en el impacto dramático, Aita Mari cierra el círculo del primer rescate y narra lo que ocurrió entonces desde muy cerca: «No es una película de grandes planos, ha sido muy guerrillera, de estar siguiendo lo que estaba pasando. Al final, aunque había operadores de cámara en momentos concretos, la mayoría de la película la he grabado yo», explica Julio.

Cuatro años después y 400 personas rescatadas del mar, la historia del barco Aita Mari llega a los cines de la mano de esta película que, según su director, tiene como objetivo principal «generar argumentos pedagógicos para que la gente entienda lo que ocurre«. Producido por la productora de Julio, Nervio, y distribuida por Atera Films, el documental suma su granito de arena y punto de vista en torno al gran problema de la crisis humanitaria en el Mediterráneo.

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