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‘Forastera’: una película sobre el duelo y la identidad con Zoe Stein y Lluís Homar

Zoe Stein, Lucía Aleñar Iglesias y Lluís Homar en el rodaje de 'Forastera'. ©Monica Lek
Lucía Aleñar Iglesias rueda ya su primer largometraje: Forastera, una película basada en el cortometraje homónimo que la cineasta estrenó en la Semana de la Crítica del Festival de Cannes en 2020. Zoe Stein (Mantícora, La chica invisible), que también estuvo en el corto, vuelve a ser la protagonista de Forastera, donde también volveremos a ver en un papel principal a Lluís Homar (Los abrazos rotos, 23-F: el día más difícil del rey), que había dejado a un lado el audiovisual tras ser nombrado director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC) en 2019.
Rodada en catalán, Forastera cuenta la historia de Catalina (Stein), una joven que ve cómo sus vacaciones se rompen tras presenciar la muerte de su abuela. «Con Forastera quiero indagar en los peligros y virtudes de estas proyecciones a través de un personaje adolescente como lo es Cata, una chica que se está buscando a sí misma y encuentra un camino a través del personaje de su difunta abuela», explica Lucía Aleñar Iglesias en sus notas de dirección.
Núria Prims (Incierta gloria, Sica), Marta Angelat (Pulseras rojas) y el actor sueco Nonni Ardal (Evil) también forman parte de esta coproducción hispano-sueca sobre el duelo y la identidad que se rodará hasta el 10 de mayo en diferentes localizaciones de Alcúdia y Pollença (Mallorca). «No hay una sola manera de doler y Forastera lo explora dentro de un núcleo familiar donde la jerarquía se descoloca y los personajes tendrán que buscar un nuevo status quo«, sigue la directora.
«Los fantasmas son parte del duelo de los mismos personajes»
Tras pasar por el programa Residencias de Cannes (Cinéfondation) y en dos ediciones del laboratorio Next Step, impulsado por la Semana de la Crítica del Festival de Cannes, la película por fin se hace realidad. Lucía Aleñar sigue explicando detalles sobre su protagonista, Catalina: «Es un personaje que deambula, un tanto invisible en su entorno y que busca ser vista. Cuando la curiosidad le puede y empieza a encarnar a su abuela, primero con sus vestidos, copiando sus gestos, se encuentra con la mirada de su abuelo».
Según explica la directora en sus notas, el personaje de la protagonista «va apoderándose de esta nueva identidad va ganando una falsa sensación de control y pertenencia. Se refugia en este juego imaginario y nostálgico y va perdiendo la noción de lo que es real y lo que no».
«A través de este film quiero jugar con la figura del fantasma que conocemos todos en el cine de género, que suele ser algo metafísico, descontrolado o incluso vengativo. En Forastera los fantasmas son parte del duelo de los mismos personajes. Quiero explorar estas creaciones que ellos mismos generan en principio para sanar y cómo pueden evolucionar y distorsionar la realidad que viven», concluye la cineasta ante el reto de su ópera prima.
Para hacer Forastera, Aleñar Iglesias se ha rodeado del siguiente equipo: Agnès Piqué (La imatge permanent) como directora de fotografía, Jaume Martí (La sociedad de la nieve) como montador, Gala Seguí (The human hibernation) como directora de arte, Pau Aulí (La Abadesa) como jefe de vestuario, Nora Haddad (Alteritats) encargándose del sonido, Dani Torrejón (Quest) como ayudante de dirección y Bàrbara Ferrer (El ventre del mar) como directora de producción.
La película está producida por Ariadna Dot, Marta Cruañas, Tono Folguera, Bàrbara Ferrer, Paco Mulet, Montse Rodríguez, Oliver Guerpillon y Marta Requera. A nivel e compañías, participan en la película las productoras catalanas Lastor Media y Vilaüt Films, la productora balear La Perifèrica Produccions y la productora sueca Fox In the Snow. Forastera cuenta con la participación de TV3, IB3 y Filmin y el apoyo de ICAA, ICEC, Fundació Mallorca Turisme – Mallorca Film Comission, Creative Media Europe y el Swedish Film Institute.
Sinopsis de Forastera
Catalina verá cómo sus vacaciones quedan trastocadas dramáticamente a raíz de la muerte de su abuela, que solo ella presencia. Un gesto casual —vestir las prendas de la difunta— se convertirá en la puerta de entrada a un mundo fantasmagórico que llevará a Catalina a ocupar literal y figuradamente el espacio dejado por la abuela, un hecho que provocará un terremoto emocional entre aquellos que la quieren.

Redacción Cine con Ñ
