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Críticas

La Favorita 1922: Confort para todos

Altos valores de producción al servicio de episodios demasiado largos y una trama de culebrón que desaprovecha todo lo que la hace única porque no aspira a mucho más que poder seguirse sin mirar a la pantalla de la televisión
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La Favorita 1922 es el nuevo bistró en Madrid de la marquesa Elena de Valmonte, aunque con una identidad secreta tras huir de Sevilla junto a su criada Cecilia. Han cometido un crimen en defensa propia del que tienen poca esperanza que la justicia de su época las perdona y deben ocultarse en el lugar más alejado y seguro posible. Pero el local de La Favorita no viene libre de cargas. Además de Julio, el hijo del anterior dueño, actual propietario y guaperas oficial del barrio, está don Benito, el mafioso local, al que de repente deben muchísimo dinero… y alguien de su pasado, que las busca para hacerles pagar sus errores.

Bueno, vuelven las series en abierto a Telecinco, vuelve la alegría. Produce Bambú Producciones y el objetivo es una especie de Las chicas del cable (2017-2020) rebajada con agua y sin meterse en política. Parte del atractivo, sobre el papel, son los retos culinarios de la protagonista y compañía, además de las aventuras de negocios versión años 20 del siglo pasado. Aunque la mayor parte del tiempo son una excusa para un culebrón más o menos normalito. Hay un referente histórico, pero han hecho de su capa un sayo, en seguida vamos con eso también.

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Escribo esta crítica con los dos primeros episodios ya emitidos y vistos por el que suscribe, con unas audiencias bastante buenas para lo que da el abierto actualmente en España pero sin ser espectaculares. Al menos garantizan que no será otra producción de Mediaset Atresmedia o RTVE— para que la rentabilicen Prime o Netflix. No es una diaria, como se creyó en un principio —los paralelismos con La Promesa (2023- ), La Moderna (2023- ) y Valle Salvaje (2024- ) eran evidentes—, y eso es una buena noticia, pero lastra vicios de otros tiempos que la alejan del producto no solo popular, sino también original, que podría haber sido.

Crítica de La Favorita 1922

Lo que más le perjudica a La Favorita 1922 son los episodios de 75 minutazos del ala que se marca. En el primero resulta patente que estamos viendo dos capítulos en uno, hasta con giros y cliffhangers propios, y se alarga lo indecible. Que pasase del millón y medio de espectadores es un milagro que desvela que este tipo de historia, con la señora matando a saternazos al marido abusador, tienen su público. La cocina de la época, aparte de un par de detalles en el guión, no se ve por ninguna parte. Y los enredos empresariales, en realidad, se resuelven de cualquier manera, como excusas para otras historias, románticas o de pseudothriller.

Luego está la cosa de la fecha en el título de La Favorita 1922. Si ya la adaptación de La Moderna era vergonzosa en tanto vaciaba de todo el contenido ideológico, histórico o político al referente literario de Luisa Carnés, aquí no tiene pinta que se vaya a mencionar ni de pasada la guerra de África, el Golpe de Primo de Rivera o lo que sea. No digo yo que todo tenga que ser así, pero claro, si en realidad el contexto te da igual, ¿para qué le pones uno concreto? Ni siquiera es que lo que se ve de Madrid, el vestuario o los peinados sean 100% exactos, han ido a lo que les gustaba más en cada momento y ya.

Hay detalles ingeniosos, claro, como la condesa influencer que monta fiestones a cambio de visibilidad para los restaurantes o que el mafioso sea… Benito Pérez-Galdós, básicamente, aunque para 1922 estaba muerto, es más bien un guiño en el nombre y la caracterización del actor. Pero el caso real se ignora más allá de «la marquesa cocinera», porque la de verdad tuvo ayuda del marido y además monta el negocio en los años 30 y durante la guerra acaba atendiendo a la CNT. Claro, si ya nos da miedo reflejar la dictadura de Primo de Rivera, imagínate una marquesa haciéndose amiga de anarquistas. Noli me tangere. Si esto es casi una serie de los 90 con mejor presupuesto.

<strong>La Favorita 1922</strong>: Confort para todos 2

Por otro lado, hay una mamarrachada pop muy consciente de sí misma intentando salir. Las protagonistas de La Favorita 1922 son una especie de Equipo A de la cocina, más o menos cada una con su subtrama y su personalidad basada en tópicos sobre la idea que tenemos de las mujeres de entonces, y las recetas que se mencionan son de verdad platos de la época, aunque luego importen un pimiento. Como la serie no tiene demasiadas ambiciones, pues cada actor está como le da la gana. Eso quiere decir que Verónica Sánchez bien, Elia Galera graciosísima de pija deluxe y Luis Fernández repitiendo su papel de siempre de macarra de buen corazón, pero ahora en los años 20.

La cosa es que no van más allá, ni de las bromas con la época ni con el equipo diverso de cocineras, sin pasar nunca de la solución más perezosa, porque les da igual. Con sus tiempos loquísimos, sus soluciones fáciles y sus caracterizaciones con plantilla, La Favorita 1922 lo que quiere es ser una serie que se pueda ver sin mirar a la pantalla, mientras uno friega. Es una serie de confort para Mediaset/Telecinco, para Bambú Producciones y para sus espectadores/as. Nada más, tampoco nada menos porque los valores de producción son altos. Y bueno, que ya está. Si uno la ve, sabe a lo que atenerse. 75 minutazos incluidos.

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Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.