Obituarios
Fallece el actor Tony Isbert, galán y actor fetiche del cine fantástico en España

Tony Isbert en 'La casa sin fronteras' (1972)
Muere en Santander a los 75 años, a causa de un neumotórax, el actor Tony Isbert. Hijo de María Isbert y nieto de Pepe Isbert, legendarios intérpretes del cine español, Isbert tuvo una prolífica carrera en teatro, su principal dedicación, pero también en televisión y cine. Tony Isbert se labró su propia y particular filmografía como galán e icono del fantástico, especialmente en los años 70, gracias a películas como La casa sin fronteras (1972), La saga de los Drácula (1973) o No matarás (1975).
Tony Isbert era el hermano mayor de los hijos de María Isbert y Antonio Spitzer (los otros son los también actores José S. Isbert y Carlos Isbert) que habían continuado la tradición artística de la familia. Introducido en el mundo de la interpretación por su abuelo y su madre desde niño, debutó en el cine con un papel protagonista en ¿Es usted mi padre? (1968), película de Antonio Giménez Rico, aunque realmente su primer éxito comercial fue como amor de una Marisol/Pepa Flores ya adulta en Carola de día, Carola de noche (1969).
Los años 70 fueron los de máximo esplendor de Isbert en el cine: participó en dramas de prestigio como La casa sin fronteras, de Pedro Olea —con Geraldine Chaplin como gran protagonista—, que estuvo en la Sección Oficial del Festival de Berlín, y No matarás —donde acompañaba, en uno de sus primeros papeles cinematográficos, a Ángela Molina—, además de secundario en comedias como Como matar a papá…sin hacerle daño (1975) o Olvida los tambores (1975).
Tony Isbert, icono del fantástico
Pero donde realmente Isbert se hizo un hueco simbólico en el cine español fue como una de las caras habituales del fantaterror y el cine fantástico. Lo consiguió gracias a películas como La saga de los Drácula —donde era gran protagonista—, Trágica ceremonia en Villa Alexander (1972), Nadie oyó gritar (1973), El espectro del terror (1973) o La cruz del diablo (1975) pero también con Secuestro (1976) o Inquisición (1976), comandadas por Paul Naschy, o Tres días de noviembre (1977).
Su vinculación al cine de género volvería más adelante en papeles en películas como El espectro de Justine (1986), Más allá de la muerte (1986) y La grieta (1990), que terminarían de situarlo como actor fetiche del fantástico. Su importante papel entre los aficionados al terror y el género en España fue reconocida en 2017 cuando el Festival de Sitges le entregó el honorífico Premi Nosferatu de la sección Brigadoon.
A finales de los años 70, con un paulatino descenso en roles protagonistas en cine tras el declive del cine de género, Tony Isbert también empezaría a hacer papeles televisivos. Participó en varias de las grandes series de TVE de los años 80: Teresa de Jesús (1984), Proceso a Mariana Pineda (1984) —su reencuentro con Pepa Flores—, La huella del crimen (1984) o Segunda enseñanza (1986).
Con menos presencia en el audiovisual, la actividad teatral de Tony Isbert se intensificó en los 80. Estuvo especialmente valorado en la profesión también en las últimas décadas por crear y entregar el Premio Pepe Isbert de Asociación Nacional de Amigos de los Teatros Históricos de España (AMIThE). Su última participación pública fue precisamente en la gala de los Premios AmIThE, en mayo de 2024, donde le hizo entrega del Premio Pepe Isbert a Ana Belén en el Teatro Circo de Albacete.

Arturo Tena