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Entrevistas

Cómo el reto de escribir una historia de suspense de 59 minutos se convirtió en ‘Normas para una página de sucesos’

La guionista Nuria V. Martín y el director José Ortuño desgranan este thriller sobre el periodismo, la IA y la violencia en la sociedad actual que ha inaugurado la nueva plataforma de streaming gratuita Divergente
Normas para una página de sucesos José Ortuño Nuria V. Martín

José Ortuño y Nuria V. Martin acaban de estrenar Normas para una página de sucesos, un thriller sobre el periodismo sensacionalista, la amenaza de la inteligencia artificial y como uno y otra pueden afectar a las relaciones personales. Protagonizada por Raúl Prieto, como el periodista «de sucesos» Leo Leiva, y Esther Acebo, se trata de un largometraje de justo una hora de duración que reta al público a enfrentarse a las decisiones del personaje principal y a cómo él mismo suele recibir el tipo de «noticias» que Leo empieza a convertir en éxitos.

La película es el primer proyecto que se estrenará en Divergente, la nueva plataforma de streaming gratuita de la firma canaria ISII Group. La punta de lanza, en realidad, de un ambicioso plan para invertir más de 40 millones de euros entre este 2024 que finaliza y 2025 en hasta 13 proyectos audiovisuales seleccionados a través del concurso de guiones BREAK ON TIME 59′ en las categorías de Ficción, Animación y Documentales, con la brevedad y el suspense como banderas y rodados y producidos desde las Islas Canarias.

El director y la guionista nos reciben durante la presentación de la película en Madrid y nos explican el germen original, a través del mencionado concurso, y cómo el trabajo entre los dos fue puliendo y matizando todos los complejos temas que el filme analiza en menos de una hora.

¿Hasta qué punto ese reto de los 59 minutos ha determinado mucho el esquema de lo que iba a ser Normas para una página de sucesos?

Nuria V. Martín: Pues el esquema viene del concurso, BREAK ON TIME 59’, y yo soy muy obediente y cumplí. Podrías hacer de menos o incluso tres guiones de esa duración, como una miniserie, pero no me daba tiempo. Lo escribí en 48 horas porque me enteré tarde y, ‘din, din, din’, sonaba la campana de la entrega. Así que el tiempo nunca fue un problema en ese sentido.

Casi me costaba más llenar porque la idea de la historia y la trama la tenía muy clara. Me atoraba en cosas como ‘¿este señor moriría haciendo esto?’ Sí, puede morir. Ah, pues me vale. Me atoraba más en eso que en los 59 minutos porque yo vengo de la publicidad y escribo microrrelatos, así que sé lo que es acotarme a tiempos. Luego el mérito está en este hombre (señala a José Ortuño), que ha hecho malabares. Mi idea ha sido como una carta a los Reyes Magos, escribí un guión sin mirar más allá, y el reto lo ha tenido él.

José Ortuño: Cuando me lo mandaron yo estaba embarcado en otro proyecto. Las productoras Lydia Palencia y Roberta Martino, me enviaron el libreto de Nuria para ver si me interesaba porque consideraban que podía ser la persona adecuada para llevarlo a la pantalla. Me parecía fascinante, sobre todo por el viaje que hace el personaje de Leo Leiva, que me interesaba mucho. Es verdad que hubo que hacer una reescritura para acotarlo mucho más y focalizarlo.

Una de las cosas que a mí me interesaba mucho es que todo estuviera muy centrado en el personaje principal. En la película final Leo Leiva sale en todas las escenas de la película menos en el epílogo, todo está contado a través de sus ojos. Eso también facilita que la historia esté mucho más condensada, porque habitualmente en una película tú tienes al protagonista pero también tramas secundarias o momentos en los que ese personaje no participa porque das una información distinta. En este caso, uno de los ejercicios era el espectador se coge de la mano de Leo en la primera escena y no lo suelta hasta el final. Era un objetivo narrativo, pero servía también para acotar y condensar todo en esa hora de duración.

