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«Todo el mundo tiene secretos y cuando se ve obligado a admitirlos, cuenta solo lo necesario»

Pau Freixas, creador de ‘Pulseras rojas’ o ‘Sé quién eres’, habla de su nueva serie, ‘Todos mienten’, sobre una comunidad que salta por los aires por un vídeo sexual

Pau Freixas

Pau Freixas estrena este viernes Todos mienten, la nueva serie de Movistar+, un proyecto largamente anunciado que mezcla comedia negra y thriller. El director y guionista de Pulseras rojas, Sé quién eres o Cites ejerce aquí de nuevo de productor y autor completo de la serie, en la que mezcla su gusto por el género con mucha retranca a la hora de abordar las reacciones de los personajes a los elementos propios del suspense.

La serie gira alrededor de la vida en una urbanización exclusiva de la provincia de Barcelona, Belmonte, y cómo salta por los aires cuando se filtra un video sexual de una de las vecinas, que además es profesora del instituto local, con uno de sus alumnos, que además es el hijo de su mejor amiga. Algo que provocará que todos los secretos de la protagonista y sus amigos y conocidos acaben saliendo a la luz… además de la aparición de un cadáver.

Pau Freixas nos atiende por teléfono entusiasmado con las dobles capas de su serie pero comprensivo con unos personajes con los que no ha tenido piedad pero a los que intenta entender en su afán por ocultar las mentiras de sus complicadas vidas.

¿Definiría Todos mienten como una serie que funciona como thriller y al mismo una parodia de un thriller?

Haría un matiz. Una parodia sería una imitación exagerada, y la serie es más bien una sátira. El género de la serie y una serie de elementos del relato se toman de forma frívola, todo es más falso, pero a medida que la trama avanza empieza a abandonar ese código de sátira para ponerse más en el drama. Porque de alguna forma en ese momento están pasando cosas que es más complicado que se muestren con humor. Así que la serie juega con dos tonos. Uno es ese que dices, empieza muy fuerte, pero luego se va perdiendo porque a los personajes, por muy frívolos que sean, que lo son, les van pasando cosas que hacen todo eso se resquebraje.

Así que la narración evoluciona a más dramática. Eso es para mí la gracia de Todos mienten, la mezcla de tonos. Tiene un elemento de misterio, un elemento más dramático y otro elemento de comedia, que yo veo más farsa que parodia. En momentos concretos te arranca una sonrisa como espectador y en otros te propone que juegues a montar el puzle tradicional, un juego que yo no me canso nunca de hacer como amante del género.

Incluso el espectador se convierte en cómplice porque es el único que sabe todo lo que ha pasado…

Es que la serie se construye alrededor de mentiras. La gente dice medias verdades, como en la vida real. Ese video sexual que sale de las redes es un detonante para que todos los pequeños engaños de esta comunidad tan cerrada salten. Todo el mundo intenta mantener sus secretos y cuando se siente acorralado y se ve obligado a admitir cosas, cuenta solo lo necesario, porque quiere mantener su status quo. Hay algo en eso que hace que el espectador sea cómplice porque va cotilleando dentro de esas familias y va uniendo desde su casa un puzle que no pueden hacer ni los propios personajes.

"Todo el mundo tiene secretos y cuando se ve obligado a admitirlos, cuenta solo lo necesario" 1

¿El salto de la comedia al drama está en cómo los personajes empiezan a asumir que la relación entre profesora y alumno son abusos sexuales?

Es que la serie es como un trampantojo. Empiezas y es una serie muy frívola: vamos al cachondeo, aquí no pasa nada, el alumno y la profesora, jaja, 18 años, joder, te has follado a tu profe, qué guay… Pero hay un momento que se pone más seria y te dice, eh, ¿qué hay detrás de eso? ¿Este tema es tan frívolo como lo tratamos? Empieza como un divertimento y luego une esos temas e intenta contarlos de otra manera. Como espectador no te saca de la reconstrucción del misterio, pero te intenta contar otras cosas evolucionando hacia lugares donde tiene otra dimensión.

¿Es un comentario sobre cómo percibimos a veces la violencia o los abusos en la ficción?

