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Entrevistas

«Como decía Querejeta, las películas hay que hacerlas bien. Si no, mejor no hacerlas»

José Antonio Félez, Medalla de Oro en los Premios Forqué, repasa sus más de 20 años como productor. Nombrado personaje más influyente del cine español, está detrás de las películas de Alberto Rodríguez o Daniel Sánchez Arévalo
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Fundar tu propia productora y que a la segunda película te salga un éxito tan grande como El bola (Achero Mañas, 2000). Es lo que le pasó a José Antonio Félez, que llegó al cine desde el mundo empresarial en los años 90 y, Elías Querejeta mediante, ha acabado pasando más de 20 años en el sector, hasta llegar incluso a ser catalogado como el personaje más influyente del cine español. Desde aquella película con Juan José Ballesta y los primeros pasos de Mañas, ha sido el impulsor del cine de dos pesos pesados como Alberto Rodríguez y Daniel Sánchez Arévalo, a los cuales ha producido todos sus trabajos desde sus primeros largos.

Ahora sus compañeros productores reconocen su trayectoria de más de 30 películas -y varios Goya- entregándole la Medalla de Oro de los 27 Premios Forqué, el galardón honorífico que entrega EGEDA cada año. Con motivo del premio, el productor habla por teléfono con Cine con Ñ sobre el reconocimiento, su trayectoria en la industria, Querejeta, y sobre algunos de los cambios que ha vivido la producción audiovisual en lo que llevamos de siglo XXI.

¿Qué sensación da que te premien tus colegas de gremio, los productores?

En el momento fue una sorpresa, porque realmente no me lo esperaba, y, por otro lado, muchísima satisfacción. Luego me dio por pensar ‘y esto, ¿qué quiere decir?’, igual que vaya pensando en ahuecar, en la retirada (risas). No, he visto que han dado la Medalla de Oro también a otros profesionales que siguen ahí, así que no hay de qué preocuparse (risas).

Un reconocimiento a dos décadas en el sector, con el que empezó a trabajar desde la filial de una compañía norteamericana como CBS/FOX.

Sí, era el segundo del Consejero Delegado de CBS/FOX, y lo que hacía básicamente era distribuir películas en vídeo de 20th Century Fox y CBS, que tenía una producción bastante notable. Yo llevaba los aspectos más gerenciales, de business affairs, personal…toda la parte más de gestión y empresarial. Ese fue mi primer contacto. Luego me volví a lo mío, que eran las empresas y las finanzas, hasta que Ele Juárez, consejero-delegado de CBS-FOX, me propuso irme a Polygram, donde le acababan de nombrar presidente.

Polygram, compañía de la que salieron películas notables y exitosas en la época como 4 bodas y un funeral, tenía entonces unos planes muy ambiciosos para convertirse en una de las productoras de referencia a nivel mundial: tenían centros de producción en Reino Unido, Francia, Australia y Estados Unidos, y querían hacer lo mismo en España. Yo llegué ahí a finales del 93. Pero poco tiempo después Phillips, que era la propietaria de la empresa, decidió no continuar con la producción audiovisual.

Ahí fue cuando decidí montármelo como profesional independiente y empecé a trabajar, entre otros, con Elías Querejeta y Prime Films. En esa etapa, que duró unos años, fui productor ejecutivo de la película de Eduardo Mignogna, El faro del sur (1997), con la que se ganó el Goya a Mejor Película de Habla Hispana. En ese momento decidí dedicarme de lleno a la producción.

"Como decía Querejeta, las películas hay que hacerlas bien. Si no, mejor no hacerlas" 1

Viniendo de ese mundo financiero, ¿qué fue lo que le hizo decantarse por la producción de cine?

El culpable de que me dedicase a esto de una forma definitiva fue Elías Querejeta. Fue el que me animó a dar el salto, porque me gustaba mucho el cine como espectador, pero nunca había pensado en dedicarme a ello profesionalmente. Él me dio el empujón.

¿Qué se aprende al lado de una figura como la de Querejeta?

Muchísimas cosas. Era un tipo inmenso. Aparte de ser una persona muy inteligente, tenía una aproximación a la producción que me gustaba mucho: estar codo con codo con guionistas y directores, animarlos y empujarlos. Esa parte más creativa que tenía fue la que más me sedujo.

Tras El faro del sur, sí que fundó su propia compañía, Tesela Producciones Cinematográficas.

Sí, a partir de eso constituimos Tesela (PC) en 1998. Y ya en seguida las cosas empezaron a ir bien: con la segunda película que producimos, El bola (2000), tuvimos un empujón tremendo. La película de Achero (Mañas) tuvo un grandísimo éxito. Cuando se fundó, en el ideario aspirábamos a empezar con directores noveles, que no hubiesen dirigido un largometraje, y hacer carrera con ellos. Sin poner fecha de caducidad. Hacemos una película, y si la relación nos gusta y estamos contentos, hacemos la siguiente. Esa era la idea.

Así se hizo con Achero Mañas, Alberto Rodríguez, Santi Amodeo o Daniel Sánchez Arévalo, entre otros. No siempre las relaciones han durado tanto, por el camino se han ido quedando algunos, pero con otros como Alberto Rodríguez y Daniel Sánchez Arévalo seguimos trabajando desde sus inicios.

