REPORTAJES | FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN 2026
¿Por qué toda la clase excluye a la misma niña durante ocho años? La pregunta sin respuesta de ‘Txakun txakür’

'Txakun txakür', de Elsa Oliarj-Inés. ©Haruru Filmak
Durante ocho años, la documentalista Elsa Oliarj-Inès grabó a un grupo de 19 niños de la ikastola donde ella misma asistió en su infancia, en la localidad de Xiberoa, en Iparralde, el País Vasco francés. Horas y horas de material que le permitieron seguir también a los menores fuera de la escuela y en la que buscaba reflexionar sobre la formación de la personalidad. En medio de esa cantidad ingente de material, entre todas las horas de trabajo en el patio, un día descubrió como toda la clase se revolvía contra una sola niña, la pequeña Elise, a la que excluían explícitamente del grupo. ¿Qué había pasado? ¿Qué no había visto en todas sus visitas a la escuela?
Oliarj-Inès ha estrenado su documental Txakun txakür en la sección Zinemira del Festival de San Sebastián. Explica a Cine con Ñ que «quería hacer un fresco, un retrato muy largo, de muchos niños, con mucho tiempo. Algo muy grande, más grande que yo. No sabía cómo, así que empecé filmando sin saber a dónde voy, cuál era mi destino. Empezamos con estos 19 niños, que son parte de la misma clase, y los seguimos en el barrio, en la escuela… Vamos a ver cómo cada uno encuentra su sitio, sea en casa o en el grupo».
Un grado de acceso que consiguió gracias a ser ella misma de Xiberoa y que tuvo como primer resultado una serie documental de tres episodios Nortazunak [Identidades], que se estrenará en noviembre en la televisión local de la región francesa de Aquitania. Un retrato coral de la evolución de esos 19 niños que abarca en su primer episodio la escuela infantil, en el segundo sus vidas hasta el confinamiento de 2020 y en el tercero el después. Cuando se planteaba hacer un cuarto, entró parte de la financiación española, donde era mucho más accesible convertirlo en largometraje. Y en ese punto, Elise se convirtió n la protagonista.
Txakun txakür y formar parte del grupo

«En ese proceso, la que es la montadora de la película, Amaia Merino, me dice que la protagonista es Elise», explica Oliarj-Inès. «Cuando empezamos no sabíamos a dónde íbamos a ir con el largometraje, porque no es lo mismo escribir un largo que una serie. Y ella me dice que vale la pena enfocarse en esa niña, aunque no estuviese en el origen del proyecto, y retratar lo que ha vivido. Porque yo viví también eso en mi niñez, estar aislada, sentirse rechazada por el grupo y querer entrar. Porque hay otros niños que viven aislados, pero tanto Elise como yo quería formar parte y la respuesta era que no había sitio para nosotros».
Aunque Txakun txakür no se había enfrentado al público hasta Donosti, los niños protagonistas —ahora en sus buenos 15 años y en el Liceo, equivalente a la Secundaria española— y sus familias ya han podido ver tanto la serie como el largometraje. «La reacción de los padres en general ha sido buena. En la serie lo trabajamos para hacerlo algo más aceptable, que no sea violento», explica la directora. «En el largo quizás hemos rebajado un poco menos el tono, porque este tipo de historias es milenaria, ocurre todos los días en todas las escuelas del mundo».
Elise ha visto la serie y «para ella ha sido difícil verla, pero los padres me contaron que ahora entendían mejor a su hija. Porque los niños tienden a proteger a sus padres no contando nada», añade la documentalista. «Además, todo esto ocurre cubierto por muchas otras capas de realidad. Al final rodar un largometraje como este es elegir que capas de la realidad vas a contar, y es la que los niños han vivido». Para la niña, ahora adolescente «es algo que no estaba previsto, compartir esto con sus padres, pero se ha quitado un peso de encima. Para los otros niños es diferente: todo lo han vivido, pero no se acuerdan, no le dan tanta importancia».
Txakun txakür y el determinismo

Txakun Txakür y su serie hermana abordan una cuestión que preocupaba a su directora: la influencia de los roles, del determinismo en el sentido del filósofo Pierre Bordieu, en el lugar que más tarde ocuparían esos niños. «El sitio que encuentras o que el grupo te da, porque quizás no es el que a ti te gustaría, ¿te marca?», se preguntaba la cineasta. «Quería entender este determinismo, si aparece desde el principio de la escuela o no. Y si se puede cambiar también. ¿El primer año eliges proponer juegos y ya está, te vuelves el jefe? ¿Qué pasa el segundo año? Al final, lo que vi es que esos sitios, esos roles, no cambian mucho».
El documental ahora viajará por festivales, y aunque su destino final, igual que la serie Nortazunak, será la televisión, por estar participado por la EiTB vasca, el deseo es que se pueda ver en cines. Sus responsables consideran que su destino puede ser el circuito cultural, «ya que es una historia universal, que puede comprenderse en todas partes del mundo y sobre todo en los centros educativos», pero el deseo es que tenga también un paso por cines. Todo dependerá también de la recepción en San Sebastián, donde aspira al Premio Irizar del cine vasco.
Oliarj-Inès cree que «no podía dejar de hablar de esto, dejar de lado este tipo de historias. En parte porque me ha ocurrido a mí y necesitaba reflexionar sobre ello, también porque le va a pasar a miles y miles de niños. Tengo que agradecer a la escuela de Xiberoa y las familias que hayan sido tan accesibles y han facilitado el rodaje sin saber lo que iba a grabar. Estoy segura de que no esperaban esto, ni la serie ni el largo, pero yo tampoco esperaba acabar haciendo Txakun Txakür. Simplemente apareció durante el proceso como una historia a la que no podía dar la espalda«.



Jose A. Cano