CRÍTICAS | FESTIVAL DE SITGES 2026
Alicia Albares firma en ‘La mala madre’ un gótico femenino para tiempos neomachistas

'La mala madre', de Alicia Albares. ©Mordisco Films
Algunas decisiones curiosas contribuyen a que La mala madre, primer largometraje como directora (y guionista) de Alicia Albares, tenga una cierta personalidad propia. Ya no debe sorprender que una película de terror incluya de manera explícita un drama —en este caso, sobre maternidades no del todo deseadas— que corre paralelo a la intriga, el desasosiego y la traca final de golpes y acometidas con objetos cortantes. Quizá es más inusual que se concentre lo que podría haber sido todo un primer acto de película en la escena inicial, y reducir el componente de misterio posible de la narración al dejar bastantes cartas al descubierto.
La historia del filme queda clara prácticamente desde el inicio: Victoria (Thaïs Blume) es una mujer cautiva, desorientada y con la memoria alterada, que recibe los cuidados turbios de un amigo y de la religiosísima madre de este —Misery (1990) ya nos explicó que no siempre es bueno recibir atenciones—. El planteamiento conecta con diversas tradiciones, desde el gótico femenino literario, quizá con Jane Eyre en el recuerdo, hasta un cierto thriller psicológico donde se cultiva la tensión y la incertidumbre sin necesidad de que el contador de cadáveres se multiplique.
Ignasi Franch