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Críticas

Gaua: Paul Urkijo transforma la brujería en resistencia

La nueva película del director de 'Irati' deja huella al invertir la mirada patriarcal y convertir la caza de brujas en un gesto de emancipación femenina
Crítica de 'Gaua', película de Paul Urkijo

Paul Urkijo ambienta su último relato en el SXVII en plena caza de brujas. La narración de Gaua sigue a Kattalin, una joven vasca que huye del maltrato de su marido y se adentra en la oscuridad del bosque, donde se encuentra con tres mujeres que lavan la ropa y comparten las historias de brujería que han tenido lugar en la villa. A medida que la narración avanza, Kattalin descubre que ella misma forma parte de esas historias y que su forma de proceder será fundamental para hacer avanzar la trama y llegar a una resolución satisfactoria. 

En su trabajo anterior, Irati (2022), Urkijo rescataba las tradiciones precristianas, un universo mitológico pagano, donde la protagonista femenina también tenía un rol preponderante en el desarrollo y resolución de la trama. En Gaua, el cineasta vasco se adentra en un inhóspito bosque, donde las mujeres rinden culto a una versión transgénero del diablo

En un momento en el que el patriarcado se perpetúa bajo nuevas máscaras —institucionales, mediáticas, digitales—, Gaua presenta la noción del cuerpo y el deseo femenino como campo de batalla, un espacio de resistencia y de redención.

Cabe destacar, que el director vasco construye una visión crítica de la Iglesia Católica, no desde la violencia de los inquisidores, como suele hacer el cine, sino a través de la libido del párroco, que se convierte en un inesperado peeping tom. 

La noche como espacio de emancipación en Gaua

<strong>Gaua</strong>: Paul Urkijo transforma la brujería en resistencia 1

Urkijo construye un universo donde lo real y lo legendario coexisten sin fronteras, donde cada rincón del bosque parece guardar un secreto y cada historia adquiere el peso de una verdad ancestral.

Con una estructura episódica, la película acompaña el relato oral de las brujas mediante varios flashbacks. De esta forma, el guión trabaja varias líneas temporales que acaban siendo convergentes y que separan el día de la noche. Siendo la oscuridad y sus criaturas un lugar de salvación. La puesta en escena resulta tan plástica como sensorial, ya que pone en el centro el sufrimiento del cuerpo femenino y da relieve a la oscuridad, sin perder el aura de las fábulas. 

La hoguera y la insurrección de los cuerpos

<strong>Gaua</strong>: Paul Urkijo transforma la brujería en resistencia 2

A medida que avanza el relato, el cuerpo y la sexualidad femeninas dejan de ser un territorio colonizado y empiezan a recuperar su autonomía. Con algunas resonancias cercanas a La bruja (2015), de Robert Eggers, en su último tramo, el filme devuelve a las brujas su dimensión política y erótica. Las convierte en símbolo de insurrección contra el patriarcado.  

Al igual que las leyendas que se transmiten de generación en generación, Gaua deja una huella persistente en la memoria del espectador. Su siniestra belleza, su ritmo y su sensibilidad para captar el alma del paisaje la convierten en una experiencia que trasciende el género fantástico para adentrarse en lo mitológico y lo humano. Como la noche que retrata, la película esconde en su interior tanto el miedo como la fascinación: una fábula sombría que privilegia el amor romántico

No es la primera vez que un director lleva al cine el leitmotiv de la brujería en el País Vasco. Pedro Olea filmó Akelarre (1984), un duro testimonio de la crueldad de la inquisición. Y más recientemente, Pablo Agüero dio luz a otra película del mismo nombre, Akelarre (2020), con un tratamiento similar, su desenlace es más favorable a las brujas. 

Gaua nos deja con una pregunta que vibra más allá del relato: ¿y si la brujería no fue nunca un crimen, sino la primera forma de insurrección femenina?


Dónde ver

Mireia Iniesta

Mireia Iniesta

Licenciada en Filología Románica y en Filología italiana por la UB. Máster en Cine y Audiovisual Contemporáneo por la UPF. Programadora de los cineclubes Treinta y nueve escalones y La llaterna màgica. Vicepresidenta de la Federació Catalana de Cineclubs. Profesora de cine español en Ceacapa. Docente a Educa tú mirada. Redactora a Transit, La furia umana, Shangrila, Caimán, Filmtopia y Pickpocket . Actriz en 'La Academia de las Musas', de José Luis Guerin, y en el corto 'Cumpleaños', de Judith Collel