Normas para una página de sucesos
Raúl Prieto como Leo Leiva recibe consejo de la IA en ‘Normas para una página de sucesos’.

Sin desvelar mucho de la trama, esa concisión juega a favor de que la película sea más sutil, por ejemplo en la relación del protagonista con el personaje de Esther Acebo.

J.O.: Exacto. Uno de los objetivos era no contar de forma explícita lo que había pasado pero dar las suficientes pistas para que el espectador lo entendiese. Constantemente se hacen alusiones… que si un juego al que jugaban… que si ‘tenía la llave, pero me la devolviste’. Hay alusiones indirectas a la relación que ellos mantuvieron sin necesidad de contarla de forma explícita o a través de flashbacks, ni siquiera de forma explicativa.

N.V.M.: Es algo que añadió Jose, porque mi historia utilizaba ese romance para conseguir otro fin. Él la aprovechó y la reestructuró para crear un personaje todavía más oscuro, con una mochila que ya venía de atrás y que le da más profundidad. Lo hace más perturbado y abre otro melón más dentro de todas los tramas que en una hora se plantean.

Siguiendo con todo lo que no se explica completamente, pero se intuye, en la película se cometen crímenes que ni siquiera se llegan a mencionar, solo los insinúan las miradas o el comportamiento de los personajes. En parte hace cómplice al espectador.

J.O.: La idea es que tú puedas ver la película dos o incluso tres veces e ir captando cosas. En la gala de premios hay un momento en que se hace una alusión a un periodista que hemos visto escenas antes y que ahora no se sabe qué ha ocurrido con él. Las pistas están ahí para que tú puedas recomponer ese puzle del que te vamos dando las piezas de forma salteada. En una segunda lectura puedes ver nuevos significados y cosas que a lo mejor quedan ambiguas terminas de entenderlas.

N.V.M.: Lo bueno de los 59 minutos es que si te la ves tres veces es como ver una película larga (se ríen).

«Quería explorar esa masculinidad débil en la que crees que necesitas dar una imagen concreta de éxito»

José Ortuño, director

¿Cómo os planteastéis reflejar la cuestión del periodismo amarillo «actualizado» a las redes sociales y la IA?

N.V.M.: Mi marido es periodista y yo trabajo también como periodista freelance, me viene de ahí ese interés. Si tengo que decir que el papel de Leo al principio era un poco más analógico… como mi marido. Él trabaja en una televisión local y no sabe qué es el ChatGPT ni falta que le hace. Pero Ortuño hizo muy bien en darle un aire actual y meter el tema de la inteligencia artificial. Por otro lado, lo de hacer titulares de esta o de aquella manera ha pasado siempre y sigue pasando. Hoy mismo que estamos haciendo esta entrevista he visto que a uno de mis artículos le han tocado el titular para hacerlo más sensacionalista. Es que es así, es el día a día.

J.O: Es inevitable, en una historia con un periodista de protagonista en el año 2024, que aparezca la inteligencia artificial de una u otra forma. Así que cuando decidimos hacerlo, pues, ya que va a aparecer, mejor nos revolcamos en ella. Así podemos explorar el tema y abrir el debate.

N.V.M.: Además, lo hemos estado comentando antes: para que se escuchase la voz de Leo no me gustaba la idea de una vez en off. En eso tengo una idea muy teatral. Así que al principio en el guión puse un gato para que él le hablara. Y Ortuño llegó y me dijo: qué leches de gato, yo soy como Hitchcock, no me pongas a trabajar ni con niños ni con animales. Y puse ahí esa IA ficticia, Buddy, que le responde a Leo y permite un feedback por su parte.

También hay una crítica a lo fácilmente que se vadean los límites éticos de esa IA…

J.O.: En realidad todas y cada una de las interacciones de Buddy, la inteligencia artificial ficticia que aparece en la película, son 100% reales. Son conversaciones que yo tuve con otra inteligencia artificial, una real, a la que le plantee las mismas cuestiones que Leo propone dentro de la ficción. Su estrategia para vadear las cortapisas éticas que tuviesen los programadores es la misma, o muy parecida a la que yo usé. Las cosas que Buddy le recomienda al protagonista son las que la IA me recomendó a mí antes.

