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REPORTAJES | FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2026

En ‘200 vidas, Paco Rabal’, un señor de Murcia cuenta anécdotas de rodajes con Buñuel para todos nosotros

Vanesa Benítez dirige un documental basado en el descubrimiento de más de 80 cintas de casete grabadas por Paco Rabal ya anciano en las que repasaba su vida y carrera
200 vidas Paco Rabal

Paco Rabal grabó, ya anciano, más de 80 cintas de casete en las que contaba la historia de su vida. Desde su infancia como niño minero hasta Goya en Burdeos (1999), repasando sus grandes rodajes con directores como Antonioni, Buñuel o Visconti o sus visitas a festivales de prestigio como Cannes o Venecia… pero también su relación con su hermano o su padre, la vida con Asunción Balaguer y sus hijos o sus visitas a su Águilas natal. Un hombre que lo había sido todo y lo había vivido todo al límite, y en su vejez se descubría más cercano a sus raíces que nunca.

Cuando Vanesa Benítez (La vida chipén) estaba preparando 200 vidas, Paco Rabal, por el centenario del nacimiento del actor, decidió construir la narración a partir de archivo y entrevistar del actor, para que él contase su propia historia. Así que acudió al hijo de este Benito Rabal, quien la remitió al Ayuntamiento de Águilas, donde se encontraban los archivos de la familia, reunidos por Rabal pero también por Balaguer, que había recopilado artículos de prensa, afiches y foto fija de la filmografía completa del actor. Y en una caja dorada, sobre la que estaba escrito a bolígrafo con la letra del propio protagonista ‘Memorias Paco Rabal’, las cintas de casete.

«Horas y horas de Paco Rabal contando su vida», explica la directora. «Las fuimos digitalizando y empecé a escuchar, estuve durante un año y medio con Paco Rabal contándome su vida al oído. Eran sus memorias pero también como su diario, llevaba una grabadora encima y registraba su día a día. Era como tenerlo en la barra de un bar o en una mesa, tomándose algo, fumándose un cigarro y contando anécdotas. Y entonces ya fue definitivo, la película tenía que ser así, contarla él. Si le sumas todo el material gráfico, mucho inédito. Hasta películas de Super 8 que rodaba en casa con sus hijos…». Así nació 200 vidas, Paco Rabal.

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Vanesa Benítez, directora de ‘200 vidas, Paco Rabal’. ©Lastor Media

200 vidas, Paco Rabal y los pies en la tierra

El documental también incluye entrevistas a personas cercanas al actor, familiares o compañeros de trabajo, pero no aparecen los clásicos bustos parlantes del cine biográfico. «La idea en montaje es que ellos eran también espectadores de la película que nos estaba narrando Paco Rabal», añade Benítez. «Estaba bien que matizasen cosas, porque él no recordaba bien todo o había otras versiones, o tener a críticos de cine y expertos tanto de dentro como de fuera de España que explicasen la importancia que tuvo. Porque es algo que se ha perdido, pero fue un actor de alcance internacional, que su sola presencia levantaba una película, y queríamos que quedase claro».

La cineasta y su equipo descubrieron también «a un hombre con los pies en la tierra. Había sido un gran actor, pero ya más maduro pensaba mucho en el acceso a la cultura, en hacer cosas que le llegasen también a la gente de su pueblo». Así, se mezclan reflexiones sobre la necesidad de cumplir con las expectativas de directores como los mencionados Antonioni o su «tío» Buñuel, pero también Rafael Gil, su descubridor, con su incomodidad con películas más afines al Régimen de Franco o confesiones de escarceos fuera del matrimonio. «Se había publicado tanto, y estaba tan superado con su mujer, que le daba igual».

Benítez destaca la última etapa e historias como la de la preparación del personaje del Azarías en Los santos inocentes (1984), de Mario Camus, que le valió un premio en Cannes de interpretación compartido con Alfredo Landa. «Se marcha a hacer un viaje por Extremadura, grabando a la gente, a los que llama ‘los inocentes’, e incluso le compra la ropa que luego usará en el rodaje a un paisano. Él se siente a gusto y se reconcilia con sus orígenes propios y con el cine español, del que había huido durante un tiempo». También es notable como recuerda la serie Juncal (1989): con la alegría de haber podido basar al personaje en su tío, que fue cabrero, como el protagonista.

El legado de Paco Rabal y sus 200 vidas

Benítez también confiesa que espera que 200 vidas, Paco Rabal sirva «para que todo este fondo que hemos podido utilizar se convierta en un museo. No es que sea la vida de un actor muy relevante, es que es historia del cine español y del siglo XX. Su carrera lo atraviesa entero y se refleja en todo: vídeos, fotografías, las entrevistas. Está todo ahí». No es solo que Rabal que interpretase, por ejemplo, al Ché Guevara —con el que le encantaba contar que lo confundieron un par de veces—, ganándose algún disgusto con sus amigos comunistas, es que rodó en México, Perú, Rumanía y retrató la realidad de cada época casi de forma involuntaria con esos muchos viajes.

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Las confesiones de Rabal son también de una época donde ha superado dos accidentes graves de coche y varias enfermedades, en la que le da más importancia a estar tranquilo en casa con la familia que a recordar el nombre concreto de su premio en tal o cual festival. Para la directora y su equipo «la voz de un actor sin nada de engolamiento». Ahí resplandece el recuerdo de cuando se marchó a Madrid por primera vez y siempre pensó que le devolvería algo a Águilas, o el duelo por la muerte de su padre, sin cuya guía nunca tomaba una decisión.

Este legado es para Benítez «un tesoro impagable. Lo cedió a su pueblo, y ojalá gracias a eso lo cuiden las instituciones y todo el mundo pueda acceder». La cineasta defiende que el mismo donativo era «una reflexión sobre su propia vida. Él cuenta en la película que de niño no tuvo acceso a la cultura por las circunstancias económicas de su familia, y su obsesión era ayudar a arreglar eso, a que a todo el mundo le llegase el cine, la literatura, el arte… Que los más humildes también pueden ser conocer esos otros mundos por los que él había tenido la oportunidad de pasar».

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.