MALCOM TREVIÑO-SITTÉ | ENTREVISTA
«La comedia es un arma perfecta para hacer crítica social y mostrar injusticias»

Malcolm Treviño-Sitte en la promoción de 'Detective Touré' en febrero de 2024. ©RTVE
Malcolm Treviño-Sitté es Detective Touré, el protagonista de la nueva serie de Televisión Española. Adaptación de las novelas de Jon Arretxe, cuenta la historia de un migrante sin papeles que ejerce como detective privado en Bilbao, desde el barrio de San Francisco, el de renta más baja de la ciudad. Una mezcla de comedia y suspense que tiene tiempo de tratar temas sociales y que se estrena en La 1 este 6 de noviembre (tras pasar por EiTB y su plataforma de streaming, Primeran, en febrero).
Treviño-Sitté, con una carrera de más de 20 años entre teatro y televisión, hizo su trabajo más popular con el papel de ‘Balotelli’ en El chiringuito de Pepe (2014-2016). Con Touré se enfrenta a papel de pícaro en el equilibrio entre la comedia y el drama y en una serie de aspiración popular y financiada por dos televisiones públicas. Ahora le llega su primer protagonista en una serie.
Te ha tocado muchas veces hacer de migrante, esa denuncia de los actores negros de que solo os dan un tipo de papel, pero este no se parece a ningún otro de la ficción española…
Totalmente. Llevamos muchos años pidiendo que no se nos agrupe en un espacio en el que solo podamos hacer un perfil, y entonces aparece este personaje… que es un perfil similar al que siempre he hecho, pero con mucho más poder. (Se ríe). Tiene un superpoder: es el protagonista absoluto. Creo que va a cambiar muchas cosas. Ya tocaba.
¿Habías leído las novelas de Jon Arretxe en que se basa?
No, las conocí cuando me enteré de que me habían dado el papel. Lo que sí que cuando empecé a leerlas me di cuenta de por qué las adaptaban. Jon escribe como para un guión, es muy visual. Te enganchan mucho. Por eso confiaba en que la serie iba a ser divertida.
De hecho, casi empieza como una comedia. Lo primero que vemos hacer a Touré es estafar y luego colarse en un sitio diciendo, ‘¿qué pasa, no puedo pasar porque soy negro?’.
(Se ríe) Es una pasada. Touré tiene esta dualidad, lo ves buscarse la vida con los cauris [tipo de concha marina que se utilizan como objeto de adivinación] para ganarse unas perras y luego echarle a alguien en cara que no lo deje pasar… cuando él es el que está haciendo una cosa mal. Él se cuela y le dice al otro, ‘¿que pasa, es porque soy negro?’. Lo hace porque sabe que le va a funcionar. Él ha desarrollado algunas armas que saca cuando necesita, y sabe que la gente si le dices eso se queda paralizada, como en plan: ‘No, no he dicho nada’.
(Risas) Además, es que Touré es un poco trasto, ¿no? Es así, es impulsivo, es tierno, es ingenuo a veces. Me gusta ese contraste. Se cree todo lo que le dicen. Si no cumples un trato que habéis hecho al daros la mano, se queda sorprendido.
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Detective Touré es suspense, porque en cada episodio hay un caso criminal, pero hay una parte de crítica social desde la comedia.
Es que la comedia permite que una persona o un personaje sea capaz de insultar a otro y que ese otro se ría de lo que le está diciendo. Es un arma perfecta para meter crítica social, mostrar injusticias. En realidad, es lo que pasa en ese ejemplo, cuando le dice a una persona que solo hacía su trabajo de no dejarlo pasar lo de ‘¿qué pasa, es porque soy negro?’. Nos reímos, es una escena cómica que está hecha para eso, pero es un poco feo. Está acusando a alguien de ser racista y no lo es.
Es que además luego hacéis bromas con subvenciones por contratar a un negro…
Eso es cosa de los guionistas (Risas). Mola también que se suelte que por minorías se dan subvenciones, de esa manera. Y te lo digo yo, que llevo años diciendo que hay que dar visibilidad a todos los profesionales, si es vía subvenciones, que sea así, pero reflejando la realidad de lo que hay en la calle. Fíjate que en Detective Touré sale como que es algo racista, que te puedan dar trabajo por tu color de piel seas bueno en ello o no.
¿Conocías el barrio de San Francisco de Bilbao, donde vive Touré y está rodada gran parte de la serie?
Conocía un poco Bilbao porque he estado en teatros, pero de pasada. Ahora con Detective Touré lo he conocido de verdad: las tapas, el Bilbao profundo. Y San Francisco me ha gustado mucho. Yo soy de Vallecas. En los 90 Vallecas era un poco como San Francisco: multicultural, con el estigma en la prensa de la delincuencia como si fuese una consecuencia lo uno de los otro. Es lo mismo en San Francisco: hay delincuentes, pero también buenas personas también. Y en los dos hay comunidad.
A veces se intenta vender la multiculturalidad como algo malo. Y no, es todo lo contrario. En la serie sale una cosa que es un tradición de San Francisco. El 10 de junio es el Día de los Arroces, se juntan todas las comunidades de diferentes países de origen y cada uno hace unos arroces. Es una pasada. A mi cuando estuvimos allí me encantó, porque me encanta comer, e iba un poco ahora pruebo este, ahora pruebo este…
» A veces se hace ficción sin documentarse ni conocer, no ha sido el caso»
¿Cómo vio la gente del barrio el rodaje?
Al principio se lo tomaron un poco como una invasión. Piensa que había compañeros actores vestidos de ertzaintza para rodar, y te decían, ‘eh, ¿qué haces hablando con la policía?’. Pero se acostumbraron, se involucraron… y acabe siendo Touré. Me saludaban como, ‘eh, Touré’. Incluso había quien decía que le parecía bien para el barrio, que se viese así. También estuvimos asesorados por la asociación Marra, que nos explicaban cómo funcionaba todo, y por Lucía Mbomio, en la parte afro, sobre cómo es la cultura de Guinea, etcétera. A veces se hace ficción sin documentarse ni conocer, no ha sido el caso.
Te puedo decir que Touré vive como alguien del barrio, no se puede decir que su vida no es realista. Pero de repente tiene la capacidad de meterse en mundos muy grandes, más allá de ese entorno, porque tiene mucho morro.
¿Cómo valoras la evolución de tener una serie cómo esta, fuera del eje Madrid-Barcelona, en un barrio como San Francisco y con un protagonista como Touré?
Es una pasada. La palabra es esa, evolución. Llevo en esto más de 25 años, empecé haciendo figuraciones, etcétera… Luego vas creciendo, en 2011 hicimos la obra Los negros, que éramos 14 actores negros, en 2014 hice también la obra Combate, en la que era coprotagonista, luego El chiringuito de Pepe, luego Intocable en el teatro… y de repente te llega un protagonista absoluto. Estaba hay en la incredulidad, en el ‘estoy soñando, ¿está pasando?, ¿me lo merezco?’. Pero bueno, está aquí, alguien tenia que hacerlo, voy a ser yo, voy a disfrutarlo.

Jose A. Cano

