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«Ya no tenemos esa esclavitud semanal de la audiencia, que si tu personaje no era lo más visto te podían echar»

Nathalie Poza recibe el Premio Ciudad de Huelva a toda su trayectoria y repasa la evolución de la industria audiovisual estas tres décadas, desde los tiempos de la televisión al papel de las mujeres

Nathalie Poza

Nathalie Poza recibió ayer el Premio Ciudad de Huelva del Festival de Cine Iberoamericano por toda su trayectoria, que recogió en la gala de clausura que coronó a la película chilena Blanquita, de Fernando Guzzoni. Poza, ganadora de dos Goya, un Feroz y tres premios de la Unión de Actores, recibe por primera vez un reconocimiento a toda su carrera, algo que confiesa que ha sido «una sorpresa, no esperaba un premio a la trayectoria, al menos para mí, ni siquiera pensaba en ello».

Acaba de rodar la tercera temporada de La Unidad, la exitosa serie de Movistar Plus+ en la que interpreta a la Comisaria Jefa Carla Torres, y Honeymoon, junto a Javier Gutiérrez y a las órdenes de Enrique Otero. Nos atiende en una de las salas de Casa de Colón , sede de las entregas de premios y el photocall del certamen y hace un repaso de los cambios en la industria desde que diese el salto de las tablas al audiovisual a mitad de los 90, la situación de la mujer dentro de la misma y el reto de rodar fuera de España.

¿Qué supone recibir un premio a toda una trayectoria?

Estoy muy agradecida. Me ha hecho revivir como han sido estos casi 30 años de profesión. Me pilla en un momento… Los actores a veces tenemos momentos en que nos viene bien esa inyección de entusiasmo. Me lo tomo como una invitación a seguir y me siento muy honrada. Sobre todo al ser un certamen iberoamericano, que hace esto tan importante que es tender puentes y abrirnos al cine al otro lado del océano, mirar otras realidades. Me parece un privilegio un premio de un festival que valora tanto el cine en su más amplia expresión.

"Ya no tenemos esa esclavitud semanal de la audiencia, que si tu personaje no era lo más visto te podían echar" 1

¿En esos 30 años, qué cambios has notado en la industria? Por ejemplo, ya que son dos policiales, la diferencia de rodar Policías en los 90 a La Unidad ahora…

Aaaamigo. Bueno, al final… Ahora quizás hay más medios, es verdad, pero al final la pasión y las ganas de contar historias son las mismas. Lo que cambian son los ritmos, los tiempos, y, sobre todo, la difusión. Hasta donde puede llegar ahora el trabajo que haces en una serie es mucho más amplio, que es lo que nos dan las plataformas. Quizás antes había un poquito más de tiempo. Pero tampoco te creas, nos apretaban igual.

Otros actores comentan que ahora, cuando algo tiene éxito, este dura mucho menos, se olvida más rápido.

Totalmente. Me he quedado así paralizada cuando has mencionado Policías porque siempre he pensado que, de todo lo que he hecho en televisión, es lo que se hizo con más mimo y con más cuidado. Recuerdo, por ejemplo, terminar de rodar y que nos llevaran a todos para elegir qué tomas eran las mejores para la secuencia. A todos: actores, el ayudante de dirección, el director, el equipo técnico… Había como un mimo que se ha perdido, porque ahora no tenemos tanto tiempo. Estamos todos más disgregados, hay más jerarquías… pero es verdad que sí, que sobre todo, todo va muchísimo más rápido.

Pero antes, por ejemplo, éramos esclavos de la audiencia de televisión, ahora no dependemos tanto. Es decir, las series tienen que funcionar, pero no tenemos esa esclavitud semanal que había, en la que si la serie no se había visto, o si tu personaje no formaba parte de lo más visto de la serie, pues, te podían echar, era así de salvaje. En realidad no ha cambiado tanto el trabajo, pero sí los ritmos. Por otro lado, hay muchas más opciones. Antes había dos series en las que podías trabajar, ahora hay muchas más. Afortunadamente para todos los que nos dedicamos a esto, no solamente los actores, sino todos los que formamos parte de la industria audiovisual.

También, estando en un festival iberoamericano, ¿se nota esa apertura a un público más global y el aumento de las coproducciones?

Eso es maravilloso. Y sí, lo hemos notado muchísimo. De repente te llega una prueba para una serie, no sé, británica, en la que buscan actores con un acento concreto o un aspecto diferente. Nos estamos abriendo a que todo sea más diverso, y, por tanto, más universal. Es algo que va a dar muchas oportunidades y va a cambiar la visión de los proyectos.

