Películas españolas
No mires a los ojos: Mira detrás de tu armario

Damián (Paco León) es el protagonista de No mires a los ojos, un hombre de vida rutinaria y tranquila que trabaja como carpintero y manitas en la misma empresa desde hace 20 años. Un día, Damián es despedido sin previo aviso. Su reacción a la noticia es violenta, y sale huyendo de su puesto de trabajo. Para esconderse de su jefe, Damián se meto dentro de un armario que acaba en el dormitorio de la casa de una pareja (Leonor Watling y Àlex Brendemühl) y su hija (María Romanillos). Y Damián decide quedarse ahí.
Desde esta premisa desconcertante que imaginó Juan José Millas en su libro Desde la sombra, Félix Viscarret —junto a David Muñoz en el guión— ha hecho una película centrada en trasladar al cine la manera de comportarse y la forma de pensar de su desconcertante protagonista, interpretado por un improbable Paco León. Clásica en sus hechuras de producción pero imprevisible en sus soluciones cinematográficas, la mirada del voyeur de No mires a los ojos, por suerte, no encaja del todo en ningún catálogo de géneros cinematográficos.
Viscarret hace bien lo de plantear en imágenes la psicología de su personaje principal, manteniendo el tenso y surrealista proceder de un hombre que no quiere ser visto pero que se ve obligado a hacer cuentas consigo mismo. Lo hace peor cuando su juego interno se hace explícito y se destapa el pastel del dispositivo cinematográfico. Aún así, No mires a los ojos lo resuelve con soltura dosificando la información y no emitiendo juicios sobre su sujeto-objeto de estudio.
El dinamismo de No mires a los ojos

Con una estructura inteligente, en la película no solo vemos lo que hace Damián en esa casa, sino que él mismo desde el principio está relatando lo ocurrido en una entrevista en televisión. Aunque él prefiera a Iñaki Gabilondo, se ve obligado a contarlo a través de un periodista sensacionalista (Juan Diego Botto) que le cuestiona sus irracionales decisiones en aquella casa en la que se escondió durante mucho tiempo. Lo que se nos presenta es un relato en pasado frente a una audiencia, que somos nosotros mismos. La pregunta de cómo hemos llegado hasta aquí no es caprichosa y mantiene la tensión.
Este punto de partida potencia el dinamismo de Viscarret, que puede servirse tanto de la comedia como del thriller psicológico, saboreando la tensión de aquel que mira pero no quiere ser mirado. Hay brío y diversión en un modelo híbrido y suspendido en el tiempo, sin un contexto social o histórico muy concreto, lo que puede recordar a cosas que van desde Network, un mundo implacable (Sidney Lumet, 1976) hasta La trinchera infinita (Jon Garaño, Aitor Arregi, José Mari Goenaga, 2019) sin despeinarse demasiado.
Psicología y diván

Aunque no daña demasiado la fuerza del todo, la película se resiente al optar por explicitar la forma de pensar de un personaje esquivo como Damián, ubicada entre un interés de protección y otro romántico. Se explica hasta corporeamente un deseo que es de origen irracional y complejo, dándole una forma clara y distinguible, en palabras, que nos ayude a entender (ese verbo tan peligroso en cine). El juego podía funcionar igual sin caer en el miedo de no explicarnos -con tretas que rozan el nivel de primero de carrera de psicología- a un protagonista que no necesita salir del armario.
Paco León interpreta a este hombre introvertido con esfuerzo y momentos de brillantez, pero viéndole aquí tampoco desaparece del todo la sensación de que hay un cierto miscasting de origen comercial: esta película en concreto quizá pedía a otro actor para encarnar a Damián. Uno, quizá, de perfil más bajo, que encajase más con el papel de anónimo y apocado bajo el radar que representa Damián en su psique de ‘mindundi’. En cualquier caso, la versátil dirección de Viscarret y la inteligente traducción en imágenes de la novela de Millás hacen que el conjunto funcione y destaquen aún más sus variadas virtudes.
La puedes ver online en

Arturo Tena