Obituarios
Muere Silvia Pinal, la musa de Buñuel que puso rostro a Viridiana

Silvia Pinal en 'Viridiana' (1961), de Luis Buñuel.
Ha fallecido a los 93 años, en su casa en Ciudad de México, Silvia Pinal, la actriz que interpretó el papel principal en Viridiana (1961), la obra maestra de Luis Buñuel ganadora de la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Estrella indiscutible en su país natal, donde también ejerció como actriz teatral, presentadora de televisión y productora, además de desarrollar una breve carrera política en los años 90, en España no sólo rodó con el genio aragonés, también se puso a las órdenes de directores como José María Forqué o Luis Marquina.
Nacida en Ciudad de México en 1931, Silvia Pinal comenzó en el cine como intérprete de comedias musicales en los años 40 del siglo pasado, sin haber cumplido aún los 20 años, y se convirtió en una estrella durante la llamada Época de Oro del Cine Mexicano en los años 50. A finales de esa década cruzará el Atlántico para trabajar también en producciones internacionales desde Europa, como Las locuras de Bárbara (1958), de Tulio Demicheli, con el que también rodará Charleston (1959).
Posteriormente protagonizará junto a Adolfo Marsillach la comedia Maribel y la extraña familia (1959), de José María Forqué, primera adaptación al cine de la popular obra de teatro de Miguel Mihura, que se había estrenado en los escenarios ese mismo año. Luego vendrá el turno de ¡Adiós, Mimí Pompón! (1961), dirigida por Luis Marquina y en la que compartió cartel con Fernando Fernán Gómez y José Luis López Vázquez, otra comedia de enredo, en la que interpreta a una famosa cantante de cuplé.
Silvia Pinal y Luis Buñuel
Con su segundo marido, el productor mexicano Gustavo Alatriste, Silvia Pinal se unirá a Luis Buñuel para rodar su título más conocido y que la consagraría como una actriz de prestigio: Viridiana. El accidentado rodaje, toreando a la censura, finalizaría con el triunfo en Cannes. Ya de vuelta en México volvería a ponerse a las órdenes del maño en El ángel exterminador (1962), y Simón del desierto (1965).
Su carrera continuó en México, donde era una gran celebridad y más adelante se reconvertiría en presentadora de televisión además de productora. Tuvo una segunda y breve etapa en el cine español a principios de la década de los 80 en la que rodó varias comedias, apareciendo en títulos como El canto de la cigarra (1980), de nuevo con José María Forqué; El niño de su mamá (1980), de Luis María Delgado; Dos y dos, cinco (1981), de Lluís Josep Comerón, y Carlota: Amor es… veneno (1981), de Stefano Bolla, casi todas coproducciones con Italia o México.
Con Silvia Pinal se marcha una de las últimas protagonistas de la etapa de mayor brillantez e influencia industrial del cine mexicano, además de una actriz icónica para varias generaciones gracias a los clásicos indiscutibles que protagonizó y en los que fue decisiva para que terminasen por rodarse. Una intérprete y empresaria pionera que ya forma parte de la historia del cine universal.

Redacción Cine con Ñ