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¿Con esta evolución cambia el tipo de papeles que te ofrecen? Porque en Policías no habrías podido interpretar a la jefa, pero ahora sí en La Unidad.

Bueno, es que a todo eso que hablábamos se añade el asunto del papel de la mujer. Antes la comisaria jamás hubiera sido una mujer. Que lo hacía muy bien José María Pou, bendito sea, y trabajar con él fue una experiencia maravillosa. Aunque queda mucho por hacer, ¿eh? Pero sí, está cambiando. Por suerte.

¿Y el tipo de personaje se ha ampliado, en la series o en el cine, antes eran más cliché?

Es que esa no ha sido mi experiencia. Siempre he tenido la fortuna de que se me vea de muchas manera y me han ofrecido papeles radicalmente opuestos. Empecé en El Comisario con un personaje totalmente opuesto al que luego hice en Policías, que era la serie rival, digamos. Tengo la sensación de que siempre he tenido la oportunidad de hacer muchas cosas. Quizás mi anhelo sería trabajar fuera, en otros idiomas, porque soy trilingüe, también para viajar más, que fue una de las razones por las que me dediqué a esto. Aunque es verdad que aquí no he dejado de trabajar, afortunadamente. Y siempre he sentido que tenía espacio en muchos proyectos diferentes. Como vengo del teatro. En el teatro puedes trabajar de maneras muy diferentes: puedes ser de otro género, tener otra edad, cambiar tu aspecto… Puedes hacer muchísimos más personajes, y ese cambiar constante lo he intentado trasladar también al audiovisual.

Has representado en el Teatro Español Prostitución, de Andrés Lima, y vas a ser una de las actrices que haga una lectura dramatizada de Muero porque no muero (La vida doble de Teresa), la obra de Paco Bezerra retirada de los teatros del Canal de Madrid… ¿es más fácil tratar temas políticos en el teatro que en el audiovisual?

Lo que hay es más libertad, creo. Es más fácil expresar lo que quieras expresar en vivo. Siempre puedes salir y actuar en la calle. Encontrar un espacio y alguien que esté dispuesto a escucharte fue la primera forma de reunión política. Y la más peligrosa. Desde los griegos esto ya era así. Nos reuníamos para hacernos preguntas y transformar cosas. El teatro en ese sentido siempre va a ser imbatible. Porque lo puedes hacer solo, siempre que haya al menos una persona que te quiera escuchar.

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Para finalizar, en ese repaso de tres décadas de carrera, ¿qué retos te quedan?

Con los años te apetece trabajar con la mayor cantidad de equipos posibles. Disfruto más de conocer nuevos cineastas y nuevas cineastas. Cada vez hay más nuevas directoras y me apetece trabajar con esas mujeres que están llegando al cine. El año pasado fui jurado del Festival de Cine por Mujeres y pude ver un cine que viene también de Chile,México, de países asiáticos… al que me gustaría acercarme. Me imagino siempre trabajando con aquel que quiera contar conmigo para una historia que no sea como las que ya he hecho. Me da igual que sea en castellano o en otro idioma, porque lo interesante es acercarte a la visión de otras profesionales y formar parte de esos equipos.

Ya que los mencionas, ¿has notado la mayor presencia de mujeres en los rodajes?

Sí, sí, claro que se nota. Detrás de la cámara, delante, y en los puestos de responsabilidad. Todavía falta mucho recorrido y, supongo, equiparar los sueldos, que eso es lo más importante.

¿Cambia la forma de trabajar?

Sencillamente en que ahora es más igualitaria. El rodaje no es diferente porque el foquista sea una mujer o un hombre, pero no nos llame la atención si una u otro es lo que tiene que pasar. No hay diferencia, es igualitario, es lo que debe ser. No que estén unos sí y otras no. Lo ideal sería que no tuviésemos ni que comentarlo.

Me refería si al haber más directoras y guionistas cambia el tipo de historia que se cuenta.

Hombre, claro, cambia la visión. Antes ponía ese ejemplo del Festival de Cine por Mujeres. Si algo encontré en común en común en todas las películas es una sensibilidad, una poética… que también he visto en el cine dirigido por hombres, pero en este caso hay una mirada que inevitablemente es nuestra. Son historias que cuentan mujeres que tienen un nexo en común: la imposibilidad de la mujer por sostener socialmente un sistema donde siempre se la aparta, está en segundo plano, tiene que luchar porque se le escuche. La Historia de la Humanidad son las mujeres siendo testigo de las atrocidades que han hecho los hombres. Y las directoras ponen esa mirada y esa impotencia en el centro de las historias, que es algo fundamental para entender el mundo en el que vivimos y de dónde venimos.

Imágenes: Nathalie Poza – Festival de Huelva

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