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Críticas

Abuela tremenda: Mayores rutinas

El carisma de Elena Irureta no salva una comedia familiar mal estructurada, que vuelve a evidenciar la baja exigencia del género en el cine español
<strong>Abuela tremenda</strong>: Mayores rutinas 3

Abuela tremenda es Toñi, una rockera indómita que siempre está metida en algún lío. Su hija Daniela, una sacrificada empleada a la que su empresa tiene explotada, la evita a toda costa, mientras que su nieta la adora. Cuando Daniela se ve forzada a cancelar sus planes de vacaciones con la niña para ir a un team building en un retiro rural, allí se presentará Toñi para que el nuevo jefe de su hija no le amargue la existencia también a su nieta.

Nueva muesca en el ya largo —o quizá se le está haciendo largo al que escribe este texto— cinturón de las comedias familiares de nuevo cuño en España. Esta tiene la novedad de que la protagonista principal del show es la abuela y el contrapunto lo aporta la hija. Sin protagonistas masculinos (la otra gran sorpresa), Elena Irureta y Toni Acosta lideran el cotarro junto al grupo de niños.

Hasta ahí, más o menos, la novedad de Abuela tremenda. La base narrativa de la película le sonará a cualquiera: madre muy ocupada que no presta la suficiente atención a la hija, una fuente de líos (en este caso la abuela) que se producen en una localización principal (en este caso, un retiro/campamento), aderezadas con alguna fiesta de pueblo —el que quiera poner dinero para atraer turismo local—. El drama es que, pese a seguir este manual, Abuela tremenda está mal estructurada y regularmente rematada.

La tijera de podar en Abuela tremenda

<strong>Abuela tremenda</strong>: Mayores rutinas 1
©Nico de Assas

Debe de haber una norma no escrita en las televisiones y/o plataformas españolas: una comedia familiar no puede durar más de una hora y media. Los niños se cansan y/o La Tagliatella del centro comercial cierra pronto, pensarán los ejecutivos. Si esta es la evidente norma general, habría que adaptar el guión y el plan de rodaje a este patrón. Porque desluce muchísimo cualquier buena idea que hayan podido tener Ana Jiménez, directora, Roberto Jiménez, guionista, o la interpretación de los actores.

La tijera, que se nota por ejemplo en Cuerpos locos (2025) o Sin cobertura (2025), aquí es directamente de podar. Solo un ejemplo para entenderlo: la introducción de la película, con la presentación del personaje de la abuela (el alma cómica y espíritu de todo el tinglado, se supone). Es anticlimática, confusa y solo colocada ahí porque si no la resolución del argumento no se entiende. Y a la que terminamos por no entender de verdad es a ella.

La exigencia de la comedia familiar

<strong>Abuela tremenda</strong>: Mayores rutinas 2
©Manuel Fiestas

Así es más o menos todo en Abuela tremenda: atropellado y mal estructurado. Una serie de sketches guiados por la idea, heredada de la fórmula SeguraGonzález de Vega, de separar la línea «adulta» de la «infantil» e ir intercalándolas. El asunto se hace especialmente duro en las partes del trabajo del personaje de Acosta —que hace lo que puede—, donde se repite una y otra vez la misma estructura y la misma gracia.

Tampoco es todo terrible en la película. No lo es gracias al trabajo que hace Elena Irureta a la hora de darle un poco de sustancia y ternura a la trama de los niños, que también están bastante correctos en sus interpretaciones. Esas constantes, junto a algún momento más de comedia física —¡era por ahí!—, hacen que se llegue al final sin que el conjunto resulte agónico. Pese a que, una vez más, la redención final sea poco respetuosa con los arcos de sus personajes, lo de la hora y media por decreto también tiene sus cosas buenas.

Las comedias familiares comerciales seguirán existiendo en el cine español de los próximos años. Aunque variará la intensidad, es una de las vías más claras ahora mismo para conseguir algo de rentabilidad con un estreno en salas. Lo que estaría bien es que, pasado ya tanto tiempo desde que se estrenó Padre no hay más que uno (2019), todo se puliera un poco más. Ahora mismo, la exigencia es demasiado baja: estructuras e ideas recicladas mil veces, personajes despiezados, montajes de supervivencia… este no es el camino.


Dónde ver

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.

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