Claro, completamente, pero en la ficción y en la realidad. Reaccionamos a cosas que nos pasan delante de los ojos dándole la importancia que somos capaces en el momento o que el entorno y las circunstancias le dan. Y cuando consigues profundizar en eso dices, vaya, hay más capas. Me había quedado con lo superficial y me ha hecho gracia, pero cuando conecto con lo que estaba pasando a esa persona me he dado cuenta de que no la tiene, de que vive un drama. Y en la ficción pasa lo mismo porque no deja de ser un retrato de la realidad. Yo en la serie intento que entres a una montaña rusa y salgas con conciencia de ciertas cosas. No deja de retratarnos como somos, pero yo el primero. Todos mienten intenta hablar de eso también.

«Parece que sean todos miserables, pero en el fondo son muy humanos»

No hay redención para ningún personaje, todos son miserables…

Bueno, yo creo que las circunstancias los han llevado a los que les pasa, que no hay un juicio. Tienen sus conflictos y sus dilemas y los viven como pueden. Hay tantos personajes que tú puedes ubicarte en el que quieras. Por ejemplo, con el personaje del marido de Macarena (Leonardo Sbaraglia) y la relación entre ellos nos estamos encontrando que hay un tipo de público que está contra él y lo ve como un controlador y un tipo que la asfixia y otro que dice que es ella la que es una veleta.

Esa idea de que tú puedes posicionarte en los dos puntos en cualquiera de las relaciones de los personajes es lo que buscamos, que la serie te diga «ve con quien quieras, pero no te vamos a dar una versión donde te sientas comodísimo, no hay un protagonista que te lleve hasta el final sin mancharte las manos». Si eres honesto cuando veas parte de ti en alguno de ellos admitirás que es también tu vida: cuando estás harto de todo y quieres romperlo todo, cuando eres controlador, cuando haces cosas por miedo… Parece que sean todos miserables, pero en el fondo son muy humanos. Estas cosas nos pasan un poco a todos, pero nos lo callamos o no nos lo reconocemos a nosotros mismos.

No hay prácticamente escenas fuera de la urbanización, ¿la idea era subrayar el aislamiento social o psicológico?

Sí, sí. Son un mundo aparte y uno muy endogámico. Todos van al mismo club, sus hijos están en el mismo colegio, veranean en la misma playa. Es una sociedad muy minúscula, muy elitista, donde todos se conocen. Me gustaba como idea de que el espectador se lo plantee respecto al su propia experiencia. Porque igual vives en una gran ciudad, pero al final te levantas todos los días a la misma hora, vas siempre en el mismo autobús, quedas siempre con los mismos colegas con los que vas a los mismos dos bares… Cuando depuras el ruido, es un mundo pequeño. Belmonte no deja de representar esas burbujas cerradas en los que vivimos todos. Puedes verlos desde fuera diciendo «esos pijos que viven ahí», pero son una metáfora de todos nosotros.

"Todo el mundo tiene secretos y cuando se ve obligado a admitirlos, cuenta solo lo necesario" 2

Entonces, la idea de la urbanización exclusiva, ¿era para tener ese mundo pequeño y aislado o también para hablar de lo ficticio de ese modelo de vida, como lo verbaliza algún personaje?

La serie no pretende tener una crítica social de clase. Es verdad que es un elemento que está ahí y si un personaje se caga en todo incluye una serie de insultos o esa crítica a que todo tiene que ser perfecto… pero es que en el Instagram de cualquiera de nosotros todo intenta ser perfecto. Siempre estamos vendiendo la moto. En el trabajo, cuando conoces a alguien nuevo… Hay algo en esa máscara que buscamos que sea coherente, cada uno la suya, en nuestro pequeño mundo. En Belmonte pretenden ser «perfectos» dentro de su código.

La sinopsis es casi de thriller sexual pero solo hay una escena de sexo, es cómica y con los personajes vestidos…

A ver, si haces una serie desde la perspectiva de cuatro mujeres, porque al final los personajes más importantes los cuatro son mujeres, sobre cómo ellas se enfrentan a sus propias vidas, y son imperfectas y luchadoras cada una a su manera, intentan arreglar sus errores… y empiezas a hacer escenas de sexo como elementos de venta… sería contradictorio con el discurso de la propia serie. Como autor no me salía. Estamos hablando de otras cosas. El vídeo es morboso en la cabeza del espectador, no en la literalidad de verlo. Al final todo el rato lo que está ahí son las consecuencias del sexo, o de determinadas relaciones que tienen que ver con él, no el sexo en sí, que habría estado fuera de lugar.

Imágenes: Pau Freixas en una foto de promoción de Todos mienten y fotogramas de la serie – Daniel Escalé/Movistar+

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