Críticas
Poquita fe T2: Si tienes claustrofobia no puedes vivir en Madrid

En Poquita fe, temporada 2, Berta y José Ramón se quedan sin casa cuando el propietario de la que alquilan decide rescindir el contrato. A partir de ahí empiezan una peregrinación por habitaciones de invitados: la de los padres de ella, la de madre de él, la del vecino, la de los compañeros de trabajo… También se desesperan por la ausencia de pisos mínimamente habitables en Madrid. Su esperanza es Tinín, un amigo del vecino, a cuya madre le quedan seis meses de vida y que podría alquilarse la casa cuando la anciana muera.
Segunda entrega de la comedia de humor cotidiano pocho de Pepón Montero y Juan Maidagán, con Raúl Cimas y Esperanza Pedreño recuperando sus papeles de Berta y Joserra, un matrimonio como otro cualquiera del Madrid de clase media y sin perspectivas vitales. La cuenta atrás, esta vez, en lugar de repasar los 12 meses de un año, es por la espera a ese piso «con bicho» que los sacará de la vida de precariedad prestada, encajado en ocho episodios —ahora de casi 20 minutos— un poco porque da igual.

Jose A. Cano