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Películas españolas

A través de mi ventana: No hay calentón que lo maquille

Aunque elegir a Forés para dirigirla ha sido una buena idea, la película de explotación juvenil ofrece demasiado poco como para olvidar que es más de lo mismo
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Netflix vuelve al ataque con las adaptaciones de novelas de éxito con A través de mi ventana, película que lleva a la pantalla la primera de las tres historias sobre los hermanos Hidalgo escritas por Ariana Godoy. En la película que estrena la plataforma -y en la primera novela- la verdadera protagonista es Raquel (Clara Galle), una adolescente con afición por la escritura y, sobre todo, por Ares (Julio Peña), su rico y atractivo vecino que un día descubre la fijación que tiene por él y se asoma a su ventana.

A través de mi ventana es exactamente a lo que suena si se lee la anterior o cualquier otra sinopsis. Es una fantasía erótico-romántica juvenil, un gran parque de atracciones de menos de dos horas para una adolescente. Los referentes más inmediatos para entenderse: la torturada historia de amor con malote sensible de A tres metros sobre el cielo con un poco de la ilusión romántica y de cuento teen de la saga After. Todo barnizado con todo tipo de sueños y calentones sexuales con los que diferenciarse de las otras dos.

La nueva generación del exploitation juvenil para el streaming tiene un caramelo que huele a éxito generacional en todo el mundo. Valdrá tanto como placer culpable para comentar en el instituto como celebración extasiada de los miles de seguidores de los libros originales. Para el resto, que seremos los que escribiremos sobre ella en medios más o menos especializados, es posible que se recuerde -si se recuerda- como un producto más cercano a la vergüenza ajena que al goce, que llegaría poniendo distancia y mucho humor. O amor.

Forés lo mejora…

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A través de mi ventana está adaptada por Eduard Sola (con la intervención también de Godoy) en el guion y la ha dirigido Marçal Forés. Aunque no de la misma generación, los dos son estudiantes aventajados de la Escuela ESCAC. Puede destacar un poco más el segundo, que sabe cómo desmarcarse de la «marca Netflix» en la fotografía con el buen DOP Elías M. Félix -con el que ya había trabajado en Amor eterno (2014)- y meternos en ese imaginario estético y musical de la generación TikTok. Todo con un toque barcelonés pero lo suficientemente aséptico en su ambiente y textura general para no desubicar a nadie en Chile, por ejemplo.

Forés es claramente una buena elección para el encargo. Sus películas anteriores -cortos y largos- ya tienen esa línea visual y musical con paleta moderna y hipster de colores y, además, tiene mucha experiencia en captar y dirigir actores jóvenes. Un bagaje estético e interpretativo que, pese a las durísimas líneas de diálogo que tienen que defender la mayoría del tiempo, se nota en el espesor de la película y el tono de los diferentes papeles. La mejora claramente. Pero hasta aquí todo lo que puede parecerse a, por ejemplo, su llamativa ópera prima, también adolescente, Animals (2012).

…pero no es suficiente

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Sería muy ingenuo pedirle a A través de mi ventana el atrevimiento y las ideas de una película independiente como Animals -nadie le exige eso-, pero es verdad que el resto de lo que da es demasiado poco como para justificarlo solo por el hecho de ser un producto de explotación tan descarado. Aunque Galle y Peña tienen química entre ellos, su relación es la nada cuando se supone que tiene que ser todo: su historia está tan condensada y es tan absurda que se reduce a un simple tira y afloja, a distintas idas y venidas trufadas con sexo, que ni siquiera en el esfuerzo de combinarla con un desarrollo personal para ambos se arregla.

Por bajarse del Tibidabo: una película más que explícita en sus intenciones y en cuál es su público, pero que no ofrece más que la clase y el gusto de Forés a la hora de dirigir. Solo el protagonismo femenino refresca esta película en la que no hay ni temas, ni representaciones ni desarrollos argumentales diferentes. Netflix distribuye ahora en todo el mundo los mismos canones normativos a los jóvenes que los que daban este tipo de películas hace 20 años. Y eso no hay calentón ni canción de pop-trap que lo maquille.

Imágenes: A través de mi ventana – Netflix
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.