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En ‘Los demonios de barro’ los monstruos son la ciudad y el rencor

El punto de partido de Los demonios de barro no es el colmo de la originalidad: la joven y exitosa profesional Rosa vive en la gran ciudad obsesionada con el trabajo hasta que su abuelo, junto al que se crió en un pequeño pueblo portugués, fallece dejándole en herencia su antiguo hogar y sus tierras. Tras perder su trabajo por un ataque de furia, Rosa se traslada a la vieja casita para descubrir que su abuelo guardaba más secretos de los que ella podía saber y que si olvida sus prejuicios podrá conocer una solidaridad con sus vecinos que desconocía.
El director Nuno Beato y el productor Xosé Zapata presentaron en Sevilla esta coproducción de animación que mezcla estilos en función del mundo en el que habitan sus personajes en cada momento, con un esfuerzo ímprobo en el slow-motion que ya la sitúa como favorita a la nominación en su categoría en los Goya. Una historia que está enfocada para niños pero cuya complejidad comprenderán mejor los adultos y que, aunque no tiene la reflexión más inesperada del mundo, se las apaña para exprimir sus recursos expresivos con ella.
Los demonios de barro ha debutado en España en un Festival de Sevilla que en esta edición 2022 ha tenido especial atención para la animación, con títulos en Sección Oficial como Le pharaon, le sauvage et la princesse, de Michel Ocelot, o My love affair with marriage, de Signe Baumane, y estrenos de productos que mezclan documental con diferentes estilos como es el caso de Cante Jondo, Granada 1922, de José Sánchez Montes. Antes tuvo su estreno absoluto en el prestigioso Festival de Annecy y el comercial en Francia. Este 18 de noviembre llega a cines en versión gallega y en 2023 será el turno de las salas comerciales del resto de España con el doblaje castellano.
Los demonios de barro contra los demonios digitales

En la ciudad, Rosa se mueve en líneas más duras, sin texturas y colores más fríos, con 2D sobre animación 3D. En el pueblo, cuando el personaje toca con los pies descalzos la tierra por primera vez, llega el momento del stop motion y los muñecos de resina a los que Beato explicó que pidió dejarles «más textura, demasiada textura» además de la llegada de los colores del barro y el amarillo. Tardaron dos años para construir muñecos y escenarios, otro para rodar y otros dos entre pre y post-producción. «Para imagen real, una locura, para animación, lo normal», dijo el productor.
«Cada animador de media animaba cuatro segundos al día», explico Nuno Beato. La coproducción permitió dividir el trabajo en tres equipos: España, Portugal y Francia, y distribuir las tareas. Mientras los españoles animaban a los personajes -había cinco versiones de la protagonista, sumando hasta 90 caras para sus diferentes expresiones- los portugueses recreaban los paisajes en diferentes escalas que en los que en algunos casos se ha introducido a los personajes con croma.
La estética de Los demonios de barro, explicaron sus responsables, se ha basado en la cerámica tradicional portuguesa, y algunas de las celebraciones que llevan a cabo corresponden a la de la región de Tras os montes. La protagonista, de hecho, recibe su nombre por la célebre ceramista portuguesa Rosa Ramalho.
Una historia de redención

Los demonios de barrio es una co-producción hispano-franco-portuguesa de Sardinha em Lata (Portugal), Caretos Films A.I.E. (Galicia), Basque Films (Pais Vasco) y Midralgar (Francia), que cuenta con la participación de TVG y el apoyo de Eurimages, República Portuguesa, ICAA – Ministerio de Cultura, PIC Portugal, Visit Portugal, Ibermedia, Région Sud, Nouvelle Aquitaine y CPF y Xunta de Galicia.
Al final Los demonios de barro es una historia sobre redención a través de la comunicación entre generaciones y sobre la necesidad de abrirse a los demás para crear comunidad, ampliando la familia a un sentido de cuidados compartidos más que de lazos de sangre. Al mismo tiempo todo este despliegue de medios para los dos tipos de animación se corresponde con el discurso de la propia historia: conforme la animación se vuelve más tradicional y laboriosa, menos recurre Rosa a elementos como el móvil, internet o el ordenador.
Lo tiene muy duro en el año de Tadeo Jones 3. La tabla esmeralda, Unicorn Wars o Black is Beltza II: Ainhoa, pero la ventaja de Los demonios de barro es su contención. Una historia de pueblo, sobre conseguir agua y hacer pan, en la que se trata de adaptar la velocidad de lo que se narra y del ritmo al que se recibe a la parsimonia del propio escenario, donde hay que aprender a tener claro que los vecinos o los amigos no esperan que devuelvas los favores. Lo hacen a cambio de nada, porque necesitas ayuda.

Jose A. Cano