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Criticas

Unicorns: Por qué quererlo todo nunca es la mejor idea

La primera película de ficción de Àlex Lora se acerca en primerísimo plano a una zeta perdida en un mundo de apariencia, pero se pierde en su visión de conjunto
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Unicorns (Unicornios) sigue la vida de una mujer joven de Barcelona, Isa (Greta Fernández). Trabaja en una agencia creativa y de publicidad, hace su tesis y vive con su novio, con el que mantiene una relación abierta. Cuando él le pide exclusividad en la relación, ella no se decide y él lo acaba haciendo por ella: corta. Mientras vuelve a casa de su madre, Isa gestiona su frustración con su trabajo, donde no consigue destacar con sus dotes para la fotografía.

Después de más de una década en la no ficción, Àlex Lora (El cuarto reino. El reino de los plásticos) hace su primer largometraje con unos personajes y una historia ficticia. Aquí quiere contar la historia de una chica perdida entre la verticalidad de los móviles y la horizontalidad del mundo de las redes sociales. La talentosa Greta Fernández interpreta a una mujer que no sabe muy bien cómo avanzar en la vida, que lo «quiere todo», sobre todo una atención y un reconocimiento que se le ha negado.

La película se ofrece así como la película más cercana a la cultura audiovisual joven de 2023 que hay dentro de la Sección Oficial del Festival de Málaga. Frescura y cierta crítica a ambientes privilegiados de Barcelona (o de cualquier ciudad) que el alma documentalista de Lora ha ido puliendo en un guion que se ha escrito a ocho manos. Entre ellas, las de la ganadora del Goya Pilar Palomero, la experimentada guionista María Mínguez o la más joven, Marta Vivet. Quizá, un Documento de Google demasiado compartido.

Aunque la estética instagramer está ya muy manoseada a estas alturas, Lora consigue experimentar un poco dentro de sus márgenes para retratar con convicción los ambientes «creativos» y cierta manera de vivir la propia sexualidad. Donde no funciona tanto el planteamiento de Unicorns es a la hora de extender esta cámara de eco también al camino que va tomando su protagonista.

Ganar de cerca…

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La idea de Unicorns es construir un personaje al que seguir. Una protagonista que se resuelva tanto en su individualidad como en su posible representación de una joven que podría rondar los 25 años en la Barcelona de 2023. Isa se construye a partir de dispositivos asociadas a la juventud zeta, acompañada de una serie de elementos que empiezan a ser ya clichés audiovisuales (planos verticales de móvil, música trap. movimientos de luces y colores al estilo Euphoria, etc…) para transmitir que está bastante perdida en la vida.

Aún así, Àlex Lora se las ingenia para introducir algunas variantes bienvenidas. Es interesante sobre todo cómo usa la fijación que tiene su protagonista con la fotografía. Isa se acerca muchísimo a los objetos y personas que quiere retratar. Allí hay una relación fragmentada con el cuerpo que se convierte en un deseo casi fetichista construido a partir de detalles muy concretos, que Lora capta desde distintos pixeles. Lo otro a destacar es el montaje, donde también hay tres o cuatros detalles que se salen del ABC piscológico para Zendayas.

…para perder de lejos

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La mimetización estética con la desorientación del personaje encuentra sus límites cuando la película quiere dar forma a arcos y subtextos, pese a que, tal y como está planteada, solo puede huir hacia delante. Cuando Unicorns busca un camino dramático para su personaje, algo muy de guion, traiciona la propuesta de Lora con un cálculo excesivo al que se le quiere poner un cierre. Ahí aparece un último tercio de impacto en el que el conflicto explota en mil pedazos, con su correspondiente ración familiar, laboral y de atención en Internet.

Unicorns demuestra quizás, una vez más, lo que la industria del cine más indie en España no termina de entender: hay películas que pueden tener su ancla precisamente en la imperfección y sus brotes de esponteaneidad, en dejar respirar a los proyectos. Por miedo a la indefinición o la crítica, hay demasiada obsesión con entregar películas que tengan motivos y desarrollos ejemplarizantes para ponerles lazitos que, a veces, no deben existir a partir de sus preceptos. No los habría seguramente en los de las verdaderas Isas que hay por ahí.

Es el excesivo cálculo —y, seguramente, demasiadas mentes pensantes a la hora de escribir— lo que le quita la frescura que busca desesperadamente Unicorns. Una película que, por otra parte, se las arregla para ser digna de ver y seguir, sobre todo para seguir valorando la evolución de Greta Fernández como actriz o el innegable talento de Lora para intentar explicar nuestra necesidad de aprobación externa.

Arturo Tena

Arturo Tena

Graduado en Periodismo por la Universidad Carlos III de Madrid. Escribe crítica y análisis de cine desde 2010 y es socio de ACCEC (Associació Catalana de la Crítica i l'Escriptura Cinematogràfica). Después de trabajar en CTXT, desde 2018 dirige el medio especializado Cine con Ñ.