CRÍTICAS
Matusalén: Rapear la crisis de los 40 de los ‘millennials’

Stills de 'Matusalén'. Montaje: ©Cine con Ñ
Matusalén es Alberto Olid, alias Elpho-K, un rapero cuarentón que malvive en casa de su abuelo y como repartidor de pizzas, sin cambiar una pizca su forma de vida a pesar de tener ya canas en la barba. Cuando una serie de circunstancias lo devuelvan al paro y a casa de sus padres, se matriculará en la universidad para demostrar que aún es capaz de convertirse en una persona de provecho. Solo que Elpho-K es mucho Elpho-K y nada lo hará abandonar su vocación de rapper, ni siquiera los problemas más hardcore.
Estamos tan acostumbrados a historias de aspirantes a rockstars —en el mismo Festival de Málaga que esta se estrena otra película con ese argumento— que resulta novedoso que el señor mayor peterpanesco y desubicado sea, en este caso, un rapero. Primero, porque de forma mucho más obvia que otros estilo, marca temporalmente a los personajes. Segundo, porque en este caso concreto, se nota un conocimiento y un cariño por el género. Y por la generación, claro, una dedicada a conciliar los géneros populares norteamericanos al iberismo.

Jose A. Cano