«Nunca he hecho películas baratas»

¿Qué valorabais en estos directores sin largometraje para apostar por ellos?

Valorábamos lo que te podían enseñar a la hora de hacer una película, las primeras ideas. Unas ideas que me parecieron atractivas y con posibilidades de desarrollo. Por otra parte, muchos de ellos ya tenían cortometrajes. En el caso de Achero Mañas, él ya tenía dos cortos hechos y había un tercero (Paraísos artificiales, 1997) justo cuando ya estábamos preparando el rodaje de El bola. Alberto Rodríguez y Santi Amodeo hicieron un corto para Canal+, Bancos (2000), y fue lo que me gustó de ellos. En el caso de Daniel Sánchez Arévalo también había cortometrajes, en especial Exprés (2003). Lo que hay son trabajos, que pueden ser audiovisuales o escritos. Con propuestas distintas.

Siempre he animado al que quiera dirigir algo importante que dirija algo antes. Ahora con los medios que hay es todo mucho más barato y accesible. Antes era todo mucho más complicado con el fotoquímico, que te obligaba a salir del ámbito doméstico y pasar por laboratorios. Ahora cualquiera que sea hábil puede contar historias con una pequeña cámara. Es conveniente que se trabaje con el medio, con el ánimo de aprender o imitar.

En 2009, PRISA, que formaba parte de Tesela, cambió de rumbo y usted vendió su participación y fundó otra compañía: Atípica Films. ¿Cuáles fueron los objetivos entonces?

Cuando fundamos Atípica para nosotros era importante hacer algo que mantuviera los valores iniciales de cuando empezamos. Esta es otra de las cosas que le debo a Elías Querejeta: él decía que las películas había que hacerlas bien. Si no, mejor no hacerlas. Y eso he procurado aplicármelo. Para hacerlo hay que darle el tiempo que necesita al rodaje, conseguir los actores que sean los mejores para el proyecto y ofrecer todos los medios materiales para que todo salga como se desea. Eso implica dinero; yo nunca he hecho películas baratas.

Para situarnos, cuando creamos Atípica era 2009, justo cuando empezó la anterior crisis. Conseguir financiación se volvió cada vez más difícil. Había que buscar seguir haciendo películas que tuvieran esa calidad que queríamos y que también tuvieran atractivo para un público amplio. Eso es lo que se trataba de compaginar, apelar a ese público sin perder el gusto por hacer las cosas bien.

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En aquella época, las televisiones marcaban el ritmo comercial del cine español y ahora parece que son las plataformas. ¿Cómo ha cambiado el ecosistema en la producción?

Creo que ha cambiado mucho, sobre todo desde hace cinco años a esta parte. Una gran parte de la producción que se hace ahora en España no es de cine, son propuestas audiovisuales con formato de serie para plataformas. Ahora se hace un producto con una calidad muy parecida a la cinematográfica y que tiene un lenguaje cinematográfico, pero que están seriadas y que tienen que respetar sus propias dinámicas, con una estructura que se acomode a ello.

«Es necesario que los cines recuperen el pulso que tenían para que las películas tengan un sostén»

Un proceso que se ha desarollado en muy poco tiempo.

Es una experiencia relativamente nueva, que se ha acelerado muchísimo con lo que llevamos de pandemia. Hay muchos espectadores viendo productos en casa. Estamos viviendo este momento de grandísima actividad en el audiovisual, pero el cine tiene unos problemas más específicos que hacen que hoy la producción sea particularmente complicada.

¿Qué problemas en concreto?

El cine industrial es una actividad muy regulada y pautada. Sobre todo porque tiene que pasar por salas. Y las salas están en una situación complicada, con los espectadores reticentes a volver a ellas. Es necesario que los cines recuperen el pulso que tenían para que las películas tengan un sostén. En este tiempo también las distribuidoras, que son las que tienen que empujar para que las películas lleguen a los cines, han sufrido una crisis muy importante y su capacidad se ha visto mermada. Ese ecosistema se ha deteriorado y hace que todo sea más endeble. Todo se terminaría solucionando si conseguimos que los espectadores vuelvan a las salas con la misma frecuencia con la que lo hacían antes de la epidemia.

Ha trabajado codo a codo tanto en el cine de entonces como lo hace ahora con las plataformas. ¿Cómo ha cambiado la labor del productor ahora con las plataformas?

Ha cambiado también. Yo no había hecho nada de televisión hasta La peste (2017-2019, Movistar+), y esa primera primera experiencia con Movistar+ fue muy bonita y enriquecedora. Siempre he dicho que era mi «película de romanos». La dimensión y el tamaño de todo era distinto, también a la hora de explotarla. La posición del productor también es diferente: el riesgo en cine lo corre el productor, en el caso de un encargo de producción para una plataforma tú no corres riesgo, tu trabajo es hacerlo bien y con el presupuesto que tienes.

¿Cómo se plantea el futuro en Atípica con este panorama?

Queremos mantener nuestras dos líneas de actividad: por una parte, las producciones para plataformas, y por otra parte, una apuesta por el cine y los nuevos talentos. Hacer viable esas dos vertientes. Hemos trabajado y vamos a seguir trabajando con Movistar+ y Netflix, y continuaremos en esa senda.

Imágenes: José Antonio Félez – Cedidas por Zénit Comunicación.
Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.