Críticas
From My Cold Dead Hands: Una imagen es una bala

Fotogramas de 'From My Cold Dead Hands'. Montaje: ©Cine con Ñ
From My Cold Dead Hands es una expresión, popularizada por un discurso del actor Charlton Heston en una convención de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), usada por las organizaciones pro-armamentísicas en Estados Unidos en contra de la regulación de las armas en el país norteamericano. «I’ll give you my gun when you pry (or take) it from my cold, dead hands» , que traducido es algo así como «te daré mi arma cuando la arranques de mis manos frías y muertas».
El famoso discurso de Heston es parte de las imágenes de «nuevo archivo» que conforman la primera película como director de Javier Horcajada Fontecha. Con experiencia como montador y supervisor de postproducción, Horcajada ha compuesto aquí un endiablado montaje de poco más de una hora a partir de miles de horas de vídeos de YouTube sobre la cultura de las armas en Estados Unidos. Ya hay una tradición documental de denuncia sobre ella, que va desde la fundacional Bowling for Columbine (2002) hasta Making a Killing: Guns, Greed and the NRA (2016). La de Horcajada se puede definir como la primera mirada desde fuera que se hace sobre el tema en cine.
From My Cold Dead Hands es una película que seduce por ser una propuesta 100% de montaje, poco habitual en el cine documental que circula, y termina de ganarte por su manera de utilizar la edición, con discurso, coherencia y capacidad de sorprender. Además, es inevitable sentirla oportuna y actual: el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca ha vuelto a poner en el foco cómo los estadounidenses se ven a sí mismos y a su país. Y aquí hay mucho de eso.
Montar el algoritmo

From my Cold Dead Hands es una propuesta que se va a la base del lenguaje cinematográfico, a las esencias de lo que, hace más de 100 años, Serguéi Eisenstein llamó, perdonad la cita sabionda, «montaje intelectual». Es decir, está enfocada a crear un nuevo significado a través del corte, la reunión y recolocación de imágenes ya preexistentes. Sin añadir prácticamente ninguna nueva, más allá de los créditos y un intertítulo inicial. El de Horcajada (con Mamen Díaz como montadora asistente) es un enfoque dialéctico y de conflicto entre los propios vídeos y el espectador —mantenido a distancia de lo mostrado— que los recibe como creación original pese a ser reciclada.
A esto se suma una nueva regla que se ha autoimpuesto el director: hacerlo todo con vídeos de YouTube. Además de que supongo que sale más barato que pagar por fuentes de archivo oficiales (televisiones, etc.), esta elección también le añade a la película una lectura actual. Por un lado, nos habla de la espiral inagotable de imágenes digitales —recoger y montar esto ha tenido que ser un trabajo tremendo— que se crean cada segundo en Internet y la forma que tenemos de relacionarlas con ellas. ¿Se puede ordenar y pensar este chorro sin fin?
Por otro lado, y en una lectura más claramente política, la película es una pequeña muestra de lo profundo que son ciertos pozos algorítmicos de la plataforma de Google. YouTube es la ilusión de un repositorio de vídeo de creación «libre» y «democratizada» que, en realidad, fomenta una burbuja cognitiva e ideológica, personalizada para provocar alguna reacción en el consumidor. La película podría haber sacado vídeos de otros espacios en Internet, pero elige quedarse con lo que hay en YouTube. Hay una intención.
From My Cold Dead Hands, pistola por bisturí

Si vamos al interior de la película, tiene un sentido preciso, con discursos ‘macro’ que se relacionan con las distintas acciones o ideas ‘micro’ que se lanzan. Iniciada y acabada con el himno de Estados Unidos (quizá lo más obvio del documental) y ligeramente guiada también por el vídeo ’10 razones para ser un dueño de armas’, Horcajada va con el bisturí en la selección, minutaje, estructura general y secciones de From My Cold Dead Hands.
Por ahí se nota que están muy marcados varios temas: el discurso sobre los derechos individuales, la expresión de la masculinidad, la relación con las mujeres y la utilización del feminismo, la construcción del enemigo externo o la incorporación de la infancia en el fomento de las armas. Casi todos bien definidos, solo algunos caen en el exceso por el exceso (¿qué se quiere sugerir con la inclusión de videojuegos?).
From My Cold Dead Hands es una película con mucho sentido del humor pero sin dejar de recordar todo el rato que este es un tema muy serio, remarcado por algunas secuencias que están entre el horror más absoluto (el género se hace explícito con la presencia de zombis) y la indignación. Es de esas películas que te hacen pensar ‘madre mía’ todo el rato. Es inteligente, es implacable sin dejar de ser juguetona y se ve en un suspiro. Es como encandenar Recomendados de YouTube pero abriendo la mente en vez de cerrarla. Para ver sin dudar.

Arturo Tena