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De cómo Cobeaga convenció a Botto de rodar una serie sobre «un hombre que se saca el carnet de conducir»

Borja Cobeaga le «vendió» a Juan Diego Botto el papel protagonista de No me gusta conducir en una cafetería en Torrelodones mientras fuera llovía como si se fuese a acabar el mundo. El actor cuenta que llegó con la ilusión de trabajar por fin con el guionista y director, «cuyo trabajo admiro mucho, y era en plan, ya era hora», y cuando se sentaron él le dijo «es una serie que va de un tío de 40 años que se saca el carnet de conducir. Y se quedó mirándome sonriendo, como en plan, no hay que decir más, la idea se vende sola». Lo mejor es que visto el primer episodio, efectivamente, sí que lo hace.
Ayer jueves se pasaron en la sede de la Academia de Cine en Madrid los tres primeros episodios de la nueva serie del director de Fe de Etarras, con Botto interpretando a un profesor universitario que decide sacarse el carnet de conducir a los 45 años, provocando la extrañeza de todo aquél que se lo encuentra, incluida una de sus alumnas, que en conducir es su compañera aventajada. Fue la inauguración de la «parte madrileña» del Serielizados Fest 2022, que ya exhibió No me gusta conducir en Barcelona el pasado 19 de octubre.
En ambas ocasiones el conductor -guiño, guiño- del evento fue Diego San José, socio habitual de Cobeaga desde hace unas décadas, de manera que el coloquio posterior a las proyecciones incluyo puyitas cruzadas y autocontrol explícito por parte de ambos por no convertirlo en un show de stand-up que, por otro lado, el reparto de la serie (Botto, Leonor Watling, Lucía Caraballo y David Lorente) estaba encantado de contemplar.
Una comedia «tierna y sentimental»

No me gusta conducir, compuesta por seis episodios de media hora se estrena en TNT el próximo 25 de noviembre. Se rodó este verano en Madrid y se ha montado y producido en tiempo récord, a decir de sus responsables. Cobeaga ha comandado un equipo de guión que incluye a Juan Cavestany, Mar Coll, Borja González. Santaolalla, Diana Rojo y Valentina Viso. Durante el coloquio destacó también el trabajo de Ana Sainz-Trápaga y Patricia Álvarez de Miranda, directoras de cásting, y de Carolina Martínez Urbina, la montadora. Además de los antes mencionados, también están en el reparto Carlos Areces, Enrique Villén y Marta Larralde, y algún cameo sorpresa.
La gracia de tener a San José presentando a su amigo es la privilegiada capacidad de análisis sobre el trabajo del mismo que tiene, calificando la serie como «lo más emocional» que este ha rodado y resumiendo el tono de la misma en que «estás hablando de que eres padre». Cobeaga lo resumió en que quería rodar «una comedia tierna, muy sentimental, con escape hacia la locura». Así, la serie refleja en parte la experiencia del creador al sacarse el carnet a los 40 por mudarse a las afueras, pero también habla de la familia y las relaciones entre padres e hijos.
La motivación de Pablo, el protagonista, para sacarse el carnet es dar uso al viejo coche de su padre fallecido, una antigualla muy bien cuidada pero que necesita ser conducida para no acabar en la chatarrería. «La idea de guión del coche del padre como soporte emocional del personaje no estaba desde el principio, se iba a sacar el carnet como yo, porque se mudaba a las afueras, pero luego surgió porque mi padre se negaba a deshacerse de su viejo coche después de ocho años sin conducirlo», explicó.
Spoiler: en No me gusta conducir alguien aparca un coche

El carnet de conducir es como un embarazo o la selectividad, cuando te toca todo el mundo se dedica a contarte anécdotas del suyo. En el caso de Lucía Caraballo, aprobó el práctico entre que fue seleccionada para la serie y empezaron a rodar. Eso provocó que en el episodio en que su personaje aparca -no se vio en la proyección, así que advirtieron del spoiler antes de contarlo- un figurante la felicitase porque «hacía muy bien que conducía mal».
Aún más espectacular es la experiencia de David Lorente, cuyo personaje roba todas las escenas en las que aparece. Para construir a Lorenzo, un profesor de autoescuela que se considera a sí mismo «educador», se dedicó a ir en la parte de atrás del coche en clases de conducir reales, algo «que es muy chungo», bromeó. También siguió a varios profesores de autoescuela en YouTube a los que copió los chascarrillos de su personaje, como su recurrente «fácil, para toda la familia».
Para finaliza, San José consultó a Cobeaga por el cinismo del protagonista, una superficie «que en los 90 era lo que más molaba y ahora no vende, está en desuso. Un mecanismo de defensa que uno no elige». El director le respondió: «la gracia es que es alguien que cree que lo sabe todo y llega a un sitio donde no tiene ni idea de nada y gente a la que normalmente miraría por encima del hombro le da lecciones». Botto aclaró que no se basó del todo en él para el personaje.


Jose A. Cano