N.V.M.: La verdad es que nos preguntaban si hemos utilizado IA para escribir el guión, y en mi caso no, aunque sí la use en mi día a día como periodista, pero esto que hiciste me pareció supercurioso y original. Es decir, es un guión que ha usado inteligencia artificial, pero no para escribir por nosotros, sino para pedirle un tipo de feedback que necesitaba el personaje principal.

¿Os parece que la realidad os ha adelantado por la derecha en el tema de fake news, el amarillismo o los periodistas que se convierten en protagonistas de sus propias noticias?

N.V.M.: Pues mira, a mí me pasa también que viendo tantos thrillers de periodistas que buscan la verdad, que quieren desenmascarar a los malos… quería escribir uno en el que el periodista es, con perdón, un cabrón. Que el periodista sea la noticia siempre es malo, no debe serlo, lo hemos visto en muchas cosas de la actualidad, pero lo que sale en Normas para una página de sucesos es algo más, otra vuelta de tuerca. Hay una parte de la trama que es el amarillismo de toda la vida, no inventamos nada, pero también nos acercamos a él desde otros prismas.

J.O.: También es muy complicado, porque al final la realidad siempre supera a la ficción y hagas lo que hagas te va a adelantar.

José Ortuño Nuria V. Martín Normas para una página de sucesos
Nuria V. Martín y José Ortuño. ©Deep Com Roots Agency

¿Y hasta qué punto consideráis que Normas para una página de sucesos se puede definir como una película sobre la masculinidad frágil?

J.O.: Pues… efectivamente. La película habla de muchas cosas, pero una de las principales, para mi quizás el tema principal de la película, es el amor mal entendido o, cómo lo acabas de formular, la masculinidad mal entendida. Afortunadamente son cosas que están cambiando, aunque no al 100% y no hay más que poner las noticias para darnos cuenta de que seguimos teniendo un problema. Si ves Normas para una página de sucesos, puedes pensar que Leo Leiva es un hombre que busca el éxito. Pero el éxito realmente no es su objetivo, es un medio para lograr recuperar el que él cree que es el amor de su vida.

Esto nos permite examinar esa concepción del amor romántico que a veces hemos podido tener muchos en nuestra vida, y cuestionarla. Al tener un protagonista masculino tan complejo, me parecía interesante explorar esa masculinidad débil en la que tú crees que necesitas dar una imagen muy concreta de éxito para lograr lo que quieres. Que además es una estrategia que, sin desvelar mucho de la trama, veremos que es equivocada. En lo que él se convierte no puede estar más lejos de Naira buscaría para regresar con él.

N.V.M.: (Dirigiéndose a José Ortuño) A mí me parece magistral lo que has hecho.

J.O.: Lo que hemos hecho.

N.V.M: Pero son matices que le has dado tú. Has cogido un tema actual, que es la IA, pero con él has querido contar temas que no cambian. Es una lectura que tiene la película también: vale, mucha evolución mucha tecnología, pero sigue habiendo mujeres que viven determinadas situaciones o un tipo de periodismo que es muy poco ético. Parece impensable que evolucionemos por un lado pero sigamos con problemas que parecen eternos, como si no tuviesen solución. Me ha fascinado como has pivotado dentro de mi idea, que sigue ahí, pero dándole tantos matices con conexiones que nos hablan de la actualidad.

Jose A. Cano

Jose A. Cano

Jose A Cano (Lora del Río, Sevilla, 1985), es licenciado en Periodismo. Ha trabajado en medios como El Mundo, 20 Minutos, El Confidencial o eldiario.es, entre otros, como periodista de local, internacional o Cultura. Actualmente ejerce como redactor en Cine con Ñ y colabora con medios como El Salto o El Español, entre otros.

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