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La jubilación de los primeros migrantes chinos en España se canta y baila en ‘Wan Xia’

Silvia Rey retrata la vida un centro de mayores chino en Madrid y el desarraigo de la generación que llegó a España en los 80

La jubilación de los primeros migrantes chinos en España se canta y baila en 'Wan Xia' 1

Silvia Rey, directora de Wan Xia, siguió a cuatro ancianos que celebraban el Año Nuevo Chino en el barrio madrileño de Usera allá por 2015. Se «coló» en su local, que era un centro para mayores de origen chino, y la recibieron entendiéndose por gestos, sin idioma en común, y la invitaron a volver para cenar. De ahí salió un cortometraje -«poca gente se atrevía a financiar un documental en chino grabado en Madrid»- que casi seis años después ha podido convertir en largo, ambos con el mismo título.

«Quería hablar de la idea de la última luz del atardecer, que consideran el cúlmen de la belleza y al mismo tiempo es una forma de llamar a la vejez. Me parecía una buena manera de explicar cómo viven la vejez, de una forma tan alegre y activa», ha explicado la cineasta. Wan Xia, el largometraje, está dedicado a la fiesta de celebración de aniversario del centro de mayores en Usera y al mismo tiempo visita china de la mano de Chen Jianguo, uno de los residente y protagonista del cortometraje que le sirve de prólogo.

Rey estrenó este 9 de noviembre su documental en el Festival de Sevilla, en la sección las Nuevas Olas, con un coloquio en el que se destacó el sentido del humor de la película, en la que la parte en China es narrada por el propio Chen y la española por Lao, el fantasma, una voz electrónica que hace constantemente referencia a los caprichos de la directora y los problemas del equipo de rodaje haciendo saltar los plomos del centro de mayores.

Wan Xia, perdida en la traducción

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Lo cierto es que en un documental sobre la emigración china en España uno esperaría algo más cercano a Bienvenidos a España, de Juan Antonio Moreno, o A todos nos gusta el plátano, de Rubén H. Bermúdez. Es decir, una película que retrata a la generación ya nacida en nuestro país, la que aparece en Chiñoles y bananas, de Susana Ye. Sin embargo Wan Xia se lo pone difícil al buscar a la primera oleada reciente, la de los llegados en los 80 que ahora viven aquí su jubilación y que en muchos casos no llegaron a aprender español.

Es el caso de Chen, protagonista del corto y a medias del largometraje, que nació en plena Segunda Guerra Mundial, vivió la Revolución Cultural de joven y se marchó a España en los 80 viviendo buenos tiempos pero también varias crisis económicas. Un tipo de más de 70 años, que se divierte cenando con sus amigos y llamándolos viejos, con ilusión por enseñar su ciudad natal en el documental y que narra con sutil retranca toda su parte.

La directora, por confesión propia, ha jugado a la confusión incluso en el montaje de sonido, colando los sonidos de tráficos o naturaleza de China en la parte de Usera y la música metalizada y el eco de local cerrado en las escenas de Chen paseando por espacios abiertos. Por el medio, también se dieron las habituales perdidas en la traducción. «Nos han hecho falta traductores todo el tiempo, y aún así con los cambios de calendario, que si lunar o solar, a veces no había manera de ponerse de acuerdo ni en las fechas», explicó en Sevilla.

Wan Xia, media Europa es hija tuya

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La ilusión de las jubiladas ensayando bailes tradicionales se monta ordenando ensayos y espectáculo final, cambiando de baile y de mujeres, pero sin perderlas de vista, en una representación que se está leyendo como lynchiana o kitsch pero que probablemente no queda tan lejos culturalmente del equivalente en cualquier hogar del pensionista. Voz del fantasma o de Chen incluidas, Wan Xia nunca pierde la ternura por sus personajes.

En resumen, un documental que no quiere tanto ser narrativo como transmitir un ambiente y hablar del desarraigo y de la vejez sin amargura. Tomándose con la misma sobriedad y ligereza a los jubilados chinos que se ríen del amigo que dice tener cuatro hijos en cada país de Europa -«¿cuántos hijos tienes? Media Europa es hija tuya»- o a los recuerdos de lo peor del maoísmo -«En Francia hay comunistas pero no practican el comunismo, esa es la diferencia»-.

Una película, en fin, que contiene un corto que nadie se atrevía a producir porque estaba en chino pero que tiene su alma incrustada en un barrio obrero de la capital de España y que al final, pese a todo el extrañamiento, lo que viene a enseñar es que todo el mundo es más o menos igual: le gusta cantar, bailar y cenar con los amigos de la infancia aunque tenga 70 años.

Imágenes: Fotogramas de Wan Xia – Festival de Sevilla
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